El planeta ha perdido 420 millones de hectáreas de bosques en 30 años - EL ÁGORA DIARIO

El planeta ha perdido 420 millones de hectáreas de bosques en 30 años

En los últimos 30 años el planeta perdió 420 millones de hectáreas de bosque, a pesar de la cifra la tasa de deforestación se ha ralentizado y cae de los 16 millones perdidos al año en la primera década del siglo a los 10 millones anuales actuales


El mundo ha perdido 420 millones de hectáreas de bosque desde 1990, según ha revelado un informe elaborado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Los bosques cubren el 31% de la superficie terrestre mundial, un total de 4.000 millones de hectáreasque equivale casi a 5.000 m2 por persona

La deforestación y la degradación forestal continúan ocurriendo a tasas alarmantes, lo que contribuye significativamente a la pérdida continua de biodiversidad.

Desde 1990, se estima que se han perdido 420 millones de hectáreas de bosques a través de la conversión a otros usos de la tierra, aunque la tasa de deforestación ha disminuido en las últimas tres décadas.

Entre 2015 y 2020, la tasa de deforestación se estimó en 10 millones de hectáreas por año, en comparación con los 16 millones de hectáreas por año en la década de 1990. El área de bosque primario en todo el mundo ha disminuido en más de 80 millones de hectáreas desde 1990.

La expansión agrícola continúa siendo el principal impulsor de la deforestación y la degradación forestal y la pérdida asociada de biodiversidad forestal. La agricultura comercial a gran escala (principalmente la ganadería y el cultivo de soja y palma aceitera) representaron el 40% de la deforestación tropical entre 2000 y 2010, y la agricultura de subsistencia local por otro 33%.

Se ralentiza la deforestación

A pesar de esta cifra, el informe destaca que la tasa de pérdida neta de bosque disminuyó sustancialmente durante el período 1990-2010 debido a una reducción en la deforestación en algunos países, además de aumentos en el área forestal en otros a través de la forestación y la expansión natural de los bosques.

Así, en los últimos cinco años, la tasa anual de deforestación se estimó en 10 millones de hectáreas, frente a los 12 millones en 2010-2015 y los 16 millones de hectáreas en 1990-2000.

Además, el trabajo señala que el área de bosque en zonas protegidas ha aumentado en 191 millones desde 1990, y ahora ha alcanzado un estimado de 726 millones.

“Vamos en la dirección correcta, pero en realidad no son buenas noticias porque no estamos yendo hacia esa dirección lo suficientemente rápido”, ha detallado el experto de la FAO Anssi Pekkarinen, que ha agregado que se necesitan “fortalecer nuestros esfuerzos para hacer más en menos tiempo”.

“Este informe nos muestra que nos llevará 25 años más llegar a la meta de acabar con la deforestación, cuando el mundo se había propuesto hacerlo para 2020”, ha lamentado.

Actualmente, África tiene la mayor tasa anual de pérdida neta de bosques de la última década, con 3,9 millones, seguida de América del Sur, con 2,6 millones de hectáreas. Por el contrario, la mayor ganancia neta de área forestal ocurrió en Asia.


Entre los diez principales países del mundo con mayores pérdidas netas anuales promedio de área forestal en la última década se encuentran Brasil, Bolivia y Paraguay, así como República Democrática del Congo, Indonesia, Angola, Tanzania, Myanmar, Camboya y Mozambique.

Los Estados que, en contraste, han mejorado respecto a la deforestación son: China, Australia, India, Chile, Vietnam, Turquía, Estados Unidos, Francia, Italia y Rumania.

¿Qué es la diversidad biológica forestal?

La diversidad biológica forestal se refiere a todas las formas de vida que se encuentran dentro de las áreas forestales y los roles ecológicos que desempeñan.

Abarca no solo los árboles, sino la multitud de plantas, animales y microorganismos que habitan en áreas forestales, y su diversidad genética asociada.

La diversidad biológica forestal puede considerarse a diferentes niveles, incluidos ecosistema, paisaje, especies, población y genética.

Las interacciones complejas pueden ocurrir dentro y entre estos niveles. Esta complejidad permite a los organismos adaptarse a las condiciones ambientales que cambian continuamente y mantener las funciones del ecosistema.

Los bosques cumplen un importante papel para la generación de oxígeno y la lucha contra el cambio climático. Nuevos datos recogidos por la agencia de la ONU indican que las emisiones globales de la pérdida de bosques disminuyeron en aproximadamente un tercio desde 1990.

Además, los bosques contienen 60.000 especies de árboles diferentes y en ellos viven el 80%% de las especies de anfibios, el 75% de las especies de aves y el 68% de las especies de mamíferos de la Tierra.


Por ello, la FAO ha recordado que es “crucial” cambiar el rumbo de la deforestación y la pérdida de biodiversidad, algo que se puede hacer conservando y gestionando de manera sostenible los bosques y los árboles dentro de un enfoque de paisaje integrado, abordando los desafíos de la silvicultura y la seguridad alimentaria.

Tanto en los países de bajos y altos ingresos como en todas las zonas climáticas, las comunidades que viven dentro de los bosques dependen más directamente de la biodiversidad forestal para sus vidas y medios de vida, utilizando productos derivados de los recursos forestales para alimentos, forraje, vivienda, energía, medicamentos y generación de ingreso.

La población rural a menudo participa en las cadenas de valor de la biodiversidad forestal, por ejemplo, recolectando productos madereros y no madereros de bosques cercanos para uso personal o venta, o participando en industrias de productos forestales o agregando valor.

Los usos no consuntivos de la biodiversidad forestal, como la recreación y el turismo, también son una parte creciente de las economías rurales en efectivo. Cada año se hacen aproximadamente ocho mil millones de visitas a áreas protegidas, muchas de las cuales están cubiertas de bosques.

Los pueblos indígenas dependen en gran medida de la biodiversidad forestal para su sustento, aunque esta relación está cambiando a medida que crecen sus vínculos con las economías monetarias nacionales y mundiales. Las áreas manejadas por pueblos indígenas (aproximadamente el 28% de la superficie terrestre del mundo) incluyen algunos de los bosques más ecológicamente intactos y muchos puntos críticos de biodiversidad.



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