Nueva York estudia crear un gran muro ante la subida del nivel del mar

Nueva York estudia crear un gran muro ante la subida del nivel del mar

Las autoridades de Estados Unidos están estudiando la posibilidad de construir una gigantesca barrera marina frente a Nueva York para proteger la ciudad y sus alrededores de potenciales inundaciones devastadoras provocadas por la crisis climática


La apocalíptica estampa es de sobra conocida. Una gigantesca ola arrasa Nueva York: la Estatua de la Libertad aparece semi-sumergida, Central Park desaparece y los imponentes rascacielos apenas asoman sus puntas por encima del nivel de mar. Es el argumento de la conocida película El día de mañana (2004), que imagina un mundo que ya sufre las consecuencias más terribles del cambio climático, pero podría ser una imagen que pronto dejara de pertenecer al mundo de la ciencia ficción. La subida del nivel del mar y la mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos son una realidad, y en Estados Unidos ya están empezando a estudiar fórmulas para salvar su ciudad más universalmente conocida de las olas y las inundaciones.

Esta semana, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército ha presentado cinco soluciones para evitar que el impacto del cambio climático haga mella en la Gran Manzana. Pero la que más ha llamado la atención, por su impacto y proporciones, es la propuesta de construir una barrera marina de 119.000 millones de dólares para proteger a la ciudad y sus alrededores de potenciales inundaciones devastadoras. La idea ha provocado un feroz debate entre partidarios y detractores, ya que Nueva York, como otras ciudades costeras, tiene que lidiar con la incógnita de cómo y en qué medida debe transformar su paisaje y estilo de vida para sobrevivir a los mares en ascenso. Incluso el propio Donald Trump -negacionista climático convencido- ha entrado en el debate ridiculizando la idea y sugiriendo jocosamente a los neoyorquinos que “empiecen a preparar la fregona y el cubo”.

El muro, cuya construcción llevaría 25 años, tendría casi 10 kilómetros de largo y estaría compuesto por un sistema de compuertas que, al cerrarse, serían capaces de frenar el avance de las aguas hacia la ciudad. En teoría, la infraestructura se instalaría en la parte más exterior de la bahía de Nueva York, por lo que ésta sería invisible desde Manhattan y protegería a millones de personas, además de los conocidos monumentos y avenidas de la ciudad.

Aunque para algunos activistas locales esta es la única solución para proteger la ciudad sin que ésta pierda su salida al mar, sus detractores apuntan que la barrera está diseñada únicamente para responder a grandes tormentas, pero no haría nada ante posibles inundaciones por mareas altas y podría atrapar residuos en las cercanías de la ciudad. “Estas puertas marítimas no podrán proteger a las comunidades de las inundaciones causadas por el aumento de las mareas y el aumento del nivel del mar, y una vez que se construyan, no nos van a dar más dinero”, ha explicado Scott M. Stringer, el tesorero de la ciudad de Nueva York, al New York Times.

Y es que, económicamente, el muro necesitaría de una ingenería casi tan compleja como la que se usaría para construirlo. La ciudad de Nueva York y los estados de Nueva York y Nueva Jersey tendrían que aprobar cualquier barrera y pagar el 35% de la factura de casi 120.000 millones, mientras que el Congreso debería acordar financiar el 65% restante.

Una solución complicada

Nueva York
En Holanda, la barrera Oosterscheldekering impide inundaciones por tormentas en el Mar del Norte.

Aún así, nadie está seguro de si estas soluciones de ingeniería tan ambiciosas y costosas funcionarán a largo plazo, ni podemos saber con exactitud cuáles podrían ser sus impactos. Aunque hay ejemplos ya existentes. Por ejemplo, en Holanda, una estructura similar a una puerta giratoria de cinco kilómetros de largo, que fue construida después de una tormenta mortal en la década de 1950, ha frenado las inundaciones pero también está detrás de daños ambientales que han cambiando la ecología de los estuarios y las marismas, algo similar a los resultados de la Barrera del Támesis en Londres.

Pero los retos que plantea el cambio climático hace que cada vez más ciudades se planteen construir este tipo de muros, al menos como posibilidad. También en Estados Unidos, Boston estudió recientemente una barrera marina, pero la rechazó a favor de una combinación de medidas en tierra como muros anti-inundación retráctiles y terrazas de humedales.

Pero en Nueva York, el debate sobre la barrera se produce cuando la ciudad todavía está luchando por superar los estragos que causó el huracán Sandy. En los más de siete años transcurridos desde que la tormenta matara a 72 personas y causara daños por  62.000 millones de dólares, las agencias han gastado solo el 54% de los casi 15 mil millones asignados por el gobierno federal para ayudar a la ciudad a recuperarse y prepararse para nuevas tormentas.

El Cuerpo de Ingenieros asegura que, aunque esta es la opción que más ha capturado la opinión pública la última semana, hay otras cuatro propuestas menos masivas que también podrían ayudar a proteger la ciudad. Tres de ellas implican diferentes combinaciones de pequeños diques en las bocas de varias vías fluviales de la ciudad de Nueva York, y la quinta opción incluye solo medidas en tierra.

Paul Gallay, que encabeza Riverkeeper, un grupo de defensa del río Hudson que desemboca en la ciudad, explicaba al Times: “Las barreras son un objeto brillante, pero son una solución única que nos aleja de donde necesitamos ir. El peligro de un gran muro es que si algo falla, todos estamos en peligro. Necesitamos soluciones en capas”.



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