Expertos vinculan los ciclos solares con los fenómenos de El Niño

Expertos vinculan los ciclos solares con los fenómenos de El Niño

Un nuevo estudio muestra una correlación entre el final de los ciclos solares y un cambio de las condiciones de El Niño a La Niña en el Océano Pacífico, lo que sugiere que estos ciclos del Sol pueden impulsar la variabilidad climática estacional en la Tierra


Los seres humanos hemos observado durante cientos de años la aparición y desaparición de manchas en nuestro Sol, llegando a la conclusión de que estos ciclos ocurren cada 11 años, aunque sin una claridad en la duración de cualquier ciclo en particular. Esto, para el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés), de los Estados Unidos ha impedido establecer correlaciones entre estas manchas con fenómenos que ocurren en la Tierra.

Sin embargo, un nuevo estudio desarrollado por sus investigadores se han basado un ciclo de 22 años “mucho más preciso para la actividad solar”, derivado del ciclo de polaridad magnética del Sol “mucho más regular que el de las manchas”, tal y como exponen en otros estudios, para ver su relación con algunos fenómenos terrestres.

“El ciclo de 22 años comienza cuando las bandas magnéticas con carga opuesta que envuelven al Sol aparecen cerca de las latitudes polares de la estrella. A lo largo del ciclo, estas bandas migran hacia el ecuador, lo que hace que aparezcan manchas solares a medida que viajan a través de las latitudes medias”, señalan desde el NCAR.

“El ciclo termina cuando las bandas se encuentran en el medio, aniquilándose mutuamente en lo que el equipo de investigación llama un evento terminador. Estos terminadores proporcionan indicaciones precisas para el final de un ciclo y el comienzo del siguiente”, añaden.

El Niño y La Niña significa periodos de sequía o lluvias en muchas regiones del mundo

Entre otras cosas, con este ciclo ciclo han podido establecer una correlación entre el final de los ciclos solares y un cambio de las condiciones de El Niño y La Niña en el Océano Pacífico, lo que sugiere que la variabilidad solar puede impulsar la variabilidad climática estacional en la Tierra.

“La energía del Sol es el principal impulsor de todo nuestro sistema terrestre y hace posible la vida en la Tierra. Aun así, la comunidad científica no ha tenido claro el papel que juega la variabilidad solar en influir en los eventos meteorológicos y climáticos aquí en la Tierra”, comenta Scott McIntosh, coautor del estudio.

“Esta investigación muestra que hay motivos para creer que sí y por qué es posible que se haya perdido la conexión en el pasado”, añade el científico de la NCAR.

Para comprobar la relación entre ambos fenómenos, los expertos del NCAR impusieron sus ciclos de 22 años sobre las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical que se remonta a 1960.

Gracias a ello descubrieron que la finalización de cinco ciclos entre esa década y el 2011 coincidieron un cambio de un El Niño (cuando las temperaturas de la superficie del mar son más cálidas que el promedio) a La Niña (cuando las temperaturas de la superficie del mar son más frías que el promedio).

De hecho, también sostienen que el final del ciclo solar más reciente, que se está desarrollando ahora, también coincide con el comienzo de un evento de La Niña.

“No somos los primeros científicos en estudiar cómo la variabilidad solar puede impulsar cambios en el sistema de la Tierra”, argumenta el autor principal del estudio Robert Leamon, de la Universidad de Maryland Baltimore-County. “Pero somos los primeros en aplicar el reloj solar de 22 años. No es probable que el resultado, cinco terminadores consecutivos alineados con un interruptor en la oscilación de El Niño, sea una coincidencia”, añade.

ciclos solares
Científicos creen que los ciclos de las manchas solares pueden influenciar los fenómenos de El Niño del Pacífico

En este sentido, los investigadores realizaron una serie de análisis estadísticos para determinar la probabilidad de que la correlación fuera solo una casualidad. Descubrieron que solo había una probabilidad de 1 en 5.000 o menos (dependiendo de la prueba estadística) de que los cinco eventos de terminación incluidos en el estudio coincidieran aleatoriamente con el cambio de temperatura del océano.

El artículo no profundiza en qué conexión física entre el Sol y la Tierra podría ser responsable de la correlación, pero los autores señalan que hay varias posibilidades que merecen un estudio más a fondo, incluida la influencia del campo magnético del Sol en la cantidad de rayos cósmicos que escapar al sistema solar y finalmente bombardear la Tierra. Sin embargo, aún no se ha determinado un vínculo físico sólido entre las variaciones de los rayos cósmicos y el clima.

“Si más investigaciones pueden establecer que existe una conexión física y que los cambios en el Sol realmente están causando variabilidad en los océanos, entonces podríamos mejorar nuestra capacidad para predecir los eventos de El Niño y La Niña”, concluye McIntosh.



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