Un aire acondicionado más eficiente evitaría ocho años de emisiones globales

Un aire acondicionado más eficiente evitaría ocho años de emisiones globales

Un reciente informe del PNUMA destaca que con la mejora en la eficiencia energética de los aparatos de aire acondicionado se podrían evitar casi medio millón de toneladas de CO2 en las próximas cuatro décadas. Para alcanzar esa meta sería necesario ratificar la Enmienda de Kigali


Las mayores temperaturas a las que vamos a estar sometidos como consecuencia del cambio climático incrementarán la necesidad para acceder a herramientas de refrigeración. En la actualidad se encuentran 3,6 mil millones de aparatos de enfriamiento en uso que, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se duplicarán hasta los 14 mil millones para el 2050.

Para la organización internacional se trata de una respuesta esperada puesto que estos aparatos representan una pieza fundamental para el mantenimiento de nuestras vidas. Gracias al enfriamiento no solo se evitan enfermedades derivadas del calor, sino que son fundamentales para mantener la cadena de frío que protege la seguridad alimentaria de la humanidad.

Mientras que los HFC no afectan la capa de ozono, son potentes gases de efecto invernadero, como lo es el CO2 
El problema es que estos aparatos emanan enormes cantidades de hidrofluorocarbonos (HFC), dióxido de carbono (CO2) y carbonos negros que alimentan el surgimiento del cambio climático que, a su vez, impulsa la utilización de estos aparatos.

Para evitar esa retroalimentación, un reciente informe, elaborado conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Agencia Internacional de Energía (AIE), clama por una transición que nos permita aumentar la eficiencia energética de estos aparatados y así reducir las emisiones de gases contaminantes.

“Las naciones deben reducir considerablemente sus emisiones de gases de efecto invernadero para estar en condiciones de limitar a 1,5°C el aumento de la temperatura mundial en este siglo. Esto es crítico para minimizar los desastrosos impactos del cambio climático”, recuerda la directora de la agencia para el medio ambiente de la ONU, Inger Andersen.

“Una refrigeración eficiente y respetuosa con el clima puede ayudar a lograr todos estos objetivos”, añade Inger Andersen.

Tal y como se expone en el documento, el sector de la refrigeración acapara el 17% del total de la demanda eléctrica del mundo, sobre todo impulsada por el uso de aparatos anticuados que necesitan más energía que uno nuevo para realizar el mismo trabajo.

Una mejora energética en estos aparatos podría acarrear un ahorro de entre 210.000 y 460.000 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono en las próximas cuatro décadas, así como una reducción de 1.300 giga watts de capacidad de generación eléctrica adicional si se duplica la eficiencia energética de los aparatos de refrigeración.

“Esta cifra equivale a toda la energía generada por las centrales térmicas a base de carbón de China e India en el 2018, por lo que se podría ahorrar hasta 2,9 mil millones de dólares para el 2050 sólo considerando la reducción de los costos de generación, transmisión y distribución de electricidad”, destacan desde el PNUMA.

La enmienda de Kigali

Para el PNUMA existen muchos caminos a seguir para lograr esos objetivos de reducción. Sin embargo, creen que el mejor de ellos pasa por la implementación de la Enmienda de Kigali al mismo nivel que el Protocolo de Montreal.

“El Protocolo de Montreal es ampliamente reconocido como el tratado ambiental más exitoso del mundo. Solucionó la primera gran amenaza para la atmósfera global derivada de la emisión de clorofluorocarbonos y otros gases fluorados que estaban destruyendo el ozono estratosférico”, señalan en el informe.

La última medida de control del Protocolo de Montreal fue la Enmienda de Kigali, aprobada en el 2016 y que entró en vigor el 1 de enero de 2019
La Enmienda de Kigali nació en el 2016 con el fin de disminuir gradualmente los hidrofluorocarbonos. En concreto, planteó una reducción de más del 80% de estos gases en los próximos 30 años. Si se consigue esa cifra se podrían evitar de 5,6 a 8,7 gigatoneladas equivalentes de CO2 por año hasta el 2100.

“En total, equivaldría a más de diez años de emisiones anuales actuales de CO2 que evitarían un incremento de calor de hasta 0.4 °C de calentamiento para finales de este siglo”, explican desde el PNUMA.

Hasta ahora, solo 100 países han ratificado la enmienda, entre ellos la Unión Europea. Un número que, aunque pare el PNUMA es una gran noticia, aun dista mucho del conseguido con el Protocolo de Montreal.

“Cada ratificación de la Enmienda de Kigali nos acerca a replicar el éxito del Protocolo de Montreal en el manejo de sustancias que agotan el ozono. Este éxito se basa en las naciones que trabajan juntas. Estoy encantada de ver 100 ratificaciones y espero muchas más en los próximos meses y años”, concluye Tina Birmpili, secretaria ejecutiva de la Secretaría del Ozono del PNUMA.



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