Chile lidera la entrada del transporte eléctrico en América Latina

Chile, Colombia, Costa Rica y Panamá l marcan el camino hacia una nueva movilidad en América Latina, según el informe recién presentado por el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas. En Chile, por ejemplo, ya hay 400 autobuses urbanos que se alimentan con electricidad


El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publica el informe Movilidad Eléctrica: Avances en América Latina y el Caribe y oportunidades para la colaboración regional 2019, que analiza los más recientes avances en movilidad sostenible en 20 países de la región y destaca el creciente liderazgo de ciudades, empresas y asociaciones en aplicar nuevas tecnologías.

Según el trabajo, el transporte público es el ramo que se está electrificando con mayor celeridad en Latinoamérica, si bien está aún en fase inicial de despliegue. Y no se trata solo del vector energético, sino de otras mejoras como la instalación de servicios como  wifi en vehículos, techos solares en estaciones, cámaras de seguridad y la aplicación de tecnologías digitales que hacen más inteligente y eficiente el servicio.

Chile destaca por poseer la mayor mayor flotilla de autobuses eléctricos en la región, con más de 400 unidades

Según el estudio, Chile destaca por poseer la mayor flotilla de autobuses eléctricos en la región, con más de 400 unidades, mientras se espera que Colombia incorpore casi 500 buses eléctricos en la capital, Bogotá. Otras ciudades colombianas, como Cali y Medellín, se han unido a Guayaquil, en Ecuador, y Sao Paulo, en Brasil, y han introducido buses eléctricos en sus flotas urbanas, explica el PNUMA.

Hay que considerar que el transporte es responsable de 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina y el Caribe y es uno de los principales causantes de la mala calidad en las ciudades que causa más de 300.000 muertes prematuras al año en el continente americano, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Porque las emisiones de los vehículos tienen dos frentes, una que afecta al clima y otra que compromete la salud ciudadana.

El aumento en la eficiencia de los autobuses eléctricos, la reducción en sus costos de operación y mantenimiento, así como la creciente preocupación por los impactos de las emisiones en la salud y el medio ambiente, son los principales impulsores de esta transición, según el estudio, del que se hace eco el portal especializado Energía Limpia XXI.

Cambios en marcha

“En meses recientes hemos visto una reducción en la contaminación atmosférica de nuestras ciudades a causa de los confinamientos para prevenir la propagación de la COVID-19. Pero estas mejoras son sólo temporales. Debemos emprender un cambio estructural para que nuestros sistemas de transporte contribuyan definitivamente a la sostenibilidad de nuestras ciudades”, afirma Leo Heileman, director regional del PNUMA en América Latina y el Caribe.

El informe llama a los administradores públicos a impulsar la electrificación del transporte, especialmente para actualizar las viejas flotas de buses en las grandes ciudades de la región. El estudio advierte del peligro de un “bloqueo tecnológico” en los próximos siete a 15 años si las autoridades optan por renovar las antiguas flotas con nuevos vehículos de combustión interna que seguirán polucionando el aire de las urbes americanas y provocando daños a la salud.

Algunos países ya están preparando el camino para garantizar una transición hacia el transporte sostenible. Chile, Colombia, Costa Rica y Panamá han trazado ya estrategias o planes nacionales sobre la materia, mientras Argentina, México, Paraguay y República Dominicana están formulando los suyos, según el informe.

El transporte público es el ramo que se está electrificando con mayor celeridad en Latinoamérica

Costa Rica, por ejemplo, ha logrado avances importantes en movilidad eléctrica en los últimos años. Su Plan Nacional de Descarbonización 2018- 2050 contiene tres ejes principales con metas específicas para el transporte público, ente las que se encuentra un 70% de buses y taxis cero emisiones para 2035 y 100% para 2050).

Colombia, por su parte, considera que debe sacar partido a su generación eléctrica, que tiene un mix bajo en emisiones. Por ello, hacer que los vehículos se muevan con electricidad sería ventajoso para el clima, la economía y el bienestar ciudadano.

El Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 colombianio instaura un marco para cambiar a un panorama de bajas emisiones con fuentes de financiación para los sistemas de transporte público y la instauración de planes de movilidad.

Panamá, por su parte presentó en 2018 su Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica, que define metas para el año 2030, como que entre un 10% y un 20% del total de la flota de vehículos privados serán eléctricos y un 25% / 50% de las flotas públicas estén electrificadas.



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