Desarrollan una enzima que descompone el plástico en tiempo récord

Desarrollan una enzima que descompone el plástico en tiempo récord

Científicos han combinado el poder de la PETasa con el de la MHETasa, dos enzimas sintéticas que descomponen los polímeros sintéticos, para crear una superenzima tres veces más potente que la PETasa y seis veces superior a la bacteria Ideonella sakaiensis


Surgidos como el perfecto sustito de algunos productos de origen animal, los polímeros sintéticos han conquistado en tiempo récord el corazón de las personas, que los ven como elementos imprescindibles en sus vidas. Sin embargo, su incontrolada expansión y uso, junto a sus cualidades, han gestado una crisis ambiental a la altura del cambio climático.

Entre los polímeros sintéticos más fabricados hoy en día se encuentra el tereftalato de polietileno (PET), ese mismo plástico que se utiliza en la elaboración de botellas de plástico. Al igual que el resto de los polímeros, no es biodegradable, sin embargo, existen bacterias en la naturaleza, como la Ideonella sakaiensis, que son capaces de descomponerlo en sus componentes más básicos.

“Se trata de una respuesta de la bacteria desarrollada en los últimos 70 años para adaptarse a un entorno invadido por el plástico”, comentaron los científicos en un artículo en Science donde se mostraba al mundo el hallazgo de esta bacteria.

Estas bacterias requieren aproximadamente seis semanas para descomponer un plástico de baja calidad, una cifra que, si bien es impresionante para un organismo vivo, es insuficiente para futuras aplicaciones industriales, y más sabiendo que ese proceso se alargó unas semanas más cuando se sometió a la bacteria a PET altamente cristalizado (como el de las botellas de plástico).

Por este motivo, los científicos no han parado de investigar el caso para desarrollar enzimas similares a las de la bacteria que descompongan el de una forma más eficiente. En el 2018 lo lograron con la creación de la PETasa, una enzima que alcanzó un rendimiento 20% superior que el de la bacteria.

Ahora, ese mismo equipo que desarrolló la enzima ha combinado el PETasa con una enzima similar, la MHETasa, para desembocar en rendimientos mucho mayores. En concreto, esta nueva superenzima puede triplicar la actividad de la PETasa.

“Gregg Beckham y yo estábamos charlando sobre cómo la PETasa ataca la superficie de los plásticos y la MHETasa acorta las cosas aún más, por lo que parecía natural ver si podíamos usarlos juntos, imitando lo que sucede en la naturaleza”, ha señalado profesor John McGeehan, director del Centro de Innovación Enzimática (CEI) de la Universidad de Portsmouth.

“Nuestros primeros experimentos demostraron que, de hecho, funcionaban mejor juntos, así que decidimos intentar vincularlos físicamente, como dos Pac-men unidos por un trozo de cuerda”, ha añadido.

La nueva MHETasa-PETasa funciona de una forma similar a su predecesor, es decir, devuelve el PET a sus componentes básicos, lo que permite que se puedan fabricar estos plásticos y después se reutilicen de manera controlada, reduciendo así nuestra dependencia de los recursos fósiles como el petróleo y el gas

“La capacidad de degradar los polímeros a sus unidades monoméricas es importante para su posterior reutilización en nuevos productos, que es un avance técnico crítico necesario para permitir una economía circular global de materiales”, han comentado en el estudio.

“De cara al futuro, el diseño de sistemas multienzimáticos para la despolimerización de desechos poliméricos mixtos es un área prometedora y fructífera para la investigación continua”, han concluido.



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