'Ni una nacra menos', la campaña para salvar a esta especie única

‘Ni una nacra menos’, la campaña para salvar a esta especie única

Con motivo del agudo descenso de poblaciones de nacra (Pinna nobilis) en el Mediterráneo, el FECDAS y el IRTA han lanzado una campaña de micromecenazgo que pretende recaudar casi 8.000 euros para incentivar acciones que protejan a esta emblemática especie


El mar Mediterráneo, por pequeño que parezca comparado con otras grandes masas de agua, alberga una enorme riqueza natural, compuesta por especies únicas en el mundo, como la nacra (Pinna nobilis), un bivalvo, como el mejillón o la almeja, capaz de vivir más de 50 años y superar el metro de altura. No obstante, y a pesar de esta cualidad, el mar también está expuesto a muchos agentes nocivos que están poniendo en peligro toda esa biodiversidad.

En el caso de la nacra, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya advirtió de su delicada situación, del mismo modo que lo hizo el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que incluyó a este ser dentro de la categoría “especie en peligro de extinción”.

El motivo de su situación está relacionado con la presencia en el Mediterráneo del protozoo Haplosporidium pinnae, que desde 2016 está provocando mortalidades cercanas al 100% en las poblaciones de nacra situadas en las costas de este mar, algo que puede poner en peligro no solo a este organismo, sino a cerca de 120 que dependen de la nacra para sobrevivir.

El calentamiento del Mediterráneo está asociado a la muerte masiva de nacras

En España, la única población que, por ahora, no ha sufrido los efectos de las enfermedades es la de la bahía del Fangar, en el Delta del Ebro. La población del Mar Menor (Murcia), donde aún quedan miles de individuos, se ha visto afectada recientemente, y la de los Alfaques, que se encontraba afectada en su parte más exterior, también está en riesgo a raíz de los estragos del temporal Gloria, que rompieron la Barra del Trabucador que protegía a las nacras del protozoo.

Con el objetivo de salvar a las nacras que permanecen intactas en el Delta del Ebro, la Federación Catalana de Actividades Subacuáticas (FECDAS) el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) han lanzado una campaña de micromecenazgo bautizada como “Salvemos las nacras, ni una nacra menos”.

Esta campaña está basada en tres objetivos fundamentales. El primero de ellos pasa por rescatar a los individuos juveniles de la bahía de los Alfaques atrapados en las barras de arena a poca profundidad. El segundo por censar y hacer el seguimiento de los individuos de la población de nacras de la bahía del Fangar y, por último, buscar individuos supervivientes en la entrada de la bahía de los Alfaques potencialmente resistentes a la enfermedad y trasladarlos a un área donde la navegación esté restringida.

“Las poblaciones de nacras del delta del Ebro constituyen uno de los últimos santuarios de la especie en la Península Ibérica, y los científicos, las instituciones públicas y la ciudadanía tenemos que hacer un esfuerzo común para poder conservar este patrimonio único”, comenta Patricia Prado, investigadora del IRTA.

Según el IRTA, se espera que esta campaña alcance los 7.959 euros de recaudación, a través de la plataforma Verkami, donde se lleva a cabo.

 

Esta no es la primera vez que el IRTA encabeza proyectos de recuperación de esta especie tan delicada. En 2017, en el marco de un proyecto del Ministerio de Agricultura para rescatar la nacra, se autorizó el rescate de 215 especímenes de las poblaciones de nacra de la costa catalana. 100 de estos individuos, rescatados de la bahía de los Alfaques, se trasladaron a las instalaciones del IRTA de Sant Carles de la Ràpita.

En la primavera de 2019, investigadores del IRTA encontraron una nueva población de nacra cerca de la Punta de la Banya de la bahía del Fangar, formada por varios centenares de individuos sanos agrupados en densidades localmente altas, de hasta 44 individuos/100m2. Se trata de ejemplares pequeños, de edad aún desconocida, y difíciles de observar porque están situados en una pradera de Cymodocea nodosa, razón por la que no se tenía constancia.

Al bordo de la extinción

Durante años, la Unión Europea prohibió la captura de la nacra (Directiva de Hábitats Anexo IV CEE 1992), que se hacía principalmente con fines ornamentales, y la especie fue incluida en la lista de especies mediterráneas amenazadas del Convenio de Barcelona para protegerla de las presiones antrópicas sobre sus principales hábitats, que son las praderas de Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa.

Gracias a estas acciones, las poblaciones de nacras experimentaron una cierta recuperación, hasta otoño de 2016, cuando empezaron a verse seriamente afectadas por la propagación de la parasitosis causada por una nueva especie de protozoo de tipo Haplosporidium.

Desde que apareció, la parasitosis se ha extendido por todo el litoral mediterráneo español y ha causado mortalidades cercanas al 100% en las poblaciones de Andalucía, Murcia, Islas Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña (con dichas excepciones del delta Ebro y el Mar Menor).

Posteriormente, la mortalidad se ha extendido por toda la cuenca Mediterránea y ya afecta poblaciones de Francia, Italia, Túnez, Grecia, Chipre, Malta, Grecia, Croacia y Montenegro, entre otros.



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