La UE denuncia la mano de Rusia en muchos bulos sobre el coronavirus

La UE denuncia la mano de Rusia en muchos bulos sobre el coronavirus

La UE denuncia la mano de Rusia en muchos bulos sobre el coronavirus

La UE ha creado una web para desmontar las fake news sobre el coronavirus y rastrear su origen. Hay cientos de campañas en redes sociales y medios online apoyados por Moscú y otros actores que tratan de minar la credibilidad de Occidente y difunden teorías de la conspiración. Von der Leyen pide la colaboración de las tecnológicas para frenar esta otra epidemia de mentiras


Pedro Cáceres | Director adjunto
Madrid | 7 abril, 2020


Se dice que si hay una cosa capaz de transmitirse tan rápido como un virus es la mentira. Hay mucha literatura escrita comparando la dispersión de los rumores con las epidemias víricas y hasta estudios científicos en el ámbito de la sociología y la comunicación sobre ello. Por eso, en estos tiempos de pandemia por el COVID-19, no es extraño que las falsas informaciones sobre el coronavirus se expandan como el fuego por las redes sociales y los canales digitales.

Tanto es así que la Unión Europea ha habilitado una web especial para desmentir los bulos o fake news que circulan sobre el SARS-CoV-2. La Comisión Europea insta a los ciudadanos a que atiendan los consejos de las autoridades de salud pública de sus países y recomienda seguir la información de las organizaciones sanitarias oficiales europeas e internacionales, es decir la Organización Mundial de la Salud y el European Centre for Disease Prevention and Control, la agencia oficial europea sobre epidemias.

“La desinformación puede costar vidas”, afirma la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en este vídeo dedicado a presentar la estrategia comunitaria contra las fake news sobre coronavirus.

 

“Hay un creciente número de fake news sobre el coronavirus, especialmente online. Es una ola masiva que se alimenta de la incertidumbre, la ansiedad y la rapidez del ciclo informativo”, afirma Von der Leyen

La lucha contra la desinformación es un esfuerzo conjunto que involucra a todas las instituciones europeas, afirma la responsable europea, y que debe comprometer también a las plataformas online.

En ese sentido, la presidenta de la Comisión Europea afirma que se ha solicitado a las empresas propietarias de las principales redes sociales que compartan datos con las autoridades para poder detectar el origen de los bulos peligrosos o interesados. “Los alentamos a que promuevan fuentes autorizadas, degraden el contenido que se verifica como falso o engañoso y eliminen contenido ilegal o que pueda causar daño físico” añade Von der Leyen.

Mentiras interesadas

Según la UE, algunos de los bulos que circulan estos días tienen un objetivo económico, como es la venta de falsos remedios. El Parlamento Europeo de hecho, también ha señalado en un comunicado que hay “organizaciones e individuos que aprovechan esta crisis para sus manipulaciones comerciales, en vez de apoyar a los que salvan vidas”.

Sin embargo, se detectan muchos otros que responden a una estrategia de desestabilización política. Rusia es la principal factoría de estas mentiras. Así lo señala en su último informe publicado en su web EUvsDisinfo, el grupo de trabajo de lucha contra la desinformación del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).

El East StratCom Task Force , por su nombre en inglés, se puso en marcha en 2015 por iniciativa del Consejo Europeo para “contrarrestrar las campañas de desinformación de Rusia. Su base de datos acumula desde entonces 6.500 casos de fake news distribuidas desde Rusia para dañar la imagen de Europa.

Ilustración sobre las ‘fake news’, el coronavirus y la influencia de Rusia publicada en la página de EUvsDisinfo, el grupo de trabajo creado en 2015 por el Consejo Europeo para combatir las campañas de desinformación dirigidas contra la Unión Europea.

Washington, Pekín y las fake news en redes

Rusia es una de las grandes fábricas de bulos sobre el coronavirus, aunque China y la ultraderecha estadounidense son también una fuente de desinformación, sobre todos por la pugna que EEUU y el gigante asiático tienen por defender su imagen propia.

Del mismo modo que el presidente Trump se refiere siempre al SARS-CoV-2como “el virus chino” y muchos medios de la alt-right americana mantienen teorías de la conspiración que señalan a China como el impulsor del virus con planes maquiavélicos, ha crecido en China una corriente desinformativa alentada por las autoridades de Pekín que dice que el virus es una creación de EEUU y fue introducido en China por personal militar de EEUU, o que vino de Italia… o por otras vías según las distintas variaciones del relato. Otra teoría pro-China mantiene que hay una conspiración internacional para dañar al país usando la pandemia como pretexto.

Sin embargo, China sabe usar sus armas para defenderse. Una investigación de ProPública ha dado a conocer que cerca de 10.000 cuentas de Twitter de usuarios occidentales han sido hackeadas para ofrecer información favorable sobre China. 

El East StratCom Task Force está centrado ahora en detectar las estrategias que emplean el coronavirus para dañar a las instituciones europeas y a los países miembro.

Su último, informe, publicado el 1 de abril, analiza los bulos que corren sobre el coronavirus, tanto provenientes de Rusia como otros actores , y ha contado con el apoyo de información suministrada por la Comisión Europea, los estados y también la OTAN y el G7.

“Hay campañas coordinadas de desinformación que buscan señalar a minorías vulnerables como la causa de la pandemia y alimentar la desconfianza en las instituciones democráticas para dar una respuesta efectiva a la situación”, afirma el grupo de trabajo europeo. “Algunos estados y actores apoyados por estados pretenden utilizar la crisis sanitaria para avanzar en sus intereses geopolíticos, a menudo desafiando directamente la credibilidad de la Unión Europea y sus miembros”, añade el documento elaborado por el task force de la UE contras las mentiras interesadas.

Una de las líneas básicas en la desestabilización es difundir información que pone en cuestión los consejos sanitarios. Por ejemplo Sputnik Deutschland, un medio apoyado por Rusia, defiende en Facebook y Twitter que lavarse las manos no ayuda a evitar el contagio, afirma East StratCom Task Force europeo. También hay teorías de la conspiración que afirman que el virus es un diseño occidental para destruir a China

Otra línea argumental es atacar a Europa por la incapacidad de contener la epidemia, de defender sus valores o de apoyar a países miembro o socios exteriores.

En otras ocasiones, la propaganda es en positivo. Se señala la gran capacidad de Rusia para controlar la epidemia o se afirma sencillamente que en Rusia no está pasando nada porque está controlado, como defendió un portavoz del Kremlin recientemente afirmando que en Rusia no hay epidemia.

Estas son algunas de las narrativas desinformativas más destacadas detectadas por el grupo de trabajo de la Unión Europea contra las fake news. Incluye bulos, interpretaciones exageradas de algunas realidades y teorías de la conspiración difíciles de sostener.

Sobre Europa

La UE se está desintegrando debido al COVID-19 es un trending topic en todos los medios analizados. También se señala que uno de sus principales valores, la ausencia de fronteras entre países se ha venido abajo porque el espacio Schengen ha sido destruido por el coronavirus.

Otro argumento afirma que la UE es egoísta y arrogante y traiciona sus propios valores. Diversos medios pro-Kremlin y cuentas de redes sociales alimentan esa idea con diversas variaciones. Por ejemplo, se señala que Rusia ha enviado ayuda a Italia – algo cierto-, se exagera la aportación de Moscú, lo que es cuando menos desinformativo, y se dice y que la UE no ha hecho nada por la nación transalpina, lo que es faslso. Otra variación tiene que ver con Ucrania, de la que se dice que está a punto de colapsar por la epidemia, debido a que sus amigos europeos se han olvidado de ella. De este modo, el pulso ruso con Kiev continúa con el virus como pretexto.

Sobre China

Otra línea argumental, esta vez relacionada con China, es señalar al gigante asiático como una víctima de la epidemia. Al parecer, habría un esfuerzo internacional para socavar a China debido al coronavirus y emplearlo como un arma contra su economía, aunque no se explica cómo. Es una afirmación difícil de casar con una realidad que es la contraria. China, que es donde se originó el virus, ya ha pasado lo peor de la epidemia y está ahora en situación de recobrarse mientras el resto del mundo zozobra.

Sobre Estados Unidos

Pese a que el origen del virus tuvo lugar en la ciudad china de Wuhan en diciembre de 2019, el argumento de moda es afirmar que es un creación de EEUU. Fueron militares de EEUU los que lo llevaron a China y lo dejaron esparcirse. Viendo el efecto letal que el coronavirus está teniendo ahora en EEUU y el impacto deletéreo que está causando en la endeble credibilidad de Trump resulta difícil creer qué sentido habría tenido esta estrategia.

En África

Los mensajes sobre África alimentan las continuas luchas entre facciones que desgarran el continente. Hay campañas de odio en distintos países que dirigen acusaciones hacia determinadas minorías étnicas, religiosas o sociales.

En los Balcanes

Hay teorías de la conspiración que indican que el virus es una arma biológica diseñada por EEUU y que la epidemia se usará como pretexto para una nueva toma de control de la región por parte de Washington y sus aliados.

Infografía elaborada por EUvsDisinfo, el grupo de trabajo de la Unión Europea contra las ‘fake news’ que resume las principales narrativas desinformativas sobre el coronavirus que circulan en marzo y abril de 2020.

 

Facebook y Twitter no colaboran

El EUvsDisinfo, el grupo de trabajo de lucha contra la desinformación del Servicio Europeo de Acción Exterior, afirma que grandes empresas como Facebook y Twitter no se esfuerzan en contener la dispersión de los bulos. “Lavarse las manos con este asunto no ayuda”, señalan. Las grandes tecnológicas siguen permitiendo anuncios interesados que difunden desinformación sobre el virus, es decir, monetizan la dispersión de mentiras, afirma la entidad europea.

Según el grupo de trabajo, se admiten en las grandes redes sociales anuncios impulsados por plataformas cercanas al Kremlin y mensajes que pueden generar conflictos graves como los que apuntan a determinadas minorías como responsables de la epidemia o promueven falsas curas para el COVID-19.



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