Los lugares con menos arbolado y más tráfico de las ciudades, como las rotondas, pueden sufrir temperaturas de hasta 12 grados centígrados más que en las zonas urbanas con más cobertura vegetal



Si no existieran los árboles, tendríamos que inventarlos, porque son una herramienta básica para mil funciones ambientales y de bienestar humano, incluida la disminución de temperaturas en entornos urbanos que todos sufrimos en este tórrido verano. Los lugares con falta de árboles y más tráfico de las ciudades, como las rotondas, pueden sufrir temperaturas de hasta 12 grados centígrados más que en las zonas de las ciudades con más cobertura vegetal, señala el cofundador y director de impacto de Climate Trade, José Lindo, según informa Efe.
Se trata, explica, de datos de la aplicación Green Urban Data, que utiliza información de satélites para analizar la correlación entre la vegetación y el clima en las urbes.
Lo explica en una tribuna en la blogosfera de EFEverde.com en la que señala que las olas de calor «se pueden y se deben- mitigar».
Lo que está pasando, continúa, es una tragedia con hasta 40 grados en Londres, la temperatura más alta en el Reino Unido, máximas de hasta 45 grados en España e incendios devastadores en varios países europeos.
Por ello considera clave la mitigación con acciones para reverdecer las ciudades, medidas en el sector agrícola frente a los monocultivos que eliminan el arbolado y las plantas que equilibran el clima local, además de optar por medios de producción más sostenibles como la agricultura regenerativa.
Debemos, defiende Lindo, «parar de reemplazar la vegetación por cemento y plantar más árboles en las ciudades». «Proteger las florestas que nos quedan es una urgencia mundial. No solo nos ayudará a equilibrar el clima local, sino también a frenar el calentamiento global y reducir los daños de la actividad humana», añade.
En este sentido ve esencial que los esfuerzos de descarbonización de la economía estén alineados con los objetivos de reforestación, clave para mitigar las olas de calor y reducir su frecuencia.
La importancia del arbolado
Los árboles y la vegetación son la clave de nuestro futuro en la Tierra: necesitamos cuidarlos, restaurarlos y regenerarlos de todas las formas posibles», afirma Lindo.
«En el corto plazo, eso nos ayudará a mitigar las olas de calor y a reducir su frecuencia», añade.
Pero no perdamos de vista el objetivo más amplio: se trata de asegurar una vida de calidad para nuestros hijos y sus descendientes.
