Tecnología e inversión para adaptar las ciudades al cambio climático - EL ÁGORA DIARIO

Tecnología e inversión para adaptar las ciudades al cambio climático

Conseguir que las ciudades sean inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles es el objetivo de la ONU para 2030. La inversión y la tecnología serán las claves para afrontar retos como la adaptación al cambio climático en los entornos urbanos.

María Santos
Madrid | 9 noviembre, 2019

Tiempo de lectura: 10 min



Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y es posible que en el año 2030 dos tercios de la misma resida en grandes urbes, que consumen una gran parte del suministro energético mundial y son responsables de aproximadamente el 70% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Los efectos del cambio climático en el planeta, así como los futuros riesgos medioambientales, han impulsado a unas mil ciudades de todo el mundo a declarar una emergencia climática y a buscar mecanismos de adaptación mediante sistemas de alerta temprana, infraestructuras y viviendas resistentes al clima, así como inversiones en recursos hídricos.

ciudades, plantas
Las ciudades son laboratorios naturales para prever los efectos del cambio climático

El Informe de la Comisión Mundial sobre la Adaptación, demuestra que invertir 1,8 billones de dólares en la adaptación al cambio climático puede generar beneficios por un total de 7,1 billones de dólares.

El desafío que marca la Organización de Naciones Unidas (ONU) en los Objetivos de Desarrollo Sostenible es claro: “Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles(ODS 11).

Por lo tanto es clave promover una planificación responsable y sostenible de las ciudades para lograr la resiliencia urbana, la adaptación y la respuesta de las ciudades ante las catástrofes naturales consecuencia en su mayor parte del cambio climático.

La concentración y el crecimiento de la población de las ciudades aumentan también la demanda de alimentos y recursos, con un aumento de la demanda de agua en un 40% y un incremento de un 50% del consumo de alimentos y energía. Además, eleva el riesgo poblacional frente a las inclemencias meteorológicas, sequías, inundaciones, desertificación o elevación del nivel del mar.

España, especialmente vulnerable

España se encuentra en una de las regiones más vulnerables de Europa al cambio climático, especialmente en términos de recursos hídricos, precipitaciones medias y elevación de las temperaturas.

El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), aprobado en 2006 señala que “España, por su situación geográfica y sus características socioeconómicas, es un país muy vulnerable al cambio climático”.

El PNAAC indica que la sensibilidad de los recursos hídricos al aumento de la temperatura y disminución de precipitación es muy alta, precisamente en las zonas con temperaturas medias y altas y con precipitaciones bajas.

La inversión en infraestructuras del agua en España es un 47% inferior a la media de la UE según un informe de A. T. Kearney para SEOPAN. En términos de PIB, nuestro país destina a ello sólo el 0,11%

“Los recursos hídricos sufrirán en España disminuciones importantes como consecuencia del cambio climático”. “Diversas simulaciones apuntan que para 2030 habrá disminuciones medias de aportaciones hídricas en régimen natural de entre un 5% y un 14%. Para 2060, simulaciones con aumentos de temperatura de 2,5 ºC y disminuciones de precipitación de un 8% producirían una reducción global media de los recursos hídricos de un 17%”, añade el PNACC.

El fenómeno tiene doble cara.

Por un lado, habrá menos agua disponible, pero al mismo tiempo veremos con más frecuencia fenómenos como la “gota fría” o DANA, que hace pocos meses asoló la Cuenca del Segura dejando destrucción y muerte a su paso.

En el cómputo global habrá menos agua disponible y además esta caerá de forma menos regular, en episodios más torrenciales, como indican trabajos publicados por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX).

El municipio de Torre Pacheco, junto al Mar Menor, inundado tras el paso de la DANA por Murcia en septiembre de 2019. | Foto: Efe
El municipio de Torre Pacheco, junto al Mar Menor, inundado tras el paso de la DANA por Murcia en septiembre de 2019. | Foto: Efe

El presidente de la Sociedad Española de Geología, Jorge Olcina, afirmó par a El Ágora que la manera de llover en el Mediterráneo ha cambiado.

“Hemos comprobado que cada vez sube más la torrencialidad de las precipitaciones, con intensidades como las registradas en la Vega Baja del Segura el pasado mes de septiembre que han estado en torno los 200-300 litros por metro cuadrado en muy pocas horas, y los territorios no están preparados para este tipo de fenómenos meteorológicos.

No hay infraestructura capaz de resistir un alarde de destrucción natural como el de la última gota fría”, señaló el experto.

Dentro y fuera de las ciudades hace falta una adaptación infraestructural a estos nuevos escenarios.

Desde el Foro para la Ingeniería de Excelencia (FIDEX), entidad que agrupa a las once principales y más internacionalizadas ingenierías del país, “España tiende a ser excesivamente conservadora en el planteamiento de nuevas infraestructuras para regular los recursos hídricos en un clima extremo”.

Clima extremo: sequías e inundaciones

En un reciente informe las ingenierías señalan que España sufre los rigores del cambio climático y de un clima extremo, con largos periodos de sequías y lluvias torrenciales que cada vez con más frecuencia provocan trágicos episodios de desbordamientos e inundaciones.

Ocho de las diez ciudades más pobladas son vulnerables a los terremotos y seis de las diez están en riesgo de inundaciones, marejadas ciclónicas y tsunamis

Lo cierto es que España ya tiene unos planes especiales de sequía y su gestión, en opinión de los ingenieros, no pasa tanto por construir nuevas infraestructuras para dar cobertura a zonas de escasez de agua endémica por el desequilibrio entre los recursos y la demanda, sino establecer un marco de normas de actuación en situaciones críticas que pueden aparecer incluso en cuencas húmedas.

Y lo mismo apunta para las inundaciones, donde urgen a recuperar la apuesta inversora que se ha reducido hasta la décima parte de lo que era antes de la crisis.

No obstante, las ingenierías no reclaman grandes obras para mitigar los riesgos por estos fenómenos cada vez menos extraordinarios, sino estudios con mayor nivel de detalle y con una visión 360º que combine múltiples variables como la urbanización, impacto social, medio ambiente, etc.

La idea es anticiparse, prevenir el efecto devastador de las crecidas por el cambio climático y reducir riesgos, siempre a partir de decisiones basadas en estudios rigurosos de costes y beneficios, muy complejos además cuando el beneficio buscado consiste en evitar daños futuros.

La inversión salva vidas

España es hoy ya un referente en resiliencia urbana frente a estos episodios de sequía e inundaciones.

La adaptación de las ciudades a la escasez de agua, el reforzamiento de la resiliencia y los planes de gestión eficientes de los recursos hídricos, no solo en cantidad sino en calidad, son imprescindibles para garantizar el acceso al agua en un futuro comprometido por el impacto climático, según ha puesto de manifiesto Ignacio Casals Responsable de I+D+i en Aguas de Alicante.

Casals ha destacado que muchas ciudades ya son resilientes a estos periodos de sequía y escasez gracias a estrategias a largo plazo y en la diversificación de los recursos hídricos: agua de lluvia, desalación, acuíferos, trasvases, etc, “esa multiplicidad de recursos es fundamental para garantizar el abastecimiento sin que sea percibido el estrés por parte de la población”.

Cascadas e inundaciones en Rivas Vaciamadrid

La eficiencia en el suministro y el consumo son otros dos grandes pilares para el responsable de I+D+i de Aguas de Alicante, que los asienta sobre unos ratios bajos de fugas, concienciación ciudadana en gestión de la demanda y el uso de recursos hídricos alternativos: reutilización aguas residuales para zonas verdes o el valdeo de calles.

Casals insiste en que todos los estudios realizados a nivel europeo apuntan a que España es el país con mayor potencial de reutilización de agua, y eso que ya somos el que más reutiliza de toda la Unión Europea, “primero por disponibilidad de recurso y segundo por el potencial de uso en un sector tan importante como la agricultura en nuestro país”.

La tecnología al servicio de la gestión eficiente también es un eje de la gobernanza del agua. Telecontadores, drones diseñados para la inspección de espacios confinados como redes de saneamiento, depósitos de agua potable, depósitos anti-inundaciones, tanques de tormentas, sensores automáticos que miden el cloro o el caudal de las redes de distribución de agua potable para advertir posibles pérdidas en la red y consumos son avances que los operadores del ciclo integral del agua conocen bien.

Pioneros frente a inundaciones

España participa en el proyecto europeo RESCCUE, que se desarrolla en Bristol, Lisboa y Barcelona, tres ciudades expuestas a inundaciones y subidas del nivel del mar, que pretende proporcionar una serie de herramientas y metodologías de resiliencia urbana que se puedan poner en práctica en otras ciudades.

Innundación en Bristol, ciudad participante en el proyecto RESCCUE.

La diferencia con otras iniciativas de resiliencia urbana es que, en vez de enfocarse en un sólo sector, Resccue estudia el fenómeno de forma integral, analizando sistemas urbanos tan diversos como el agua, el alcantarillado, la electricidad, los residuos o las telecomunicaciones.

A pesar de ser multisectorial, el proyecto toma como punto de partida el agua, ya que los impactos del cambio climático en muchos sitios están relacionados con ese sector.

Aborda especialmente las inundaciones, la falta de agua con las sequías o problemas de calidad del agua por diferentes causas donde distintas entidades como operadores, ayuntamientos, centros de investigación y universidades desarrollan nuevas metodologías y herramientas que luego se implementan con los datos de empresas privadas, para después aportar información que pueda mejorar los planes de resiliencia de las ciudades.

Ciudades avanzadas

Badalona es una típica ciudad costera mediterránea de la provincia catalana de Barcelona que por su orografía y situación geográfica presenta un mayor riesgo de episodios de lluvias severas e inundaciones como consecuencia del cambio climático.

Los vecinos reparan los destrozos causados por las inundaciones en Los Nietos, en la costa del Mar Menor. | Foto: EFE/ Marcial Guillén
Los vecinos reparan los destrozos causados por las inundaciones en Los Nietos, en la costa del Mar Menor. | Foto: EFE/ Marcial Guillén

Según los modelos de predicción, los episodios de lluvia torrencial e inundaciones podrían aumentar en los próximos años entorno a un 15% proyectando el riesgo de inundaciones, escorrentías, contaminación en playas y hasta arrastre por corrientes de ciudadanos entorno a un 25%.

Para aumentar la capacidad de recuperación de la ciudad de Badalona ante inundaciones urbanas y problemas derivados de las descargas del sistema de alcantarillado en las playas durante episodios de precipitación intensa, alterando la calidad del agua de baño y las actividades pesqueras locales, se han adoptado diversas medidas para hacer frente a los efectos del cambio climático.

A través del proyecto BINGO se ha planteado la ampliación de la red de alcantarillado actual y la implementación de un sistema urbano-marino de drenaje integrado que permitirán la recogida, el tratamiento y la evacuación del agua de lluvia de una manera más eficiente y sostenible .

Prevenir riesgos derivados de clima también implica el desarrollo de un sistema integral de alerta temprana en caso de lluvias, inundaciones y vertidos y desarrollar una plataforma de modelización 1D-2D para la evaluación de los riesgos e impactos sociales, económicos y medioambientales -directos e indirectos- de las inundaciones en la ciudad (sobre los peatones, vehículos, edificios y negocios), incluyendo mapas de geolocalización y simulaciones.

España es pionera en Europa en infraestructuras urbanas de resiliencia.

La planificación urbana del agua en el litoral mediterráneo, en relación a las sequías, tiene varios retos por delante: disponer de diferentes fuentes de abastecimiento (tradicionales -superficiales y subterráneas- y “no convencionales”, depuración y desalación); eficiencia en las redes para reducir las pérdidas; monitorización continua; redes alternativas de distribución de agua depurada; impulso de sistemas terciarios y cuaternarios de depuración; construcción de depósitos de distribución dimensionados para situaciones de escasez; planes municipales de emergencia ante sequías; sistemas tarifarios que penalicen el exceso de consumo; y sensibilización social continua de los beneficios del ahorro del agua.

Tanque Anticontaminacion Ingeniero Ingeniero José Manuel Obrero
Tanque Anticontaminacion Ingeniero José Manuel Obrero.

En relación a los episodios de lluvia torrencial, los retos son construir colectores de agua pluvial de gran capacidad, depósitos pluviales y espacios públicos inundables; adecuar los sistemas tradicionales de alcantarillado a lluvias intensas; crear sistemas de alerta a las poblaciones (apps específicas en móviles); y poner en marcha sistemas de drenaje urbano sostenible.

El uso de aguas pluviales (retenidas en depósitos o en parques inundables) constituye una alternativa de extraordinario interés para paliar la escasez natural de recursos hídricos e incrementar la resiliencia de estos territorios ante los posibles efectos que tendría el cambio climático en áreas mediterráneas.

Alicante aprendió la lección tras las terribles inundaciones producidas en 1997. El responsable de la Red de Alcantarillado de Alicante, Luis Cutillas destaca las dos infraestructuras pioneras levantadas por Aguas de Alicante, que son un ejemplo de buenas prácticas en la gestión de la escorrentía urbana y el potencial uso posterior del agua pluvial: el depósito anticontaminación Ingeniero José Manuel Obrero y el Parque Inundable La Marjal.

Estas dos infraestructuras destacan porque, además de mantener su función hidráulica, aportan un valor social añadido para los ciudadanos.

La Marjal, ejemplo de buena gobernanza y soluciones basadas en la naturaleza

El parque inundable de la Marjal es una obra pionera en Europa inaugurada en 2015 para dar solución a los problemas de las inundaciones.

Parque inundable “La Marjal” Playa de San Juan (Alicante)

Esta infraestructura es capaz de retener hasta 45.000 m3 ante a una lluvia de alta intensidad, y posteriormente, derivar las precipitaciones recogidas a la red de drenaje o a la depuradora para su reutilización.

Asimismo, en tiempo seco, se utiliza como zona recreativa dotando de un valor social añadido a la función hidráulica.

El parque inundable cuenta con un vaso retenedor formado por un estanque permanente que almacena habitualmente agua regenerada procedente de las depuradoras de Alicante.

Durante la lluvia, se inunda la zona de vegetación de ribera adyacente hasta alcanzar su capacidad máxima.

El gerente de Emasagra, Federico Sánchez Aguilera, que gestiona el ciclo integral del agua de Granada y otros 14 municipios andaluces que abastecen a una población de más 400.000 habitantes, destaca que ante emergencias derivadas de lluvias torrenciales los sistemas preventivos y la coordinación con Protección Civil y Policías locales son fundamentales.

“Lógicamente estos mecanismos requieren inversiones importantes que a la larga ayudan a salvar vidas ante fenómenos como las DANAS, que se prevén cada vez más recurrentes en España” y ha repasado para el Ágora algunos de estos mecanismos de prevención y coordinación.

Red de pluviómetros en tiempo real

Por un lado el Plan de mantenimiento y limpieza de imbornales que de manera preventiva se lleva a cabo durante cuatro meses al año para garantizar que estén limpios en periodos de lluvias.

Cuentan además con una red de pluviómetros repartidos por todo el área de gestión que informan en tiempo real de la cantidad de agua que cae y permite activar alertar a Protección Civil y Policía Local.

En los pasos subterráneos de Granada capital cuentan con sensores o sondas de agua que activan una señal luminosa para impedir el paso de vehículos y avisa en tiempo real a Policía Local para que proceda al corte de tráfico en ese paso para evitar desgracias personales.

En las zonas de mayor embalsamiento se ha invertido en redimensionar los colectores para derivar el agua acumulada a las depuradoras, y, todo ello coordinado con los Planes Municipales de Inundación y Emergencias.

La sociedad tiene que asumir que son necesarios Planes de Adaptación al Cambio Climático que requieren inversiones para tener buenos planes de emergencia y partidas presupuestarias suficientes para garantizar una buena gestión de los recursos hídricos y que favorezcan la resiliencia de los territorios urbanos.



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