Crece la cueva de agua dulce más profunda del planeta

Crece la cueva de agua dulce más profunda del planeta

Los científicos habían estimado que la profundidad del Abismo de Hranice, la cueva vertical sumergida en agua dulce más grande del mundo, se situaba en 473 metros. Sin embargo, un nuevo estudio revela que, en realidad, la cavidad se extiende hasta en un kilómetro en la roca


Durante décadas, geólogos y aventureros de todo el mundo se han obcecado en encontrar todos los secretos que esconde el subsuelo de nuestro mundo, desde imponentes agujeros escondidos en los océanos, hasta las galerías kársticas más colosales.

Entre la lista de los muchos descubrimientos registrados durante nuestra reciente historia destaca el hallazgo de la cueva subacuática más profunda del mundo, el Abismo de Hranice, escondida en una región perdida junto a los Cárpatos checos.

Esta cueva vertical, formada por la continua descomposición de la roca caliza por la acción del agua, aparentemente se presenta como una cueva cualquiera, con una apertura vertical hacia el exterior de aproximadamente 100 metros de ancho por 70 de profundidad que se estrecha en su interior hasta acabar en un lago.

Sin embargo, es ahí donde comienza la magia de esta cueva. El lago, en realidad, es la cima del enorme y profundo depósito de agua que esconde la cueva y que los investigadores llevan años analizando.

Según relatan en un estudio, los primeros 200 metros de profundidad son ampliamente conocidos, mientras que los 273 metros siguientes se envuelven dentro de un área de misterio ya que los procesos, aparatos y técnicas para sumergirse en su interior se vuelven cada vez complejos. Tan solo los buceadores más experimentados se atreven a adentrase entre las oscuras cavernas inundadas.

Fotografía aérea de la entrada y esquema de la cueva. Se acaba de conocer que el Abismo de Hranice se extiende en más de 1 km en la roca | Foto: Journal of Geophysical Research

En este sentido, en el 2016 un grupo de investigadores logró alcanzar la máxima profundidad mediante un vehículo provisto con un cable de fibra óptica que se adentró hasta los 473 metros y medio de profundidad.

Las limitaciones del cable impidieron que el aparato alcanzase una mayor profundidad, estimada en unos 500 metros más. No obstante, la cifra obtenida bastó para que fuese declarada como la cueva de agua dulce más profunda del mundo.

Cabe destacar que existen cuevas verticales sin estar sumergidas en agua dulce más profundas alrededor del mundo, como la cueva Veryovkina, en Georgia, que goza de una profundidad de 2,2 kilómetros gracias, en parte, a los grandes aportes de agua del vecino Mar Negro que ayudaron a erosionar aún más si cabe el terreno.

Sin embargo, el Abismo de Hranice fácilmente se podría incluir ahora entre ellas ya que un reciente estudio ha encontrado que, en realidad, la cueva checa posee algo más de un kilómetro de profundidad.

Para conocer el auténtico tamaño de la cueva, los expertos hicieron uso de varias técnicas geofísicas, empezando por la recopilación de datos de una serie de electrodos sobre el suelo, pasando la búsqueda de variaciones en los tirones de gravedad de la cueva, para finalizar con el análisis de ondas sísmicas producidas por explosiones deliberadas. Todas estas técnicas tienen un único fin: revelar nuevas cavidades en la roca.

El resultado mostró una serie de nuevas cavernas más profundas, algunas llenas de sedimento, que superaban las estimaciones anteriores en lo relativo a la profundidad del sitio. Además, también descubrieron un antiguo sistema de drenaje de agua subterránea en la piedra caliza que sugiere un nuevo origen en la superficie del abismo.

El sistema de desagüe hallado se cree quedó inutilizado por la deposición de los sedimentos de la cueva, hecho que propició la inundación de la cueva | Foto: Journal of Geophysical Research

Anteriormente se pensaba que el agua subterránea, debido a distintos factores, erosionó la cueva desde abajo hacia arriba. Sin embargo, con el nuevo sistema en forma de embudo, los investigadores creen el agua corrió desde la entrada hacia el otro extremo de la cueva a través de la profunda cuenca.

Para los expertos, este supuesto origen podría tambalear algunas teorías sobre cómo se han formado otras cuevas verticales en el resto del mundo, como Lagoa Misteriosa en Brasil o Boesmansgat en Sudáfrica.

“Es un buen ejemplo de cómo se deben hacer las cosas. La nueva profundidad es impresionante y tal vez otras cuevas alrededor del mundo posean la misma historia”, comenta Francesco Sauro, un geólogo de la Universidad de Bolonia, en Science. “Uno de los siguientes pasos consistiría en conocer qué tipo de vida habita en esa profundidad”, concluye.



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