España se transforma en un país más cálido y con menos agua disponible

España se transforma en un país más cálido y con menos agua disponible

La Aemet elabora el primer informe anual sobre el estado del clima en España,  que expone las evidencias del calentamiento global en nuestro país. El documento presentado junto a la ministra Teresa Ribera, pretende ser el primero de una serie que ayude a alcanzar los objetivos del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático


España pretende seguir reforzando su conocimiento climático en respuesta a la creciente crisis planetaria que nos asola. Por ello, y bajo el paraguas del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha lanzado su primer informe anual sobre el estado del clima en España, que corresponde al año 2019.

El estudio formará parte de su Catálogo de Servicios Climáticos, donde la Aemet ha decido recopilar y poner a disposición pública todo tipo de información vinculada con el cambio climático, cumpliendo así con una de las líneas de acción del PNACC

En palabras de Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, se trata de “un documento de gran importancia que nos irá acompañando de ahora en adelante para entender la evolución del clima en nuestro país”.

“Este informe se presenta como una propuesta de divulgación científica para entender cómo evoluciona el clima en España. Además, nos ayudará en la toma de decisiones para que las instituciones públicas y las empresas puedan adaptarse, y adaptar sus recursos, en sintonía con el PNACC”, ha declarado Teresa Ribera.

“Cabe destacar que las evidencias de que estamos bajo una emergencia climática quedan muy visibles en este informe”, ha añadido la ministra.

La mayor conclusión es que España se ha transformado durante los últimos 50 años en un país mucho más cálido, que ha aumentado su demanda evaporativa, y, por lo tanto, con menor disponibilidad de agua.

“El el pasado, 30 litros de agua tenían mucho más rendimiento en España. Ahora se necesita mucha más cantidad de ese recurso, que es más escaso, para obtener los mismos beneficios”, ha explicado por su parte Beatriz Hervella, portavoz de la Aemet.

Un vistazo al 2019

En la presentación de este informe, los expertos de la Aemet han hecho énfasis en las condiciones climáticas que marcaron el año pasado, concretamente en relación con las temperaturas y precipitaciones.

En primer lugar, Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, ha dejado claro que España no ha parado de calentarse considerablemente desde la década de los 60. A partir de ese momento, el `país ha pasado de ver elevarse las temperaturas a un ritmo de 0,1°C por década, a hacerlo a una media de 0,3°C.

España ha presentado dos olas de frío el año pasado, aunque con temperaturas máximas tan elevadas para estos fenómenos que pasaron casi desapercibidas 

Según el experto de la Aemet, esto ha provocado que la temperatura haya ascendido por encima de los 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales, una barrera límite impuesta en el Acuerdo de París que refleja la vulnerabilidad de nuestro país frente al cambio climático.

El 2019 ha sido un reflejo de todos esos datos, ya que se ha situado como el sexto año más cálido desde que se tienen registros. De hecho, está entre los más cálidos sucedidos en la década actual. En concreto, la temperatura media del 2019 se situó en 15.9 °C, 0.8 °C por encima del valor medio anual del periodo de referencia 1981-2010.

“Ocho de los 10 años más cálidos se han producido este siglo y cinco de los seis con temperaturas más altas se han registrado en esta última década”, ha señalado Rubén del Campo.

Además, España ha vivido el pasado 2019 tres olas de calor, de las que destaca, por su gran intensidad, la que tuvo lugar entre el 26 de junio y 1 de julio. En ella se superaron los 43°C en puntos del nordeste peninsular y se batieron numerosos récords absolutos de temperatura máxima anual.

Para Rubén del Campo, este dato ha sido de especial relevancia, pues la mayoría de las efemérides de temperatura máxima en España se habían producido hasta entonces en los meses de julio y agosto.

Izquierda: Serie de precipitación media anual en España y carácter pluviométrico respecto al valor medio (periodo de
referencia 1981-2010). Derecha: Carácter espacial de las precipitaciones. Se evidencian notables diferencias entre la
fachada cantábrica y áreas del sureste, muy húmedas, y áreas del nordeste y suroeste, muy secas | Foto: Aemet

En cuanto a las precipitaciones, el año pasado se ha situado dentro de la normalidad con un valor estimado de 628 mm por metro cuadrado, tan solo un 3% inferior al promedio de período de referencia 1981-2010. No obstante, Beatriz Hervella señala el doble rasero de estos datos ya que las precipitaciones no fueron para nada homogéneos.

Los fenómenos meteorológicos adversos ocurridos han sido más de 17 000, un 14 % menos que en el año 2018, y de éstos, 199 han sido de nivel rojo

“Hubo notables diferencias geográficas en la distribución de las precipitaciones: mientras que el año ha sido húmedo o muy húmedo en el extremo norte y en el sureste peninsular, ha sido muy seco en Canarias, en áreas del nordeste y suroeste peninsular, llegando a ser extremadamente seco en algunas áreas de esta región geográfica”, ha indicado la experta.

La irregularidad espacial y temporal de las precipitaciones se ha traducido en un período de sequía meteorológica con posibles efectos sobre la actividad agrícola desde mayo hasta noviembre, y sobre la disponibilidad de agua en embalses y aguas subterráneas desde junio hasta final del año.

Al igual que con las temperaturas, también se han observado varios episodios de fenómenos extremos. En este caso han destacado la DANA que arrasó el sureste peninsular entre el 10 y el 15 de septiembre y que, en algunos casos, dejó la misma cantidad de precipitaciones en tres días que las recibidas en un año.

Clima en el mundo y Europa

En el informe también se analizan los hitos climáticos del pasado año más allá de nuestras fronteras. De este modo, hemos podido conocer que el 2019 ha sido el segundo año más cálido a escala global, tan solo superado por 2016, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“La temperatura media global de 2019 superó en 1.1°C a la del promedio 1850-1900”, han explicado los portavoces.

Además, en Europa, 2019 fue el año natural más cálido desde que hay registros, desde 1979, con una temperatura media 1.2°C superior a la del período de referencia 1981-2010. El motivo de estas altas temperaturas se puede explicar con la llegada de enormes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera, que el año pasado se situaron por encima de los 415 ppm.

Las consecuencias de este exceso de calor también se han visto reflejadas en el aumento del nivel del mar. Según la Aemet, la velocidad a la que crece ha pasado de 1.7 mm/año durante el periodo 1901-2010 hasta a 2.9 mm/año entre 1993 y 2019.

Los motivos son varios, pero este aumento se ha podido explicar gracias a la pérdida de hielo ártico, que durante el año pasado alcanzó su menor extensión, la menor cobertura de nieve y a la dilatación del agua por el calor.



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