Capturan un lince asentado en una fábrica de cemento de Toledo

Capturan un lince asentado en una fábrica de cemento de Toledo

Una ejemplar de lince ha sido capturado en una fábrica de cemento de la localidad toledana de Villaluenga de la Sagra, que había estado con poca actividad durante el coronavirus. Técnicos de la Junta de Castilla-La Mancha han liberado al ejemplar en un terreno más apto en los Montes de Toledo. Se trata de una hembra de unos dos años


El último lugar donde uno esperaría encontrar un lince ibérico es una fábrica. Pero así ha sido. La Junta de Castilla-La Mancha acaba de dar a conocer que técnicos, veterinarios y agentes ambientales de la Consejería de Desarrollo Sostenible han capturado un ejemplar de lince que fue detectado el día 27 de abril en la fábrica de cemento de la empresa Lafarge en Villaluenga de la Sagra. Es una localidad que está 20 kilómetros al norte de la ciudad de Toledo y muy cerca de la poblada localidad de Illescas.

El delegado de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en Toledo, Javier Úbeda, explica en un comunicado oficial que el rescate se ha realizado “tras valorar que la fábrica no era un asentamiento idóneo para este ejemplar”.

Foto remitida por la Junta de Castilla-La Mancha del ejemplar de lince capturado en una fábrica de cemento de Toledo. | Crédito: Junta de Castilla-La Mancha

Existía un riesgo claro por el tránsito de camiones y coches tanto en el interior como en el entorno de la fábrica, “especialmente desde el retorno progresivo de los trabajadores de la planta tras el periodo de inactividad provocada por la situación sanitaria”, explica la Junta.

Varios días para atraparlo

Según informa la comunidad de Castilla-La Mancha, el pasado 27 de abril se tuvo conocimiento, a través de unas imágenes de vídeo, de la presencia de un ejemplar de lince ibérico en la fábrica de Villaluenga de la Sagra. Al día siguiente, tras un primer contacto con la dirección de la empresa, se realizó una visita al lugar de la observación para recabar toda la información posible y efectuar una búsqueda de indicios de la presencia del felino.

Los rastros descubiertos en esta primera visita permitieron la instalación de varios equipos de fototrampeo para lograr imágenes de calidad que permitieran identificar al ejemplar, explica la junta.

Las fotos posibilitaron comprobar que se trataba de una hembra joven de entre uno o dos años; un ejemplar sin marcar y no uno de los registrados de la población de los Montes de Toledo provenientes de los programas de reintroducción.

No se sabe cómo llegó el lince hasta allí, pero los técnicos tienen claro que no era el lugar adecuado para él. La zona cuenta con una densidad de población muy alta de conejo, su principal fuente de alimentación. Pero se trata de un terreno pequeño rodeado de cultivos abiertos de cereal, un entorno muy humanizado y alejado de las zonas linceras, por lo que no había posibilidad a largo plazo para el asentamiento de la especie.

Los técnicos de la Dirección General de Medio Natural y Diversidad encargados del seguimiento de la especie en Castilla-La Mancha, con la colaboración de los agentes ambientales de la provincia de Toledo, pusieron en marcha el dispositivo de captura, que concluyó el pasado 18 de mayo con la recuperación del lince.

Tras su preceptivo chequeo sanitario y su marcaje, el lince ha sido liberado en la zona de reintroducción de Montes de Toledo. También se han remitido fotos al Grupo de Trabajo del Lince Ibérico y se va a realizar un análisis genético de las muestras recogidas durante el chequeo por si arrojan luz sobre la identidad del individuo, indica la Junta.

Los linces viajeros

El lince es un felino territorial, que no suele moverse de su zona habitual de campeo. Cuando encuentra un hábitat adecuado, con abundancia de conejo, su principal presa, y con un paisaje mixto de matorral y zonas abiertas, suele quedarse allí.

Sin embargo, en los últimos años, algunos ejemplares nacidos en el programa de cría en cautividad han demostrado ser consumados viajeros y han recorrido la península Ibérica de punta a punta. Influye en ello la necesidad de encontrar nuevos territorios, ya que dada la territorialidad del felino, algunas zonas óptimas ya están ocupados por otros.

A comienzos de siglo XXI, solo quedaban dos poblaciones de lince ibérico en el mundo, una en Doñana y otra en Sierra Morena, entre Córdoba y Jaén. Ahora se han creado otros núcleos en Portugal, Extremadura y Castilla-La Mancha, con la intención de que poco a poco empiecen a entrar en contacto.

Ejemplar de lince ibérico. | Foto: Ramón Carretero

Kentaro llega hasta Galicia

Uno de los viajes más llamativos lo realizó Kentaro, un ejemplar introducido en los Montes de Toledo en diciembre de 2014. Tras ser liberado, se movió hacia el norte, atravesó La Rioja y Soria, después giró al oeste, cruzó Castilla y León y llegó hasta Orense

Los datos del emisor GPS-GSM que llevaba mostraron que había caminado más de 3.000 kilómetros. Murió atropellado en una autovía al norte de Oporto.

Litio se fue a vivir a Barcelona

En junio de 2018 saltó la noticia. Se localizaba en Cataluña el primer lince ibérico en varias décadas. Un paisano dio la voz de alarma al localizar un felino en unos campos de cerezos del Santa Coloma de Cervelló, a 20 kilómetros por carretera de la ciudad de Barcelona.

Tras ser capturado resultó ser Litio, un lince nacido en 2014 en cautividad y que había sido liberado en la zona portuguesa del Guadiana. Había atravesado toda España recorriendo los más de 1.200 kilómetros que separan el sur de Portugal de Cataluña, con ríos, autovías y vías de tren por medio.

Además, Litio era un explorador consumado. Ya había sido capturado antes, en 2016, cuando empeñado en salir de Portugal se había  plantado en una finca de Gibraleón, en Huelva, paisaje rodeado de cultivos y personas.

Tres linces atropellados en una semana

Un lince macho adulto ha muerto  en el punto kilométrico 15,5 de la A481 en el término municipal de Villamanrique, según han confirmado a Europa Press fuentes de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible.

Con esta muerte ya son tres los linces atropellados en siete días en dos carreteras del entorno de Doñana, uno de ellos cerca de El Rocío, en la carretera N-438 Bollullos-Matalascañas (Huelva), y los otros dos en la vía que une Villamanrique (Sevilla) con Hinojos (Huelva).



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