Las altas temperaturas pueden extender la nieve verde en la Antártida

Las altas temperaturas pueden extender la nieve verde en la Antártida

Científicos han investigado las floraciones de algas verdes que se llevan registrando desde 1950 en la Antártida. Según sus conclusiones, es posible que el calor, producido por el cambio climático, provoque que estas algas se expandan por el continente, aunque argumentan que es necesario seguir investigando


No es “blanco” todo lo que reluce en la Antártida. En ocasiones, el color característico de los mantos de hielo del continente se puede alterar, dando como resultado pintorescas escenas donde impera la nieve de color verde, naranja o incluso roja.

Este fenómeno no es para nada nuevo ya que desde 1950 los científicos son conscientes de estas tonalidades en la nieve de la Antártida. Según detallan, el motivo de su origen se explica gracias a la alta actividad fotosintética de la zona producida por unas algas que se esconden en la nieve.

“La vegetación fotosintética tradicional, de plantas o musgos, encuentra diversos problemas para prosperar en la Antártida, debido en gran parte, porque solo un 0,18% del área continental está libre de hielo”, detallan varios científicos en un reciente estudio que ha analizado este fenómeno.

Una fotografía que muestra una floración de algas verdes tras el deshielo (clic para ampliar) | Foto: Nature

“En su lugar nos podemos encontrar un amplio abanico de algas fotosintéticas que, cuando comienza la temporada de deshielo en diciembre y enero, emergen de su escondite y arrancan su ciclo fotosintético, tiñendo a medida que crecen el paisaje con distintos colores”, añaden.

Lejos de lo que se pueda pensar, estas algas no son para nada nocivas, sino todo lo contrario, ya que desempeñan papeles clave en el ciclo de nutrientes y carbono de la región. De hecho, las más de 1.600 algas verdes que identificaron alrededor de 1,9 kilómetros cuadrados eran capaces de absorber 479 toneladas de carbono al año.

“Por poner un ejemplo más cercano, esta cantidad de carbono almacenado sería la misma que la emitida por 879.000 coches de gasolina en Reino Unido durante un trayecto convencional”, declara Matt Davey, uno de los autores de ese estudio.

Gracias a información suministrada por el satélite Sentinel 2, de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), mapearon las regiones donde nacen estas algas, que se encuentran principalmente en las costas occidentales de la Península Antártica. Además, también pudieron descubrir que la fauna local jugaba un importante papel en su crecimiento.

“Para que hubiesen crecido la cantidad analizada de algas en la bahía de Bahía Ryder y la Isla Rey Jorge, se hubiese necesitado 71,7 toneladas de nitrógeno. Cada metro cuadrado de la región puede otorgar 3,1 gramos de nitrógeno, por lo que llegamos a la conclusión que el nitrógeno presente en las heces de los animales debería estar jugando un papel importante”, detallan en la investigación.

Esto concuerda con que el 60% de las poblaciones de algas se encuentren en un radio de 5 kilómetros de colonias de pingüinos, así como en zonas de anidación de otras aves y mamíferos

Las consecuencias del cambio climático

En su estudio, los científicos reflejaron que la Antártida está aumentando la temperatura a medida que finalizan los años y destacaron que, en un escenario donde la temperatura media mundial se eleve por encima de 1,5 grados marcado por el Acuerdo de París, es posible que mucha de la nieve que se encuentra al norte del continente se funda.

La cantidad de carbono almacenada puede ser mayor, ya que en el estudio solo se han investigado a las algas de color verde y no han añadido a las rojas o naranjas

Por tanto, en este escenario de cambio climático, señalan que muchas de las floraciones de algas actuales desaparezcan y, con ellas su capacidad para absorber esas grandes cantidades de carbono.

No obstante, comentan que es posible que puedan aparecer en zonas donde antes no había, pero que para ello será necesario investigar también los movimientos de la fauna local, ya que sin sus desechos estas floraciones no pueden prosperar, entre otros factores.

“La pérdida de las algas en las regiones del norte y en las islas podrían mitigarse mediante una expansión al sur. Sin embargo, sin estudios sobre estas algas, mecanismos de dispersión y factores externos no se podría afirmar nada en este sentido. De hecho, podría suponer una reducción en la diversidad de las algas”, concluyen.



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