Los geólogos piden actualizar los mapas de peligrosidad sísmica - EL ÁGORA DIARIO

Los geólogos piden actualizar los mapas de peligrosidad sísmica

Granada sufre desde el pasado sábado un “enjambre sísmico”, una sucesión de más de 280 temblores, 10 terremotos en apenas media hora durante la noche del martes; un fenómeno normal según los geólogos que piden revisar los mapas de peligrosidad sísmica


Hasta 10 nuevos temblores, de magnitud oscilante entre 2,7 y 4,3 grados, se han dejado sentir en un lapso de apenas media hora durante la noche de este martes en la provincia de Granada.

Según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el terremoto más importante se produjo a las 22:36 horas, con epicentro en Santa Fe, y ha tenido una magnitud de 4,3 grados. Otro de 4,2, con epicentro en Cúllar Vega, se ha podido sentir a las 22:44; y un tercero, de magnitud 4 y epicentro también en Santa Fe, ha tenido lugar en torno a las 22:54.

En todo el día el IGN ha detectado hasta 172 réplicas del terremoto de magnitud 4,4 que se produjo el pasado sábado, tres de ellas de magnitud 3,3 registradas entre el sábado y el lunes. Este mismo martes, a las 12:16 horas, se ha producido otro movimiento sísmico importante de magnitud 3,1, con epicentro en Santa Fe, que se ha sentido en unas 40 localidades, incluyendo Granada capital, sin que consten daños personales ni materiales.

Los expertos atribuyen la reciente sismicidad en la Vega de Granada a la aproximación continua de 4 a 5 milímetros al año entre las placas eurasiática y africana.

El Instituto Andaluz de Geofísica y Prevención de desastres sísmicos de la Universidad de Granada lo achaca al hundimiento que sufre la Cuenca de Granada, en cuyo borde se encuentran fallas donde se produce una liberación brusca de energía.

La importancia de la norma sismorresistente

En relación a la prevención, Regueiro señala que hoy por hoy no se pueden predecir los terremotos. “Los geólogos sabemos dónde se van a producir gracias los mapas de riesgo, estudios de peligrosidad y a la serie histórica pero no sabemos cuándo se van a producir”, revela.

Por ello, desde el Colegio abogan por actualizar los mapas de peligrosidad sísmica con los nuevos datos como mejor método de prevención.

Tras el terremoto de Lorca, en 2011, el Colegio de Geólogos elaboró un decálogo dirigido a los poderes públicos para minimizar los daños de los terremotos en España, donde la actualización continua de la Norma de Construcción Sismorresistente era una de las medidas principales.

El Colegio considera fundamental transmitir el mensaje de que el terreno geológico tiene influencia en la gravedad de los efectos. “El mismo terremoto en el Albaicín tiene unos efectos muy distintos de los que genera en la parte baja de Granada. Y la norma sismoresistente debe ser adecuada a esa diferenciación geológica”, explica.

Por tanto, es necesario actualizar la norma continuamente para incorporar “con mayor rigor la necesidad de cumplimiento de los requisitos antisísmicos e incorporar las aportaciones de la paleosismicidad y de fallas activas”, apunta. “Sin embargo desde el terremoto de Lorca no se ha avanzado mucho en este aspecto”, lamenta Regueiro.

A su vez, el Colegio recuerda el papel del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) en la prevención y aboga por la necesidad de realizar más estudios de sismicidad y actualizar los mapas de peligrosidad. “Son necesarios más fondos para mejorar la investigación geológica de los terremotos en España”, finaliza Regueiro.

Los periodos de mayor actividad sísmica como el actual corresponden a lo que se conoce como enjambres sísmicos, o lo que es lo mismo, sucesiones de temblores que pueden durar días, semanas o meses.

El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) recuerda que el hecho de que se produzcan pequeños terremotos evita que la energía acumulada en la falla desemboque en un terremoto mayor.

Según explica Manuel Regueiro, presidente del Colegio de Geólogos, en relación a los últimos terremotos producidos en Granada, “no es inusual” que se produzcan terremotos en la provincia, ya que se asienta sobre una zona sísmica de riesgo moderado en los límites entre la placa euroasiática y la africana. “Hay registros documentales de terremotos en la zona desde la época anterior a los Reyes Católicos”, señala.

El último gran terremoto se produjo en 1884 en el municipio granadino de Arenas del Rey y causó daños en 106 poblaciones, en 39 de las cuales fueron muy graves, quedando completamente destruidas Arenas del Rey y Ventas de Zafarraya, que tuvieron que ser reconstruidas”, revela Regueiro.

Asimismo, “los daños se observaron en una zona de doscientos kilómetros de longitud por ochenta de anchura, situada en las provincias de Granada y Málaga. Este devastador sismo produjo más de 1200 víctimas mortales y unos 1500 heridos, destruyó totalmente unas 4.400 casas, produjo daños graves (quedaron semidestruidas) en otras 6.300 y resentidas más de 20.000”, añade.


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