Bruselas lanza un plan para renovar 35 millones de edificios hasta 2030

Bruselas lanza un plan para renovar 35 millones de edificios hasta 2030

La Comisión Europea acaba de publicar su estrategia para la rehabilitación y renovación de viviendas y oficinas, con el objetivo de hacer más eficientes energéticamente 35 millones de edificios y generar 160.000 empleos de aquí a 2030


Los edificios son, a menudo, los grandes olvidados de la lucha climática. A pesar de que en Europa las viviendas y oficinas son responsables de alrededor del 40% del consumo energético y del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero, solo el 1% de los edificios se someten a renovaciones energéticamente eficientes cada año. De hecho, en España, la antigüedad del parque de viviendas y el mal aislamiento térmico de muchas casas es tal que el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) asegura que cualquier construcción anterior a 1980 es una auténtica “depredadora de energía”.

Para intentar poner remedio a un mal que es endémico en muchos países europeos, sobre todo del Este y el Sur, la Comisión Europea ha publicado este miércoles su estrategia para la rehabilitación y renovación de viviendas y oficinas, que bajo el nombre de ‘Renovation Wave’ (ola de renovación) buscará mejorar el rendimiento energético de los edificios europeos. Las cifras son importantes: para 2030, se podrían renovar 35 millones de edificios y se crearían hasta 160.000 empleos verdes adicionales en el sector de la construcción.

La Comisión tiene como objetivo al menos duplicar las tasas de renovación en los próximos diez años, pasando del 1% de los edificios renovados cada año al 1,2% en 2023-2025 y al 2% en 2030. Al mismo tiempo, quiere asegurarse de que, mediante una normativa común, las renovaciones conduzcan a una mayor eficiencia energética y de recursos. En teoría, este proyecto no solo ayudará a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa, sino que también mejorará la calidad de vida de las personas que viven en los edificios y los utilizan, fomentará la digitalización y mejorará la reutilización y el reciclaje de materiales.

“Queremos que todos en Europa tengan un hogar que puedan iluminar, calentar o enfriar sin arruinarse ni arruinar el planeta. La estrategia de renovación mejorará los lugares donde trabajamos, vivimos y estudiamos, reduciendo al mismo tiempo nuestro impacto en el medio ambiente y proporcionando empleo a miles de europeos. Necesitamos mejores edificios si queremos reconstruir mejor“, ha explicado el vicepresidente ejecutivo del Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans.

La estrategia priorizará la acción en tres áreas: descarbonización de calefacción y refrigeración; abordar la pobreza energética y los edificios con peores resultados; y renovación de edificios públicos como escuelas, hospitales y edificios administrativos. Además, la Comisión propone derribar las barreras existentes a lo largo de la cadena de renovación, que engloba desde la concepción de un proyecto hasta su financiación y finalización, con un conjunto de medidas políticas, herramientas de financiación e instrumentos de asistencia técnica.

Un estímulo “verde”

La estrategia de la Comisión llega en un momento en el que la crisis de la COVID-19 ha puesto el foco en los edificios, que han adquirido una renovada importancia en nuestra vida diaria al mismo tiempo que se descubrían sus fragilidades. A lo largo de la pandemia, el hogar ha sido el punto focal de la vida diaria de millones de europeos: una oficina para quienes trabajan a distancia, una guardería o aula improvisada para niños y alumnos e incluso un centro de compras o entretenimiento en línea.

Además, la inversión en edificios puede inyectar un estímulo muy necesario al sector de la construcción y la macroeconomía, que se encuentran fuertemente afectados por las consecuencias de la pandemia. Los trabajos de renovación requieren mucha mano de obra, crean empleos e inversiones enraizados en cadenas de suministro a menudo locales, generan demanda de equipos de alta eficiencia energética, aumentan la resiliencia climática y aportan valor a largo plazo a las propiedades.

Viviendas en Nueva York analizadas con termografía. El cuarto edificio por la izquierda, de color azul, ha sido rehabilitado energéticamente y no tiene fugas de calor. | Foto: Sam Macafee

En cualquier caso, esta “ola de renovación” no se centra solo en hacer que los edificios existentes sean más eficientes energéticamente y climáticamente neutros, sino que puede desencadenar una transformación a gran escala de nuestras ciudades para adaptarlas a un futuro que ya está aquí. De hecho, puede ser una oportunidad para iniciar un proceso con visión de futuro que combine sostenibilidad y estilo: como anunció hace unas semanas la presidenta Ursula von der Leyen, la Comisión lanzará la Nueva Bauhaus Europea para crear una nueva estética europea que combine el rendimiento con la inventiva. “Queremos hacer que los entornos habitables sean accesibles para todos y, nuevamente, casar lo asequible con lo artístico, en un nuevo futuro sostenible”, aseguró la líder del Ejecutivo Europeo.

Cambios normativos

Aunque la estrategia ha sido presentada este miércoles, los cambios que introducirá en la normativa y los fondos a los que recurrirá no serán concretados hasta 2021, ya que dependen del plan de reconstrucción europeo que aún debe ser aprobado por los Estados miembro. Eso sí, Bruselas prevé endurecer todas las normativas y estándares sobre rendimiento energético de edificios para “incentivar” sus renovaciones. Esto incluye una introducción “gradual” de requisitos obligatorios, nuevas normas sobre certificados de eficiencia energética y mayores exigencias en la renovación de edificios del sector público.

Otra línea de actuación que perseguirá la Comisión es que intentará trabajar con las comunidades locales para integrar soluciones renovables y digitales y crear así “distritos de energía cero”, en los que los consumidores también produzcan energía que sumen a la red. Además, está previsto que se financien cursos de formación para mejorar la capacidad de los trabajadores para ejecutar proyectos de rehabilitación y se reforzará la asistencia técnica europea a autoridades locales y nacionales.

La Comisión quiere crear “distritos de energía cero”, en los que los consumidores también produzcan energía que sumen a la red.

Por último, el  Ejecutivo comunitario también quiere “expandir” el mercado de productos y servicios sostenibles en el sector de la construcción, lo que supone abrir la puerta a la utilización de nuevos materiales y soluciones “basadas en la naturaleza”, así como revisar la legislación sobre compraventa de productos y reutilización de materiales.

Es cierto que, hasta ahora, la política y la financiación europeas ya han tenido un impacto positivo en la eficiencia energética de los nuevos edificios, que ahora consumen solo la mitad de la energía que los construidos hace más de 20 años. Sin embargo, el 85% de los edificios en la UE se construyeron hace más de 20 años, y se espera que entre el 85% y el 95% sigan en pie en 2050, por lo que está estrategia de renovación sera clave para llevarlos a estándares similares y hacer más factible la neutralidad de carbono en treinta años.



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