Baja el consumo eléctrico un 25 % en España por el cese de actividad

Baja el consumo eléctrico un 25% y deja un mix con un 76% de fuentes sin CO2

El Gobierno ha decretado una paralización de todas las actividades industriales no esenciales, lo que se ha traducido en un descenso de un cuarta parte en la demanda eléctrica. Al sistema eléctrico le sobra ahora capacidad productiva, lo que afecta al mix de fuentes elegidas para abastecer de electricidad al país


El cese de actividades no esenciales decretado por el Gobierno a partir de este lunes 30 de marzo y hasta el 9 de abril se está dejando notar ya en el consumo eléctrico.

La demanda eléctrica ya había caído en España cerca de un 10 % durante las dos primeras semanas de confinamiento por la epidemia de coronavirus, pero ahora baja hasta llegar a un 25 % respecto a un día similar del año pasado.

La gráfica que acompaña este texto permite ver la evolución de la demanda a lo largo de todo el mes de marzo de 2020. Tomando como referencia este lunes 30 de marzo, a las 10 de la mañana el consumo de electricidad en el sistema peninsular (no incluye las islas) se situaba en los 25.071 MWh frente a los 33.056 MWh que se demandaron a la misma hora del lunes 9 de marzo, el último lunes previo a la declaración del estado de alarma. Eso supone un descenso del 25,17%.

Evolución de la demanda eléctrica en España desde el 1 hasta el 30 de marzo de 2020. | Fuente: REE

Si se compara con el lunes anterior, 23 de marzo, donde ya se cumplía una semana de estado de alarma, el bajón también es notable. Se reduce la demanda eléctrica un 11,8 %.

Es previsible que el consumo baje más incluso, ya que el Real Decreto-Ley 10/2020 publicado en el BOE el domingo 29 y que ordena el cese de actividades no esenciales deja un margen de un día para que las empresas se adapten a la nueva situación, por lo que durante la jornada de mañana será posible calibrar en su totalidad el efecto de la medida.

Entre las instalaciones que deben dejar de funcionar según indica el decreto están muchas pertenecientes a la industria electrointensiva.

Entre ellas están las 22 acerías y 50 instalaciones de laminación y primera transformación que hay en el país, según la Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID).

Esto no resulta fácil de hacer. Hablamos de plantas industriales que no se desenchufan dando a un interruptor, sino que llevan todo un proceso de lenta puesta a cero, porque frenar bruscamente puede generar averías o incidencias. Son, de hecho, industrias que no están habituadas a parar del todo.

Esto va a suponer un reto para el gestor del sistema eléctrico, Red Eléctrica de España, y para el sector de la generación eléctrica.

Se presenta una circunstancia insólita, como es una brusca y continuada bajada de la demanda nacional, cercana a un tercio, algo a lo que el sistema no se ha enfrentado nunca.

Un reto para el sistema eléctrico

Por una parte, habrá que garantizar el funcionamiento de la red. Como es sabido, la red eléctrica mantiene un equilibrio constante entre demanda y generación, ya que el flujo eléctrico no puede almacenarse. De este modo, en cada segundo del día, REE se encarga de que las plantas de generación eléctrica vuelquen a la red exactamente la cantidad de energía que el país está demandando.

Para ello, hace ajustadas previsiones de demanda y organiza el plan diario de plantas que deben entrar en funcionamiento. España tiene una potencia instalada muy superior al pico máximo de demanda, una redundancia que ayuda a garantizar que en todo momento estará garantizado el recurso ante eventualidades que lo tensionen, como una inusitada demanda momentánea que aumenten la necesidad de abastecimiento o averías, paradas para actualización o incidencias en plantas de generación que pongan en peligro la capacidad de satisfacerla.

Ahora sucede lo contrario. Si el sistema se ha dimensionado para poder atender un reto al alza, ahora debe organizarse para trabajar a la baja y para asegurar el suministro. De este modo, REE tendrá que duplicar sus esfuerzos de gestión del sistema, aplicando los métodos de big data, previsión estadística y series históricas que maneja. Solo que, ahora, las series históricas pierden valor.

A nivel práctico, y en condiciones de baja demanda, habrá plantas que tendrán que parar. En circunstancias normales, tienen entrada preferente la energía nuclear, ya que por sus condiciones técnicas no puede parar bruscamente, y las energías renovables, por sus beneficios ambientales y económicos, ya que no emite CO2 ni tiene insumos acoplados.

Estructura de la generación de electricidad en España el lunes 30 de marzo de 2020. | Fuente: REE y elaboración propia

La hidráulica es el comodín del sistema. Es el tipo de energía que más rápidamente puede parar o arrancar, ya que puede empezar a turbinar prácticamente desde el momento en el que se ordena. Por el contrario, las plantas térmicas, como las de gas, fuel o carbón tardan unas pocas horas en llegar al máximo.

En los próximos días veremos qué ocurre con el mix de generación en unas circunstancias de baja demanda que nunca habíamos conocido.

De momento, hoy estamos produciendo la electricidad del país con un 76 % de fuentes libres de CO2. Hay 355 GWh que vienen de las renovables. La nuclear aporta el resto para llegar hasta los 519,4 GWh libres de gases de efecto invernadero. El resto se lo reparten entre la cogeneración, el gas y una mínima parte de carbón.



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