Las uvas de Borgoña confirman el calentamiento global

Las uvas de Borgoña confirman el calentamiento global

El registro continuo de fechas de cosecha más largo jamás realizado, desde 1354 hasta 2018, revela que en las tres últimas décadas se ha producido un calentamiento acelerado del clima en la región francesa de Borgoña que ha ido adelantando el comienzo de la vendimia


Una serie recientemente publicada sobre fechas de cosecha de uva que abarca los últimos 664 años es la última evidencia que ha confirmado lo inusual que ha sido el clima de los últimos 30 años. El registro muestra que las uvas para vino en Borgoña, al este de Francia, se cosecharon 13 días antes en promedio desde 1988 que en los seis siglos anteriores, lo que indica el clima más cálido y seco de la región en los últimos años.

“No habíamos previsto que la tendencia al calentamiento acelerado desde mediados de la década de 1980 se destacara tan claramente en la serie”, admite Christian Pfister, profesor del Centro Oeschger para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de Berna, en Suiza, quien realizó el estudio en colaboración con otros científicos e historiadores en Suiza, Francia y Alemania. Sus resultados ahora se publican en la revista Climate of the Past, de la Unión Europea de Geociencias (EGU).

La serie muestra que los años muy calurosos y secos eran poco comunes en el pasado, pero se han convertido en la norma desde los últimos 30 años

Thomas Labbé, investigador de las universidades de Borgoña y Leipzig y autor principal del estudio, reconstruyó meticulosamente las fechas de cosecha de la uva en Beaune, la capital del vino de Borgoña, desde 1354. Utilizó una gran cantidad de fuentes de archivo sin editar, incluida información sobre los pagos salariales realizados a los recolectores de uva, registros del ayuntamiento de Beaune e informes periodísticos. El registro continuo de fechas de cosecha de uva se extiende hasta 2018 y es el más largo jamás reconstruido.

Dos períodos diferenciados

“El registro está claramente dividido en dos partes”, explica Labbé. Hasta 1987, las uvas para vino se recolectaban típicamente desde el 28 de septiembre en adelante, mientras que las cosechas comenzaron de media 13 días antes desde 1988. El análisis del equipo de la serie muestra que los años muy calurosos y secos eran poco comunes en el pasado, pero se han convertido en la norma desde los últimos 30 años.

Las fechas de cosecha de la uva se pueden usar como un sustituto para estudiar el clima porque las uvas para vino son muy sensibles a la temperatura y la lluvia. En los años en que la primavera-verano (la estación de crecimiento) es cálida y seca, las uvas están listas para la cosecha antes que en los años más fríos.

El equipo validó su serie de cosecha de uva utilizando registros detallados de temperatura de París que abarcaban los últimos 360 años. Esto les permitió estimar las temperaturas de abril a julio en la región de Beaune para los 664 años completos cubiertos por su registro de fechas de cosecha de uva.

“La transición a un rápido periodo de calentamiento global después de 1988 se destaca muy claramente. Se hace evidente para todos el carácter excepcional de los últimos 30 años“, explica Pfister. “Esperamos que la gente empiece a considerar de manera realista la situación climática en que se encuentra el planeta en la actualidad”, concluye.



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