ERS: la mítica misión espacial europea cumple 30 años

ERS: la mítica misión espacial europea cumple 30 años

La primera misión de observación de la Tierra de la ESA dedicada a comprender nuestro planeta, la ERS, se puso en órbita hace 30 años. Sus satélites ofrecieron imágenes nunca vistas del planeta y allanaron el camino para mejorar la observación terrestre en futuras misiones


Las esperanzas de la comunidad científica europea se avivaron el 17 de julio de 1991 gracias al ERS-1, el satélite que dio vida a la primera misión de observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea (ESA) dedicada a comprender nuestro planeta y que la agencia ha querido recordar 30 años después.

“En el momento de su lanzamiento, el satélite ERS era una de las naves espaciales más sofisticadas jamás desarrolladas y lanzadas por Europa, allanando el camino para la tecnología satelital en las áreas de monitoreo de la atmósfera, la tierra, el océano y el hielo”, explican desde la ESA.

“Entre otras cosas, el satélite incluía un radar de apertura sintética de imágenes (SAR), un altímetro de radar (RA) y otros poderosos instrumentos, constituyendo así una carga útil muy completa”, añaden.

ERS
Infografía conmemorativa de la misión ERS de la ESA | Foto: ESA

Al ERS-1 se le unió después el ERS-2 en 1995, que llevaba un sensor adicional para la investigación del ozono atmosférico: el Experimento Global de Monitoreo del Ozono (GOME). En ese momento, la ESA decidió vincular los dos satélites en la primera misión “tándem” que duró nueve meses. Durante este tiempo, el aumento de la frecuencia y el nivel de datos disponibles para los científicos ofreció una oportunidad única para observar cambios en un espacio de tiempo muy corto, ya que ambos satélites orbitaban la Tierra con solo 24 horas de diferencia.

Desde que se lanzó el 21 de abril de 1995, ERS-2 realizó 85.000 órbitas, viajando 3.500 millones de kilómetros

“Las imágenes de alta resolución adquiridas a lo largo de la misma trayectoria terrestre por ambos satélites se utilizaron para generar modelos digitales de elevación y observar cambios en la superficie terrestre durante cortos períodos de tiempo. Ambos satélites superaron con creces su vida útil de diseño, y juntos proporcionaron un flujo continuo de datos de 20 años de las superficies terrestres, los océanos y los casquetes polares de la Tierra”, enfatizan desde la ESA.

En este sentido, cabe destacar que el ERS-2 tuvo que continuar ofreciendo esos datos en solitario después de que en el año 2000 un fallo en los ordenadores a bordo y el giroscopio del ERS-1 lo dejasen fuera de servicio. En julio de 2011, ERS-2 se retiró por falta de combustible y comenzó el proceso de desorbitación del satélite.

Para Mirko Albani, director de misiones patrimoniales de la ESA, los datos del programa ERS cambiaron la percepción del mundo en el que vivimos que crearon nuevas oportunidades para la investigación y las aplicaciones científicas.

Los logros más destacados

Uno de los objetivos más importantes de las misiones ERS fue entregar datos para la investigación oceánica con ayuda del radiómetro, que mapeó la temperatura global de la superficie del mar con mucha precisión.

Esta fue la última imagen captada por el ERS-2 en la que ve la ciudad de Roma | Foto: ESA

“Esto condujo a observaciones novedosas de El Niño y, en consecuencia, ayudó a los científicos a comprender más sobre este fenómeno y sus vínculos con el calentamiento global”, explica la ESA.

Del mismo modo, el ERS-2 llevó el primer instrumento europeo para estudiar el ozono atmosférico, lo que supuso un “gran avance en nuestra comprensión de la formación de agujeros en la capa de ozono en latitudes altas”.

“Además de brindar información sobre el agotamiento del ozono estratosférico sobre la Antártida, el GOME proporcionó una gran cantidad de información sobre gases atmosféricos como el dióxido de nitrógeno”, resaltan desde la ESA.

Por otro lado, los satélites ayudaron a mostrar la velocidad con la que se derretía el hielo marino y sus cambios estacionales, así como el retroceso de los glaciares.

“Durante su vida, los datos de ERS respaldaron más de 5.000 proyectos que produjeron unas 4.000 publicaciones científicas. Los datos archivados hasta el día de hoy nos brindan una gran cantidad de información y se mantienen accesibles y mejorados continuamente en el marco del Programa Heritage Space para construir series de datos a largo plazo con misiones sucesoras que incluyen Envisat, la familia de exploradores de la Tierra de la ESA y los centinelas de Copérnico”, concluyen desde la ESA.



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