El océano de Encélado, perfecto para albergar vida microbiana

Un estudio ha descubierto que el océano que contiene Encélado, uno de los satélites de Saturno, está compuesto por químicos que podrían ser el alimento para algunos microorganismos. A esta conclusión han llegado gracias a los datos aportados por la sonda Cassini


La sonda Cassini, durante su misión espacial en Saturno, se topó en 2004 con el sexto satélite más grande del planeta: Encélado. Poco se sabía de él, pues hace unos 40 años que se descubrió y solo las sondas Voyager habían podido observarlo más de cerca, pero sin obtener datos concluyentes. Sin embargo, eso cambió con la nueva sonda, que comenzó a recopilar valiosa información sobre este misterioso cuerpo celeste. Tales eran sus secretos que en 2011 se descubrió la existencia de un inmenso océano bajo su superficie.

Ahora, con los nuevos datos, los científicos han descubierto que esa gigantesca masa de agua parece tener más CO2 e hidrógeno y un pH más similar a la Tierra de lo pensado. Unos componentes que son propicios para dar origen a la vida. Así lo han anunciado los científicos Lucas Fifer, David Catling y Jonathan Toner durante el AbSciCon 2019, una conferencia de astrobiología que celebra cada año la Unión Geológica Americana en Washington, y en un comunicado.

Para poder llegar a estas conclusiones, Lucas Fifer y sus colegas han observado los numerosos géiseres que estallan en el polo sur del satélite y que lanzan vapor de agua al espacio a velocidades superiores de 1.200 kilómetros por hora.

Encélado
Ultima observación a un géiser de Encélado | ESA

Según los científicos, estos penachos proporcionan una “ventana imperfecta” de la composición del océano subsuperficial global de Encélado ya que los materiales que se expulsan son distintos a los que realmente están dentro de la masa de agua. Para los expertos, esto se debe al fraccionamiento del géiser, o la separación de gases, que preferentemente permite que algunos componentes estallen mientras que otros se quedan atrás.

Con esta premisa en mente, los científicos se remitieron a los datos de la sonda Cassini y a través de una simulación por ordenador descubrieron que estaban en los cierto. Según los resultados, los estudios anteriores habían subestimado la presencia de hidrógeno, metano y dióxido de carbono en las aguas subterráneas.

Para Lucas Fifer, la alta presencia de esos gases implica también un nivel de pH más bajo y más parecido a la Tierra en el océano de Encélado de lo que los estudios anteriores han demostrado. Un hecho que se traduce en un buen augurio para la vida: “Aunque hay excepciones, la mayoría de la vida en la Tierra funciona mejor viviendo o consumiendo agua con un pH casi neutral, por lo que condiciones similares en Encélado podrían ser alentadoras”.

Por otro lado, los científicos han destacado la posible la presencia de amonio, que también es un combustible potencial para la vida.

Además, “las altas concentraciones de gases podrían indicar una falta de organismos vivos para consumirlo todo”, ha informado Luchas Feifer. “No obstante, eso no significa necesariamente que Encélado carezca de vida. Podría significar que los microbios no son lo suficientemente abundantes como para consumir toda la energía química disponible”, ha añadido.

Gracias a Cassini, ha comentado el experto, conocemos el océano de Encélado y los tipos de gases, sales y compuestos orgánicos que están presentes allí. Estudiar cómo los cambios en la composición de los penachos pueden enseñarnos aún más sobre este océano y todo lo que hay en él, concluye.



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