Devolver la ciudad al peatón para ganar calidad de vida urbana

Devolver la ciudad al peatón para ganar calidad de vida urbana

En la Semana Europea de la Movilidad, expertos analizan las tendencias urbanísticas que persiguen mejorar la calidad de vida en las ciudades devolviendo el espacio a los peatones. Las bicicletas y los coches autónomos serán claves en las ciudades del futuro


Desde el lunes se está celebrando la Semana  Europea de la Movilidad y numerosos expertos analizan en diversos encuentros y debates los principales desafíos a los que se enfrentan las ciudades para alcanzar la sostenibilidad en esta materia. Devolver el espacio urbano a los peatones, apostar por las bicicletas y analizar el papel que tendrán en el futuro los coches autónomos están siendo las claves de la conversación.

En Madrid, en la sede del colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, está teniendo lugar el evento Megatrends  que ha acogido la mesa de debate Mobility and urban economy on real estate. Expertos de distintas disciplinas han expuesto los cambios en la movilidad de las ciudades así como su impacto en el sector inmobiliario y las ventajas, oportunidades, riesgos y resistencias que plantea el reto en un contexto de cambio climático y compromisos de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, Salvador Rueda, ha presentado un modelo de ciudad organizada en ‘supermanzanas’, un concepto en el que trabaja desde 1987. Las ‘supermanzanas’ son células urbanas de unos 400 por 400 metros, en cuyo interior se reduce al mínimo el tráfico motorizado y el aparcamiento de vehículos en superficie, y se da la máxima preferencia a los peatones en el espacio público. El tráfico motorizado circula por las vías perimetrales, mientras las calles interiores se reservan al peatón.


Esta solución integral une urbanismo y planificación de la movilidad con el objetivo principal de limitar la presencia del vehículo privado en el espacio público y retornar éste al ciudadano. Se traduce en una mejora de la calidad urbana mientras se reduce el impacto ambiental. También aumenta la calidad de vida de vecinos y visitantes, y se incrementa la cohesión social y la actividad económica.

Rueda considera que un 30% de la población se resiste al cambio, pero señala que ese rechazo a las innovaciones y nuevos modelos dura en torno a un año y medio y ha asegurado que los gestores de urbanismo no van en contra del coche, sino en contra del mal uso del mismo.

Por su parte, el profesor de Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Amsterdam, Luca Bertolini, ha explicado el modelo de movilidad de Amsterdam y el papel de las bicicletas. En España, ha apuntado que la bici aún tiene poco espacio pero la demanda es creciente. “Hay que analizar las sinergias posibles entre bicicleta y transporte público“, apuesta.

El profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, Patxi Lamíquiz, ha aseverado que el cambio es posible y que es necesaria una organización de ciudad desde la base de una apuesta colectiva con consenso social, técnico y político aunque en las decisiones entran en juego factores como el cambio climático.

Entre sus reflexiones, ha ahondado en el papel que tendrán en el futuro los sistemas de movilidad y uso de transporte compartido y, en particular, el papel que jugará el coche autónomo en las ciudades durante las décadas venideras aunque confía que el peatón ganará terreno y calidad de vida. “Esas externalidades son las que preocupan”, ha concluido.



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