La adaptación al cambio climático necesita más soluciones basadas en la naturaleza

La adaptación al cambio climático necesita más soluciones basadas en la naturaleza

Los países de todo el mundo pueden aprovechar el poder de la naturaleza para adaptarse a los impactos del cambio climático, una estrategia que implica conocer mejor su valor para lograr que los ecosistemas puedan protegerse por sí mismos


Los humedales costeros pueden defender grandes poblaciones de ciclones, marejadas y del aumento del nivel del mar. Un bosque bien gestionado puede proteger el suministro de agua, reducir el riesgo de incendios forestales y prevenir deslizamientos de tierra. Los espacios verdes de las ciudades pueden aliviar el estrés por calor y reducir las inundaciones. Todas estas estrategias tienen un nexo común: son soluciones basadas en la naturaleza que permiten al ser humano adaptar al cambio climático los ecosistemas donde trabajan o habitan.

Sin embargo, a pesar de la enorme capacidad de la naturaleza de proporcionar grandes beneficios económicos y de resiliencia climática, muchos países no están utilizando apenas las soluciones basadas en la naturaleza para la adaptación. Una investigación realizada por el Centro de Monitoreo de la Conservación Mundial del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA-WCMC), apunta que, de 167 contribuciones determinadas a nivel nacional presentadas en virtud del Acuerdo de París, solo 70 incluyen acciones de adaptación basadas en la naturaleza. Es más, la mayoría de estas estrategias se encuentran en países en vías de desarrollo.

Según explica Jonathan Cook, miembro de la Comisión Global para la Adaptación, una ONG internacional que asesora a países para adaptarse a las consecuencias del cambio climático, los encargados de formular políticas deben comprender mejor el valor del capital natural, es decir, los importantes beneficios que los ecosistemas pueden brindar a las comunidades. Por ejemplo, puede ser de 2 a 5 veces más barato restaurar los humedales costeros que construir rompeolas (barreras artificiales normalmente hechas de granito), pero ambos protegen las costas del impacto de las olas casi de la misma forma.

En total, el coste promedio de la restauración de manglares es de aproximadamente $ 0.01 por metro cuadrado, un desembolso mucho menor que el coste a menudo prohibitivo de la mayoría de la infraestructura construida. Pero es que, además, las áreas de manglares tienen beneficios secundarios, como puede ser un aumento de la biodiversidad y una mayor actividad pesquera. Según los cálculos de la ONU, los beneficios netos totales de proteger los manglares a nivel mundial sería de más de 1.000 millones de dólares para 2030.

Sin embargo, aunque existen investigaciones de este tipo que estiman costes y beneficios de manera global, la mayoría de los países siguen necesitando evaluaciones específicas del lugar para poder identificar cuáles son las mejores oportunidades para adaptarse al cambio climático mediante soluciones basadas en la naturaleza. De hecho, en muchos países los gobiernos también deben considerar que las comunidades locales e indígenas a menudo tienen una amplia comprensión del valor de la naturaleza para las personas, y deben buscar e incluir este conocimiento en los planes y políticas.

Planes adaptativos y agua

Las soluciones basadas en la naturaleza suelen funcionar mejor si se aplican a gran escala, incluyendo en la estrategia ecosistemas enteros. Por eso, depende de los gobiernos el planificar la adaptación climática a esta escala, ya que tienen un mayor acceso a los recursos y poseen la capacidad de formular políticas que se pueden coordinar entre múltiples actores. Esto quiere decir que, si quieren tener éxito, los ejecutivos de cada país deben incluir soluciones basadas en la naturaleza en su planificación de adaptación desde el primer momento.

Hay casos de estudio, como el enfoque que ha adoptado México para gestionar sus recursos de agua potable, que resaltan la forma en que esto se puede lograr. Los suministros de agua son especialmente vulnerables al cambio climático, ya que los patrones cambiantes de lluvia provocan sequías en algunos lugares e inundaciones en otros. El Gobierno de México lleva años protegiendo proactivamente su agua a escala nacional al designar reservas de agua en más de un tercio de las cuencas fluviales del país. Estas áreas protegidas y humedales cubren casi 124 millones de acres y aseguran un suministro de agua seguro para unos 45 millones de personas río abajo.

Cascada de Basasechi, en la Sierra Tarahumara de Mëxico, en una imagen de archivo. | Foto: Shutterstock

Este enfoque puede funcionar en muchos otros lugares. La investigación sobre el suministro de agua de las ciudades muestra que al conservar y restaurar los bosques aguas arriba, los servicios públicos de agua en las 534 ciudades más grandes del mundo podrían regular mejor los flujos de agua y colectivamente ahorrar 890 millones de dólares en costes de tratamiento cada año.

Las soluciones basadas en la naturaleza también pueden ayudar a paliar algunos efectos adversos del agua, como puede ser la erosión costera. En Indonesia, más de 30 millones de personas en el norte de Java sufren inundaciones costeras por el agravamiento de las tormentas en la zona y el aumento del nivel del mar. Esto ha provocado que, en algunos lugares, pueblos enteros y más de una milla de costa se hayan perdido en el mar.

Por este motivo, en una ciudad de la isla llamada Demak, un grupo diverso de residentes, ONG, universidades y el gobierno indonesio están trabajando juntos en el proyecto “Construir con la naturaleza” para restaurar un cinturón de manglares de 12 millas. El proyecto, administrado por Wetlands International, ya ha mejorado la resistencia climática del distrito, protegiendo a las comunidades de las inundaciones costeras y absorbiendo dióxido de carbono de la atmósfera.

Mejorar la inversión

Los países y los inversores privados a menudo citan el acceso a la financiación como una barrera para implementar soluciones basadas en la naturaleza, aunque este problema también afecta a los esfuerzos de adaptación climática en general. Pero, como destaca el PNUMA-WCMC, los gobiernos pueden estimular la inversión en estos enfoques reorientando sus políticas, subsidios e inversiones públicas. También pueden incentivar mejor a los inversores privados para financiar proyectos de adaptación.

Muchos gobiernos, pero también el sector privado y los actores filantrópicos tienen fondos que podrían usarse para soluciones de adaptación basadas en la naturaleza, pero la falta de conciencia ha obstaculizado su uso generalizado. Parte de la solución es ayudar a las comunidades y los países a comprender mejor qué oportunidades de financiamiento existen, aprender de los modelos de financiamiento exitosos e identificar las brechas que podrían llenar los países donantes interesados, las instituciones de desarrollo y los inversores privados.

En cualquier caso, los beneficios de las soluciones basadas en la naturaleza van mucho más allá de la adaptación climática. Desde el corazón de la ciudad hasta los vastos bosques y humedales costeros, los ecosistemas saludables sustentan las sociedades y las economías. Proporcionan alimentos, combustible y medios de vida, sostienen tradiciones culturales y ofrecen beneficios de salud y recreación. De hecho, muchas de estas soluciones eliminan activamente el dióxido de carbono de la atmósfera, sirviendo también como estrategias de mitigación climática, y proporcionan también un hábitat crítico para evitar la pérdida de biodiversidad.



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