Reducir las emisiones requiere una mayor ambición a nivel mundial

Reducir las emisiones requiere una mayor ambición a nivel mundial

El tiempo se acaba, y los países están muy lejos de los objetivos marcados en el Acuerdo de París para 2030. La ONU y los expertos climáticos piden una mayor ambición para lograr limitar la temperatura global, coincidiendo con la celebración del Día Mundial para la Reducción de Emisiones de CO2


Fue el lema no oficial de la pasada COP25 y es el mantra que repiten tanto científicos como expertos internacionales: hay que aumentar la ambición global en materia de reducción de emisiones si se quiere combatir de verdad la emergencia climática. Y es que las emisiones globales de efecto invernadero deben dejar de crecer de manera inmediata y caer a un ritmo del 7,6% cada año desde 2020 a 2030 para tener la posibilidad de limitar el calentamiento del planeta en 1,5 grados centígrados. En el Día Mundial para la Reducción de Emisiones de CO2, que tiene el objetivo de concienciar y sensibilizar a la población mundial sobre el cambio climático y los impactos ambientales que éste ocasiona, las entidades internacionales insisten en este esfuerzo global.

Un informe reciente del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (PNUMA) lo deja claro. Existe una brecha entre los compromisos necesarios para frenar el cambio climático y lo que cada país aseguró que podía reducir. Es decir, incluso si se implantan todos los actuales compromisos incondicionales bajo el Acuerdo del Clima de París -algo poco probable-, la temperatura global del planeta subirá 3,2 grados centígrados, lo que conllevaría más fenómenos climáticos, que serían aún más destructivos y de mayor rango.

El informe es muy contundente con los grandes contaminadores, en su mayoría países desarrollados. “La transformación debe comenzar con las negociaciones del G20, que suman el 78% de las emisiones totales, pero 15 de los miembros del G20 no se han comprometido con un objetivo de cero emisiones“, apunta la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen. Y es que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) provienen principalmente de dos fuentes: la quema de combustibles fósiles y el cambio en el uso de los suelos, según el Atlas Global del Carbón. Pero, sobre todo, en su mayoría vienen de unos pocos grandes contaminantes, con China y EEUU a la cabeza.

China es el país que más emite a la atmósfera con 10.065 millones de toneladas anuales de CO2, seguido por Estados Unidos (5.416), India (2.654), Rusia (1.711), Japón (1.162), Alemania (720) e Irán (720). Salvo Alemania, ninguno de estos países se ha comprometido con el objetivo de la neutralidad de carbono y en general, las emisiones de todos estos grandes contaminantes siguieron creciendo en el año 2018, el último de que hay registros fiables a la espera de completar los de 2019.

Entre los países iberoamericanos, México figura en el décimo segundo lugar, con 477 millones de toneladas anuales de CO2, y Brasil dos puestos más abajo con 457, mientras España está en el número 24 con 268 millones y Portugal en el 56 con 51 millones de toneladas.

Más ambición

“Mostremos la ambición política que nos pide la gente. Hacer menos será una traición al conjunto de la familia humana y de las generaciones venideras“. Así de contundente se mostró el secretario general de la ONU, António Guterres, en la inauguración de la COP25 en Madrid. Una posición que fue corroborada por el surcoreano Hoesung Lee, presidente del panel intergubernamental de expertos que asesora a la ONU en materia de cambio climático (IPCC, en sus siglas en inglés).

No estamos haciendo lo suficiente para combatir esta crisis; ni nos acercamos”, señaló Lee hace apenas un mes, cuando urgió a los países a dar pasos más ambiciosos para evitar “la desconexión” entre lo que vaticina la ciencia y lo que deciden los gobiernos. “Subirá el nivel del mar, y los efectos serán especialmente dramáticos en los países más pobres y vulnerables“, señaló Lee, apelando a la necesidad “urgente y acuciante” de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las advertencias no vienen solo de la comunidad internacional, sino que en España también hay cada vez más voces de la sociedad civil que llaman a aumentar esa ambición para lograr cumplir un objetivo de reducción de emisiones que parece algo lejano. Según la directora del Basque Centre for Climate Change (BC3), María José Sanz, algunos países han logrado una reducción de emisiones, sin embargo esa reducción “no es generalizada ni suficiente”.

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Índice de emisiones de CO2 en España | Miteco

Por ahora, Europa se está posicionando como pionera en la lucha climática con la aprobación del Acuerdo Verde o Green New Deal, que elevó del 40 al 55 % la reducción de emisiones para el año 2030, con el objetivo de alcanzar la neutralidad en 2050.  Una senda en la que España tiene mucho que decir, tras haberse comprometido con estos objetivos y que se deberá confirmar con la aprobación de varias leyes específicas, incluyendo una de Transición Ecológica y Cambio Climático que la vicepresidenta del ramo, Teresa Ribera, se ha comprometido a hacer pasar en 100 días.



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