Los grandes incendios de Australia generan su propio microclima

Los grandes incendios de Australia generan su propio microclima

Las llamas de los macroincendios forestales de Australia provocan grandes nubes de humo que, además de aumentar la probabilidad de precipitaciones, pueden propagar el fuego a otras regiones y crear tormentas eléctricas que motiven el origen de otros focos


Los incendios de sexta generación están desatando una verdadera crisis en Australia. Tal es su potencial destructivo que desde el mes de septiembre han arrasado 30.000 kiómetros cuadrados, una extensión de terreno similar a la de Galicia. Incluso, tal y como ha revelado la Oficina de Meteorología de Australia, el humo que generan las llamas está dando origen a un microclima local capaz de motivar la aparición de nuevos incendios.

De acuerdo con la entidad australiana, el intenso humo es el responsable del cambio de las condiciones meteorológicas a escala local ya que, según explican, “el calor de esas nubes es lo suficientemente alto como para transformar las capas altas de la atmósfera”. Dicho de otro modo, la gran energía liberada en la combustión genera una condiciones extremas en la zona que retroalimenta a nuevos incendios.

  Ya pasó en Canarias

Pirocúmulo

El incendio forestal que asoló la isla de Gran Canaria en agosto de 2019 también generó sus propias condiciones atmosféricas que retroalimentaron el fuego. Las llamas estuvieron activas durante varios días arrasando más de 12.000 hectáreas y generando un gran pirocúmulo que pude contemplarse por encima de la isla, en una estampa propia de una erupción volcánica.

El calor asciende de los incendios hacia la alta atmósfera. Durante ese trayecto, la nube comienza a enfriarse poco a poco, dando como resultado una nube de desarrollo vertical, conocida como cumulonimbo, o pirocúmulo.

Normalmente, este fenómeno aparece en verano, pero la particularidad aquí es que no es el calor del ambiente quien lo origina, sino las temperaturas de las llamas.

A priori, estas nubes podrían ser beneficiosas para extinguir los incendios, ya que podrían provocar lluvias, pero según la Oficina de Meteorología, el remedio es peor que la enfermedad, ya que la el aire entre la zona calmada y el del cumulonimbo está tan cargado de energía que existe una altísima probabilidad de generarse tormentas eléctricas que pueden dar lugar a nuevos focos. Además, se debe mencionar que esas las lluvias se vierten de forma torrencial, por lo que se puede producir una destrucción del terreno.

Sin embargo, esos no son los únicos problemas de este nuevo microclima. Los vientos generados por la formación de cumulonimbos pueden transportar las brasas de los incendios hacia otras zonas e, incluso, crear tornados de fuego que pueden desplazar las llamas y reavivar las regiones con focos extintos. Es este tipo de incendios, generados cuando arden grandes extensiones de terreno y se libera tanta energía los que han sido calificados como incendios de sexta generación.

incendios
Gráfico que representa el origen de los cumulonimbos por los incendios | Gráfico: Oficina de Meteorología de Australia / El Ágora

“Los cumulonimbos originados por los incendios se han desarrollado a altitudes de más de 16 kilómetros de altura. Las tormentas de rayos, el transporte de brasas y la generación de fuertes corrientes de viento como consecuencia de la actividad de estas nubes pueden originar nuevos incendios”, ha tuiteado la Oficina de Meteorología de Australia.

Cabe destacar que estas nubes constituyen un fenómeno “reciente” (se comenzaron a estudiar en 1998) por lo que el conocimiento sobre ellas es aún escaso.

 

Según una publicación de la escuela profesional sobre estudios ambientales de la Universidad de Yale, a medida que el calentamiento global se recrudezca, es muy posible que estos cumulonimbos se multipliquen y produzcan incendios más fuertes, motivando la aparición de más cumulonimbos que, a su vez, darán origen a más incendios fuertes.

“Cada vez tenemos más datos sobre las posiciones donde se han originado estos inusuales cumulonimbos y solo podemos decir que, durante los últimos años, han aumentado enormemente su presencia”, ha concluido uno de los científicos en esa publicación.

¿Qué es un pirocúmulo?

Los incendios y erupciones volcánicas pueden producir un tipo de nube llamada pirocúmulo, generada por las corrientes de aire ascendente llenas de vapor de agua y partículas creadas por el fuego.

Un pirocúmulo es una nube con forma de cúmúlo que se produce debido al fuego o a la actividad volcánica. El origen de esta palabra nace de la unión del término griego pyro (fuego), con la palabra cúmulo, un tipo de nube con una forma muy característica, con una parte inferior ancha y plana y una superior con forma de cúpula que puede elevarse a gran altura. El pirocúmulo es un tipo de cúmulo muy denso formado por el fuego.

Los incendios forestales, al igual que las explosiones de un volcán, generan poderosas corrientes de aire ascendentes. Estas corrientes portan el agua evaporada por el incendio y, además, gran cantidad de partículas, restos de la materia vegetal que ha ardido o de material volcánico generado por la erupción.



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