La contaminación aumenta el contagio de coronavirus - EL ÁGORA DIARIO

La contaminación aumenta el contagio de coronavirus

A pesar de que el confinamiento está sirviendo para limpiar el ambiente de las ciudades, varios estudios afirman que la contaminación está detrás de la rápida expansión del coronavirus. Las partículas en suspensión constituyen un sustrato que permite que el virus quede en el aire en condiciones vitales durante más tiempo y aumente la dispersión del virus


El coronavirus está dejando consecuencias positivas en los niveles de contaminación de las ciudades. Así lo revelan las imágenes del satélite Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea que recogen los sucedido entre el 1 de enero y el 11 de marzo de este 2020. El descenso de nota sobre todo en el valle del Po (Italia) donde se verifica menos presencia de dióxido de nitrógeno.

Sin embargo, parece que la mejora de la calidad del aire llega tarde en lo que a esta crisis se refiere. Así de contundente se muestra Sascha Marschang, la secretaria general de la Alianza Europea de Salud Pública: “el aire puede estar despejándose en Italia, pero el daño a la salud humana ya se ha hecho. Los gobiernos deberían haber abordado la contaminación crónica hace mucho tiempo, pero han priorizado la economía sobre la salud. Una vez que esta crisis haya terminado, los encargados de formular políticas deberían acelerar las medidas para sacar vehículos sucios de nuestras carreteras. La ciencia nos dice que las epidemias como Covid-19 ocurrirán con frecuencia creciente. Así que limpiar las calles es una inversión básica para un futuro más saludable”.

Esta misma semana esta organización que aglutina a varias ONG de salud pública, grupos de pacientes y profesionales sanitarios publicaba un informe al respecto. Este hace referencia a un estudio realizado en 2003 en China y que vincula otro coronavirus, el SARS, con los niveles de contaminación.  “Los pacientes en regiones con niveles moderados de contaminación del aire tenían un 84% más de probabilidades de morir que aquellos en regiones con baja contaminación del aire”, afirma e texto.

SARS 2003

Es lícito dudar de que una investigación de hace más de 15 años puede valer para este virus desconocido. Sin embargo, los test y el tiempo transcurrido están haciendo que cada vez se conozca más las posibles caras de esta nueva pandemia. En este sentido, la Sociedad italiana de Medicina Ambiental (SIMA) junto a la Universidad de Bari y de Boloña han presentado esta semana un estudio conjunto en el que afirman que las partículas atmosféricas ayudan a transportar de forma óptima el vector.

“Las partículas constituyen un sustrato que permite que el virus quede en el aire en condiciones vitales por un cierto tiempo, horas e incluso días”, publican los medios italianos. “Cuántas más partículas de polvo, más autopistas se crean para los contagios. Las altas concentraciones  registradas en el mes de febrero en la Pianura Padana han desencadenado una aceleración de la difusión del Covid-19”, afirmaba Leonardo Setti, investigador del departamento de Química de la Universidad de Boloña para la agencia italiana Ansa.

Lo que han hecho es similar al primer estudio chino de 2003. En este caso, se han analizado las posibles relaciones entre los datos publicados por las Agencias Regionales de Protección Ambiental (ARPA) -que registran el número de episodios en los que se ha superado el límite legal de partículas contaminantes-,  con los datos de contagio de Protección Civil.

La conclusión es que se confirma una relación clara entre la superación de los límites de concentración de PM 10 con el número de contagios entre el 10 y el 29 de febrero. “Los virus se adhieren por un proceso de coagulación a las partículas atmosféricas, que consisten en partículas sólidas y/o líquidas capaces de permanecer en la atmósfera durante horas, días o semanas, y que pueden extenderse y transportarse incluso por mucho tiempo y  distancia. En espera de la consolidación de la evidencia a favor de esta hipótesis presentada en nuestro documento, la concentración de polvo fino podría considerarse un posible indicador indirecto o ‘marcador’ de la virulencia de la epidemia de Covid-19. Además, según los resultados, la distancia actual considerada segura puede no ser suficiente, especialmente cuando las concentraciones de partículas atmosféricas son altas”, agrega Alessandro Miani, presidente de SIMA.

La calima del Sáhara

Los pacientes con enfermedades pulmonares crónicas o problemas de corazón relacionadas con la contaminación, se van a encontrar ahora con un problema añadido. El polvo del Sáhara que desde hace dos días está entrando en la Península y que “continuará al menos hasta el viernes en la Península y Baleares, aunque con concentraciones menores. Una borrasca situada sobre Argelia es la responsable de elevar las partículas de polvo en suspensión del Sahara en la región y arrastrarlas, gracias a sus vientos, hacia otras zonas, en este caso produciendo una entrada de calima desde el este”, explica Mar Gómez, doctora en Física y responsable del área de meteorología de eltiempo.es. El repunte de partículas se está dejando notar en Galicia, Asturias, Toledo, La Rioja, Comunidad valencia o Albacete.

La situación actual de emergencia por el coronavirus ataca a los más vulnerables o con ciertas patologías previas. Los problemas para respirar están presentes en la sintomatología de este virus por lo que esta entrada de calima podría no representar buenas noticias. Esta suspensión de polvo en el aire podría agravar problemas respiratorios o incluso contribuir a confundir algunos síntomas. “El principal efecto en la salud de la calima es el agravamiento de los problemas respiratorios e irritación de las mucosas, obstrucción nasal, picor de ojos y tos. Si la calima es persistente y su densidad abundante, pueden aparecer pasados unos días broncoespasmos (dificultades serias para respirar), dolor torácico y asma”, continúa Gómez.

Una razón más para restringir los movimientos personales. Y también para pedir medidas que ayuden a mejorar la calidad de aire en las ciudades cuando acabe esta crisis sanitaria mundial. Hay que recordar que la contaminación es uno de los grandes problemas de salud en Europa, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Entre ellas, las partículas PM (partículas que pueden ser de diferentes diámetros y que se mezclan en la atmósfera con polvo, hollín o humo más químicos varios derivados de la actividad humana).

En las ciudades a estas se suman otros contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NOx) o el ozono. Todas ellas causan unas 400.000 muertes prematuras cada año en el continente. Desde EPHA recuerdan que el NOx proviene sobre todo del tráfico rodado de vehículos diésel. “Se han llevado a cabo más de 70 procedimientos de infracción contra países miembros por incumplimiento de la calidad del aire”, dicen desde EPHA. También los datos de la Sociedad Española de Neumología van en esta dirección al apuntar que estos gases son responsables de la muerte de unas 10.000 personas al año en la Península.



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