Poner freno a la desertificación vital para combatir la emergencia climática

Poner freno a la desertificación es vital para combatir la emergencia climática

Cada año, el mundo pierde 24.000 millones de toneladas de suelo fértil, un problema que abordará la Conferencia de las Partes (COP14) contra la Desertificación que se celebrará hasta el 13 de septiembre en India para debatir sobre la gobernanza y los usos de la tierra


La India acogerá esta semana a casi 100 ministros de Medio Ambiente y 3.000 delegados llegados de todo el mundo durante la decimocuarta sesión de la Conferencia de las Partes (COP14) contra la Desertificación, que comenzará el próximo lunes y se extenderá hasta el 13 de septiembre.

DESERTIFICACION
Un agricultor cubre los terrenos de una granja bananera en Rusumo, Tanzania. | Foto: FAO

La COP14 de la Convención de la ONU para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD) reunirá a representantes de 196 gobiernos, entre ellos al menos 94 ministros de medio ambiente y 5.000 participantes.

Los esfuerzos internacionales para combatir la desertificación, se establecieron hace 25 años, junto con la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación, el único acuerdo internacional jurídicamente obligatorio que vincula el medio ambiente y el desarrollo con la gestión sostenible de la tierra.

La mitad de las personas en el planeta se ven afectadas por las tierras dañadas o viven en áreas urbanas que consumen recursos que ocupan 200 veces más tierra que sus pueblos y ciudades, y que generan el 70%de las emisiones.

La ONU estima que cada año, el mundo pierde 24.000 millones de toneladas de suelo fértil. Además, la degradación de las tierras secas reduce el producto interno nacional de los países en desarrollo hasta en un 8% anual.

Para el 2025, dos tercios del mundo vivirán en condiciones de “estrés hídrico”, cuando la demanda supere la oferta durante ciertos períodos, con 1.800 millones de personas que experimentarán una escasez absoluta de agua.

Es probable que la migración aumente como resultado de la desertificación, y se estima que, para 2045, será responsable del desplazamiento de unos 135 millones de personas.

Restaurar el suelo degradado, sin embargo, puede ser un arma importante en la lucha contra la crisis climática. Dado que el sector del uso de la tierra representa casi el 25% del total de las emisiones globales, la restauración de tierras degradadas tiene el potencial de almacenar hasta 3 millones de toneladas de carbono por año.

Proteger y restaurar la tierra y utilizarla mejor puede reducir la migración forzada, aumentar la seguridad alimentaria y estimular el crecimiento económico

La importancia de garantizar que la tierra esté bien administrada figura entre los objetivos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que declara que “estamos decididos a proteger el planeta contra la degradación, mediante el consumo y la producción sostenibles, la gestión sostenible de sus recursos naturales y medidas urgentes para hacer frente al cambio climático, de manera que pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras”.

Pasos para alcanzar el ODS15

Las reuniones de alto nivel comenzarán el 9 de septiembre, con mesas redondas ministeriales donde se pretende elaborar estrategias para revertir la degradación de las tierras y avanzar en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Durante la conferencia, las partes también revisarán el progreso en el mundo en la lucha contra la desertificación y debatirán una hoja de ruta para la próxima década.

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación se adoptó en París en 1994 y desde 2001 los Estados signatarios se reúnen cada dos años en conferencias como la que se celebrará en Nueva Delhi.

¿Qué es la desertificación?

La desertificación no se refiere a la expansión de los desiertos, sino a la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, principalmente como resultado de actividades humanas y variaciones climáticas.

Sucede que las áreas de tierra seca son extremadamente vulnerables a la sobreexplotación y al uso inapropiado del suelo.

La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el pastoreo excesivo y las malas prácticas de riego pueden socavar la productividad de la tierra.



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