El Covid-19 arrasa a los indígenas de Brasil con la inacción de Bolsonaro

El Covid-19 arrasa a los indígenas de Brasil con la inacción de Bolsonaro

Acampa 2020 organiza un encuentro on line sobre la preocupante situación de los pueblos indígenas de Brasil por la deforestación, el expolio de sus tierras ancestrales y la real amenaza de extinción por el coronavirus. Activistas denuncian su abandono por los gobiernos


La soja, la carne o el aceite de palma que se consumen en Europa procedentes de Brasil son “necroproductos, bienes de sangre que traen muerte y esclavitud. Como consumidores deberíamos ser conscientes de lo que compramos para romper la cadena”. Así de tajante se mostró Fernanda Kaingáng en encuentro on line organizado por Acampa 2020 sobre la preocupante situación de los pueblos indígenas del brasil por la deforestación, el expolio de sus tierras ancestrales y la real amenaza de extinción por el coronavirus.

“La soja, la carne o el aceite de palma que se consumen en Europa procedentes de Brasil son ‘necroproductos’ que traen muerte y esclavitud”

Los Yanomami de la aldea Watoriki, en Roraima (Brasil), comparten tiempo de aseo y diversión. | Foto: Víctor Moriyama
Los Yanomami de la aldea Watoriki, en Roraima (Brasil), comparten tiempo de aseo y diversión. | Foto: Víctor Moriyama

Mujer activista y luchadora, Kaingáng puede presumir de ser la primera abogada indígena brasileña, reconocida defensora de los derechos de los pueblos originarios. Durante su intervención defendió la importancia de que  “los consumidores de todo el mundo sean más exigentes respecto a la procedencia del producto que adquieren, sobre el cumplimiento de las leyes ambientales, de derechos humanos y de los trabajadores” porque muchos se obtienen a costa de “la vida de pueblos indígenas y sus territorios”, como afirmó en su disertación José Gilberto de Souza, profesor de la Universidad UNESP-Río Claro.

“De los 1.000 pueblos originarios de Brasil hace 500 años hoy en día sólo quedan 365 comunidades, de las que 63 viven en un aislamiento voluntario”

Moderado por el periodista Rubén Sánchez, el encuentro digital se presentó como la primera actividad de la red Acampa en la “nueva normalidad”, después de que la pandemia obligara a los responsables a aplazar el Encuentro Internacional anual en A Coruña.

La violencia que acorrala a los indígenas les obliga a vivir en permanente alerta. |Foto Xosé Abad

“El señor Bolsonaro, a quien me niego a llamar presidente, porque no representa un liderazgo, es un embustero. Ha estado desmantelando las estructuras estatales, restringiendo los sistemas de control social y permitiendo las acciones de grandes grupos económicos en todo el territorio que promueven la deforestación y la persecución”, acusó De Souza en su presentación.

El profesor de la universidad de Sao Paulo denunció que “en Europa lo que más preocupa es la destrucción de la Amazonía y los pueblos que la habitan”. Pero en Brasil, recuerda, “están desapareciendo ecosistemas enteros con la expulsión de las comunidades que habitan esos territorios, como sucede en el Mato Grosso do Sul o en la mata atlántica del Río Grande do Sul. Brasil necesita una revolución social y cultural”, recalcó.

Fernanda Kaingáng: “El Covid-19 está arrasando en las comunidades indígenas brasileñas que se han contaminado porque no tienen información y deberían conocer cómo se previene la enfermedad”

“Brasil es un país de dimensiones continentales, un país que tiene recursos pero un Gobierno que no ha hecho muchos esfuerzos en apoyar a todos los segmentos sociales. Sólo se preocupa por apoyar la industria en prejuicio de los pueblos indígenas. La mayoría de los órganos de Gobierno no conocía la existencia de los pueblos indígenas fuera de la Amazonía y si no los conocen ¿cómo pueden trabajar en su favor?”, se preguntó Kaingáng.

El río lo es todo para ellos, pero hace muchos años que se lo disputan las eléctricas y los cárteles de la droga, que lo utilizan para transportar cómodamente la coca. | Foto: Xosé Abad
El río lo es todo para ellos, pero hace muchos años que se lo disputan las eléctricas y los cárteles de la droga, que lo utilizan para transportar cómodamente la coca. | Foto: Xosé Abad

Ambos ponentes coincidieron en denunciar el genocidio que desde hace 500 años se está produciendo en Brasil, un genocidio con los pueblos indígenas que debería ser intolerable incluso a nivel mundial.

Recordó la abogada Fernanda Kaingáng que hubo un tiempo en el que en Brasil coexistieron 1.000 pueblos con 1.000 lenguas diferentes. “Tras el genocidio, hoy sólo quedan 365 comunidades, de las que 63 viven en un aislamiento voluntario, creyendo que están protegidos por los bosques que ahora se están talando. Desaparecen dos lenguas indígenas, cada dos semanas. La deforestación sólo trae pobreza y perdida de la biodiversidad que en pocos años será irreversible”.

Indígenas de la etnia ashaninka, en la selva central de Perú. | Foto: Xosé Abad

La consecuencias del Covid-19

Según cálculos de la ONU, en el planeta hay 370 millones de personas indígenas, lo que supone un 5% de la población mundial. La marginación, el racismo y el abandono que sufren en la mayor parte de los países donde habitan los hace aún más vulnerables a los estragos de la  Covid-19. Su forma de vida dificulta el confinamiento y la atención sanitaria lo que conlleva un mayor riesgo de propagación y afectación. De momento, se desconoce la incidencia del virus en estas comunidades porque ningún país tiene especificados ni cuantificados los afectados y fallecidos que  pertenecen a estos colectivos.

“Estos pueblos están amenazados por el expolio y por la minería, el Covid-19 ha llegado a través e los mineros y no se ha hecho nada para evitarlo. El presidente no se está preocupando por los muertos de Brasil porque están muriendo los negros y los indígenas, amenazados todos por una enfermedad traída de fuera y de la que no reciben información”, explicó Kaingáng.

La activista reveló que se ha perdido mucho tiempo, que han pasado más de cuatro meses desde el inicio de la pandemia en los que considera que no se ha hecho nada, “a pesar de que en 1910 se creó el Servicio de Protección a los Indígenas y que desde 1988 se reconoce la diversidad y los derechos territoriales de los pueblos indígenas”.

“El cuadro es espeluznante. El Covid-19 está arrasando en las comunidades indígenas brasileñas que se han contaminado porque no tienen información y deberían conocer cómo se previene la enfermedad. No les han dotado de protocolos en sus idiomas. No comprenden el portugués y no son conscientes de la gravedad que representa el Covid-19. Se han infectado los ancianos que son la historia de estos pueblos, con ellos se pierde el proceso de transmisión, puesto que toda su cultura está basada en ellos. El genocidio no ha terminado”, se lamentó.

Fernanda Kaingáng, consciente de que el mundo sobrevivirá a esta pandemia, se despidió con la promesa de que seguirá luchando por un mundo diverso en el que se sepa respetar las diferencias. “No hablamos por los indígenas, hablamos con los indígenas”, concluyó.



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