'La Gran Muerte', la extinción que podría repetirse en el presente

‘La Gran Muerte’, la extinción que podría repetirse en el presente

Un grupo de científicos ha estudiado la conexión entre los ecosistemas terrestres y marinos durante la extinción denominada “La Gran Muerte”. Para su asombro, han descubierto que la destrucción del medio terrestre arrastró al medio marino al mismo destino, un hecho similar a lo que está ocurriendo en la Tierra en estos momentos


Hace aproximadamente 250 millones de años, un fenómeno desconocido acabó con más del 90% de las especies marinas, el 70% de las especies terrestres, por no hablar de la enorme pérdida vegetal y posterior erosión en el suelo. Esa extinción histórica se conoce como “La Gran Muerte”.

No obstante, no se trató de un crimen perfecto, sino que el pasado dejó pistas para comprender qué fue lo que causó y que circunstancias desencadenaron ese cataclismo. En este sentido, un estudio dirigido por la Universidad de Leeds ha investigado la interconexión de los ecosistemas para averiguar si la destrucción del medio terrestre desencadenó la hecatombe en el medio acuático.

“Necesitábamos conocer si la extinción terrestre impactó de alguna manera en la química de los antiguos océanos de la Tierra”, explican los científicos en el estudio.

Gracias a un modelo computacional que mapeó los cambios químicos en los océanos de la Tierra durante ese periodo de extinción, los expertos pudieron conocer el ciclo de diversos elementos nocivos, como el mercurio, emitido por volcanes.

Al rastrear los ciclos de mercurio y carbono e concreto, y compararlos con las mediciones en rocas antiguas, el equipo pudo separar los eventos biológicos y volcánicos.

Esto reveló que un colapso masivo de los ecosistemas terrestres desató una cascada de materia orgánica, nutrientes y otros elementos biológicamente importantes en el sistema marino.

Si bien se necesita más investigación para comprender el efecto exacto que esto tuvo en la vida marina, el hecho de que muchas especies marinas dependan de la estabilidad química en su entorno significa que una posible alteración no podría pasar desapercibida.

Precisamente, el valor de este estudio radica en esa conclusión ya que los humanos estamos alterando los medios terrestres y, en consecuencia, arrojando cantidades de nutrientes y otros productos químicos a los océanos.

Como explican Benjamin Mills, de la Escuela de Tierra y Medio Ambiente de Leeds, y el doctor doctor Jacopo Dal Corso, autor del estudio, se observa un increíble paralelismo con lo que está ocurriendo actualmente:

“Esta variación en la química de los océanos probablemente realizó un papel principal en el inicio de la marina más severa conocida en la historia de la Tierra. Este ejemplo pasado muestra lo importante que es el reservorio terrestre en la regulación de los ciclos biogeoquímicos globales y exige una mayor conservación de estos ecosistemas”, explican.

“A medida que buscamos reiniciar las economías del mundo a raíz de la pandemia actual, proteger nuestros ecosistemas que sustentan la vida debería ser una prioridad“, concluyen.



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