COP 25: Un Fitur de la lucha climática - EL ÁGORA DIARIO

COP 25: Un Fitur de la lucha climática

En la Cumbre del Clima de Madrid no solo hay negociaciones y conferencias científicas. Muchos países, incluyendo los más contaminantes como China e India, han montado stands para vender sus esfuerzos contra el cambio climático


Cuando se llega a IFEMA, el recinto ferial madrileño en el que se celebra estas semanas la COP25, lo primero que sorprende es el tamaño del evento. Solo en la zona azul, el espacio dedicado a los países e instituciones que componen la Cumbre del Clima, más de un centenar de stands se extienden por casi seis pabellones y las distancias entre un punto y otro se tienen que medir a veces en kilómetros. Muchos de estos puestos corresponden a los casi 200 países de la ONU que participan en la COP25, donde se esfuerzan en vender sus políticas climáticas o los riesgos que asumen a participantes, observadores y periodistas.

La composición de las naves centrales, donde se concentran los puestos de los países, recuerda mucho a Fitur, la feria internacional del turismo que se celebra también en IFEMA. Pantallas con todo tipo de vídeos informativos, miles de folletos explicativos, espacios para organizar charlas y pequeños espectáculos o incluso actuaciones en directo. Cada participante ha podido elegir el tamaño y composición de su pabellón, y decidir si lo abría al público o si se conformaba con cuatro paredes y un cartel que avise de que la entrada es sólo para miembros de la delegación.

Espacio cerrado en el que se encuentra la delegación de EEUU.

Esta última opción es la que ha escogido Estados Unidos, uno de los grandes ausentes de la cita, cuyo único apoyo a la COP25 ha tenido que venir de un grupo de congresistas demócratas que se oponen a las políticas anti-medioambientales de Donald Trump. Solo cuatro paredes azules, en las que cuelga una bandera de barras y estrellas, permiten entender el discreto papel testimonial que juega EEUU en esta cumbre.

Países contaminantes y esfuerzo verde

Todo lo contrario que China y sobre todo India. A pesar de que el primer y el tercer mayor contaminante a nivel mundial sólo han enviado una delegación política discreta a la COP25, sin presencia de figuras de primer nivel, sus stands se encuentran entre los más grandes. China ha optado por un stand clásico, aunque grande, con conferencias y espacios para descansar. En el gran muro que preside los sillones, diferentes pancartas loan el supuesto “espíritu verde” y el “ímpetu transformador” del Gobierno chino. Sin embargo, las emisiones absolutas de China no han parado de crecer: en 2018 hubo casi un 2,3% más que en 2017.

COP25
Stand de la India en la COP25 de Madrid.

Por otro lado, el espacio indio es especialmente espectacular: una enorme pantalla de 180 grados proyecta imágenes de la naturaleza y los proyectos ecológicos del subcontinente sobre una zona diáfana con una caseta de madera en medio que homenajea a Mahatma Gandhi.

Y es que India celebra el 150 aniversario de su padre fundador y propone a Gandhi como modelo a seguir para una transición sostenible: un espectáculo de vídeo y luces muestra cómo era la vida del mitificado político. Según los responsables del stand, el charkha o telar tradicional en el que Ghandi hacía su propia rueda, y que puede usarse por todos los visitantes, “sirve como ejemplo de los valores de conservación, sencillez y moderación que definían a Ghandi y al pueblo indio”. El año pasado, las emisiones de CO2 de India aumentaron un 6,3%.

Paneles interactivos y charlas

Pero no sólo los grandes contaminantes han decidido sacar pecho y promocionar sus políticas verdes. Muchos de los 197 países presentes en la COP han optado por stands más tradicionales, centrados en eventos alternativos y charlas, con paneles informativos sobre sus esfuerzos ambientales más recientes.

Es el caso de España, país organizador, que tiene unos de los puestos más visibles del evento, en plena ruta entre la zona de negociación y los espacios de información. El local está construido con paneles de madera reciclada y sirve tanto de oficina para la de delegación como de espacio para eventos, mesas redondas y charlas de todo tipo. Sin embargo, la gran estrella del puesto es el café ecológico que ofrecen, cuando queda, a periodistas y ponentes.

Espacio de Nueva Zelanda y otros estados insulares del pacífico.

Gran Bretaña tiene también uno de los espacios más grandes y sin duda uno de los más concurridos. Una sala de conferencias acoge permanentemente a una cincuentena de personas que siguen charlas y ponencias y varios expositores explican las alianzas privadas del Gobierno británico para avanzar su estrategia climática. Y en el stand de Nueva Zelanda y Fidji, dos televisores con vídeos interactivos y un amplio programa de conferencias explican por qué ésta es la COP del océano y los riesgos que tendrá la subida del nivel del mar para estos países insulares del Pacífico.

Espectáculo y turismo

Pero también hay algunos países que han optado por un enfoque más turístico, donde realmente es difícil ver la línea que separa las políticas verdes de la pura promoción del país en cuestión. Indonesia es un claro ejemplo: en su puesto, separado en varias zonas, hay vídeos explicando las bondades de las playas del archipiélago y de las selvas tropicales. Pero sobre todo hay espectáculos de danza y música todos los días, en las que se representan tradiciones de las numerosas tribus indígenas del Índico.

Espectáculo de baile tradicional en el stand de Indonesia.

En otros, la promoción política gana la partida. En el stand de Qatar, dos gafas de realidad virtual permiten ver cómo está avanzando la construcción de los estadios para el Mundial de 2022, que estarán climatizados para que los jugadores puedan aguantar el calor. En el de Bangladesh, fotos de los principales políticos del país saludan al transeúnte junto a paneles que explican su crecimiento económico y animan a invertir en la zona, una de las más afectadas por el cambio climático y la subida del nivel del mar. Y en el de Túnez, un enorme cartel turístico preside un stand en el que en letra pequeña se detalla los avances del país magrebí en materia de energías renovables o agua.

Periodistas, observadores y participantes visitan los diferentes stands -sobre todo cuando hay café gratis-, pero, a diferencia de Fitur, no hay aglomeraciones ni regalos. Solo información climática y, en algunas ocasiones, turística, que permite al visitante viajar de un lado otro mientras camina por un hangar sin fin.



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