América Latina, entre la incredulidad y el miedo frente al coronavirus

América Latina, entre la incredulidad y el miedo frente al coronavirus

Aunque la pandemia aún no ha golpeado en América Latina como en Europa, la preocupación y las medidas para frenar el coronavirus se empiezan a abrir paso en un continente lleno de tensiones políticas que teme caer en una crisis económica generalizada


La crisis global que supone el coronavirus va camino de no perdonar a nadie. Tampoco a América Latina. La incertidumbre ya se ha apoderado de la región, que ha vivido en el último año fuertes tensiones sociales y políticas y ve como la pandemia podría suponer un fuerte golpe para su ya debilitada economía. Por ahora, el Covid-19 ha sido confirmado en 17 países de la región, aunque no está habiendo casi ningún tipo de coordinación a la hora de tomar medidas.

Cada país ha optado por su propio paquete de medidas, por lo que según la zona se han adoptado estrategias diferentes que van desde el cierre de fronteras hasta la suspensión de las clases pasando por el autoaislamiento obligatorio para los viajeros del extranjero o las simples recomendaciones de mantener una distancia social. Solo en El Salvador y Nicaragua no tienen casos reportados.

Y eso que al principio, varios dirigentes políticos pecaron de lo mismo que en Europa: la incredulidad y la confianza excesiva. Dos presidentes tan ideológicamente contrarios como Jair Bolsonaro (Brasil) y Andrés Manuel López Obrador (México) han sido bastante laxos no solo en la aplicación de medidas preventivas, sino incluso en el ejemplo que han dado a su ciudadanía. Ambos han continuado haciendo actos masivos en los que daban la mano y abrazaban a cientos de seguidores.

Por el contrario, otros países están siendo mucho más precavidos y han seguido el ejemplo de Europa antes de que aparezca el contagio local. Es el caso de El Salvador, que sin ningún contagio ya puso a todo el país en cuarentena el pasado 11 de marzo y ha pedido declarar estado de excepción.

Lo único que está claro es que los próximos meses pueden afectar de manera profunda al continente e incluso agravar las tensiones políticas. A principios de año, el principal desafío de América Latina eran revueltas populares que convulsionaron la mayoría de los países a finales de 2019. En Chile, Colombia y Ecuador las manifestaciones pusieron a sus Gobiernos contra las cuerdas. En Venezuela, los choques entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro prometían extenderse en año electoral. Ahora, todo queda sepultado por el coronavirus.

La ya dañada economía latinoamericana tampoco parece que se vaya a beneficiar de este nuevo escenario. Muchos dirigentes temen que las consecuencias económicas de la epidemia del coronavirus reduzcan el margen de crecimiento de la región en apenas un 0%. Y, a todo esto, hay que sumar la debilidad de la mayoría de los sistemas de salud de América Latina, con un gasto per cápita muy por debajo del de los países más desarrollados, por lo que el colapso sanitario si se extiende el virus puede ser una realidad.

Incoherencias en México y Brasil

Los dos países más poblados y económicamente más potentes de América Latina son curiosamente los que más están siendo criticados por su gestión de la crisis. En México, el presidente López Obrador pasó en apenas diez días de decir “hay que abrazarse, no pasa nada” a preguntarse “¿para qué abrazarnos, si puede haber algún problema?”. Contradicciones y minimización de la importancia del virus que, además, han sido reiteradas. Brasil cuenta ya con 321 casos y un fallecimiento, mientras que en México solo hay por el momento 82 contagiados.

Aunque el Gobierno mexicano ha anunciado la suspensión de las clases en todos los niveles educativos durante un mes, del 20 de marzo al 20 de abril, por ahora la mayoría de las medidas siguen en el terreno de las recomendaciones. En este sentido, las autoridades sanitarias federales han propuesto unas “Jornadas de Sana Distancia“, del 23 de marzo al 19 de abril, donde se suspenderán actividades no esenciales y se reprogramarán eventos masivos.

Mientras tanto, la liga de fútbol continúa sin alteraciones y el transporte público funciona con normalidad. Y aunque se ha puesto en marcha una revisión aleatoria de pasajeros en vuelos y cruceros internacionales, no se ha emitido ningún tipo de restricción al ingreso de extranjeros provenientes de zonas de riesgo.

En Brasil, Bolsonaro no adoptó una postura muy diferente de la de López Obrador. A pesar de haber estado en contacto con personas contagiadas por el virus -dos personas de su equipo dieron positivo tras un viaje a Florida-, el presidente brasileño decidió saltarse la cuarentena tras dar negativo. Bolsonaro acudió a una manifestación de 8.000 personas contra el Congreso y el Tribunal Supremo, en el que tuvo contacto físico sin reparos con cientos de seguidores.

El Gobierno también se ha negado a tomar medidas de cuarentena general o limitación de eventos masivos y por ahora solo ha pedido a los posibles enfermos que se aíslen. Eso sí, las autoridades regionales y locales decidido tomar la iniciativa ante la inacción federal: en Río de Janeiro se han suspendido las clases y Sao Paulo ha ordenado paros graduales. En ambos estados se ha restringido la realización de actos multitudinarios.

Eso sí, la potencial crisis ha obligado a Bolsonaro a recular en una de las primeras medidas que tomó durante su presidencia: el Ministerio de Salud ha anunciado que traerá de vuelta a los médicos cubanos que fueron expulsados apenas se inició su Gobierno. 

Argentina y Chile siguen a la OMS

El presidente chileno, Sebastián Piñera (c), en una foto de archivo. | EFE

Por el contrario, en países como Argentina y Chile, aunque inicialmente hubiera dudas sobre la necesidad de tomar medidas drásticas, se están siguiendo casi al dedillo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Argentina, donde se produjo la primera muerte por coronavirus de América Latina, se han suspendido las clases en todos los niveles educativos y se han cerrado las fronteras, al menos por lo que queda de mes.

Además, el presidente Alberto Fernández ha ordenado la cancelación de todos los eventos masivos, desde espectáculos deportivos y conciertos, hasta encuentros culturales, comerciales o educativos. También se han cerrado los parques nacionales y se ha puesto en marcha un programa de ayudas para que los mayores de 60 años, las personas con problemas de salud preexistentes y los argentinos recién aterrizados puedan hacer cuarentena durante 15 días sin miedo a repercusiones laborales.

En Chile, las medidas tomadas son muy parecidas. También se han cerrado las fronteras y suspendido las clases, además de prohibir las visitas a los centros de mayores durante los próximos 30 días para evitar el contagio a las personas más vulnerables. Por supuesto, el presidente Sebastián Piñera también ha prohibido las concentraciones masivas de cualquier tipo.

En Argentina hay por ahora 68 contagios y una persona fallecida, mientras que en Chile ya suman 200 contagios aunque no han tenido que lamentar ninguna muerte.

Otros países

En el resto de países de América Latina, la situación varía. Colombia está siendo una de las economías que se está viendo ya más afectadas por la crisis del coronavirus, debido a su fuerte dependencia del petróleo para cuadrar las cuentas gubernamentales.

Tras confirmar 65 contagios, el presidente, Iván Duque, ha decretado el estado de Emergencia y cerrado las fronteras terrestres, marítimas y fluviales hasta el 30 de mayo, además de restringir la entrada al país para extranjeros. Duque ha anunciado que reducirá impuestos y facilitará créditos a las empresas de turismo y aviación, dos sectores muy afectados.

En Venezuela, también fuertemente dependiente del petróleo y con una situación política altamente inestable, Maduro ha decretado la cuarentena para todo el país a pesar de contar solo 33 contagios. Clases y eventos masivos suspendidos, comercios que no sean de primera necesidad cerrados y  el sistema sanitario declarado “en alerta permanente”.

Eso sí, la pandemia de coronavirus ha logrado lo que parecía imposible: acercar a los Gobiernos de Colombia y Venezuela, que tuvieron una reunión virtual, la primera en más de un año, para intercambiar información sobre el Covid-19 en zonas de frontera, con la ayuda de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En Ecuador y Perú también hay decretada una cuarentena general, que implica el cierre de fronteras, la suspensión de eventos y clases y el cierre de comercios. En Perú hay ya 117 casos confirmados y en Ecuador 111 y dos fallecimientos.

Eso sí, en Perú se darán 380 soles -unos 100 euros- a cada familia que vive del sector informal, que representan más del 70% de la economía peruana y tendrán importantes pérdidas durante los 15 días de cuarentena decretados. En Ecuador, está decretado el estado de excepción, que confiere al Gobierno de Lenín Moreno grandes poderes para atajar la crisis.

Por último, en Bolivia, que solo cuenta con 11 casos, se han tomado medidas muy similares a las de sus vecinos andinos, aunque por ahora la cuarentena solo afecta a algunas regiones, principalmente a la capital, La Paz.



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