Buscan en el agua del cráter de Chicxulub el origen de la vida

Un equipo de científicos ha descubierto que en los sistemas hidrotermales localizados en el interior del cráter de Chicxulub, el lugar donde cayó el asteroide que extinguió a los dinosaurios, había pruebas de vida. Esto abre la puerta a que los asteroides que chocaron contra la Tierra hace 4.000 millones de años impulsasen la vida en el planeta


Nuestro planeta, tal y como lo conocemos en la actualidad, dista mucho de aquel que fue hace 4.000 millones de años atrás, cuando la Tierra joven no era más que un amasijo de gases, rocas y magma que no apuntaba a tener vida en ningún momento de su existencia. Tampoco ayudaron los muchos asteroides que caían en su superficie y que, en ocasiones, producían cráteres de hasta miles de kilómetros de diámetro.

Sin embargo, incluso en estas condiciones, a David Kring, del Instituto Lunar y Planetario (LPI, por sus siglas en inglés) se le ocurrió pensar que tal vez debajo de todos esos socavones pudiera existir unos sistemas subterráneos repletos de agua que fuesen, en esencia, los primeros pilares en los que se sustentasen las posteriores formas de vida.

Pero ¿cómo demostrar esa hipótesis si apenas quedan pruebas sobre la Tierra de la existencia de ese periodo tan antiguo que algunos conocen “eón Hádico”? Muy simple: estudiando el cráter de Chicxulub, situado en la península de Yucatán y considerado como la estructura de impacto de gran tamaño mejor conservada de la Tierra.

Se cree que justo en ese lugar hace 66 millones de años se inició un periodo de extinción masiva que acabó con el 75% de la vida en el planeta a raíz de la caída de un asteroide de entre 10 a 20 kilómetros de diámetro. La brutalidad del impacto fue tal que el planeta se envolvió durante años con una capa de polvo y material fundió que, entre otras cosas, impidió la entrada de luz solar, impidió la respiración e impulsó lluvias ácidas.

A principios de este año y en ese lugar, un equipo internacional de científicos, dirigido por Kring, demostró que el cráter Chicxulub albergaba un vasto sistema hidrotermal que persistió durante cientos de miles de años, si no millones de años.

Ese importante hallazgo fue revelado gracias a un núcleo de roca extraído del anillo de pico del cráter por una expedición apoyada por el Programa Internacional de Descubrimiento del Océano y el Programa Internacional de Perforación Científica Continental.

Chicxulub
Una sección transversal tridimensional del sistema hidrotermal en el cráter de impacto de Chicxulub y sus respiraderos del fondo marino. El sistema tiene el potencial de albergar vida microbiana | Foto: VICTOR O. LESHYK. LUNAR AND PLANETARY INST

En un nuevo estudio, publicado en la revista Astrobiology, Kring y sus colegas mostraron que el sistema también albergó vida. A partir de 15.000 kilos de roca recuperada de un pozo de 1,3 kilómetros de profundidad, los autores localizaron pequeñas esferas del mineral pirita, de solo 10 millonésimas de metro de diámetro.

Los isótopos de azufre en el mineral mostraron que las esferas de pirita, llamadas framboides, estaban formadas por un ecosistema microbiano adaptado al fluido caliente cargado de minerales de un sistema hidrotermal que atravesaba el anillo de pico destrozado del cráter de impacto de Chicxulub.

La vida en el sistema extraía energía de las reacciones químicas que ocurrían en el sistema de rocas lleno de fluido. Los microbios aprovecharon el sulfato, que estaba en el fluido, para convertirse en sulfuro, que se conservó como pirita, proporcionando la energía que los microbios necesitaban para prosperar. Los organismos de agua caliente (termofílicos) reductores de sulfato eran como algunas de las bacterias y arqueas que se encuentran en Yellowstone y otros sistemas hidrotermales.

La búsqueda de esa evidencia ha llevado veinte años, desde que se postuló por primera vez un vínculo entre Chicxulub, el potencial promotor de vida de un sistema hidrotermal con cráteres de impacto, y el origen de la vida en la Tierra.

En una serie de estudios durante esas dos décadas, los científicos demostraron que el cráter de Chicxulub tenía un entorno subterráneo poroso y permeable; que el cráter albergaba un vasto sistema hidrotermal; y, finalmente, en el estudio actual publicado ahora, que el sistema albergaba un ecosistema microbiano.

El nuevo hallazgo es un hito importante y sugiere que los sitios de impacto durante el eón Hádico podrían haber albergado sistemas similares que proporcionaron nichos para la evolución temprana de la vida en nuestro planeta.


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