Paisajes de la batalla (I): los mercados financieros - EL ÁGORA DIARIO

Paisajes de la batalla (I): los mercados financieros

Paisajes de la batalla (I): los mercados financieros

El impacto que el COVID-19 está teniendo y tendrá en la economía española va a acompañarnos durante meses. Vienen tiempos difíciles y la batalla no ha hecho sino comenzar. Pero es necesario aceptar la situación, no ponernos nerviosos y aguantar. La historia nos demuestra que las pérdidas durante efectos transitorios luego se compensan cuando estos han terminado


Lorenzo Dávila
Madrid | 13 marzo, 2020


Si algo condiciona en estos momentos cualquier información o decisión, tanto económica como personal es el frente abierto en guerra directa contra el COVID-19, y al igual que en cualquier guerra real -de las denominadas guerras calientes- en la retaguardia se vive todo un universo de especulaciones y muchas veces conspiraciones, entre cafés a veces enfriados por las sirenas de las baterías antiaéreas. Esto mismo es lo que estamos viviendo hoy en una guerra que acaba de empezar y en la que estaremos inmersos unos cuantos meses.

Vaya por delante que desde el punto de vista económico esta crisis es lo que técnicamente se denomina un efecto transitorio provocado por un shock exógeno, que dado lo visto hasta ahora, todo parece indicar que finalmente podrá suponer un efecto escalón truncado con filtros autorregresivos en las series económicas, y me explico: un efecto escalón se produce cuando una serie baja o sube -en este caso sería bajar- cambiando el nivel de la serie, pudiendo ser permanente -lo que se produce por ejemplo cuando hay un cambio regulatorio que perdura en el tiempo- o truncándose mediante un nuevo salto hacia la posición anterior cuando el shock exógeno ha pasado.

Soy consciente de que en estos momentos la situación se vislumbra apocalíptica, pero si nos atenemos a los modelos matemáticos existentes sobre epidemias -por centrarme en el caso de nuestro país- la situación actual que estamos viviendo comenzará a remitir en unos dos meses y medio -tal y como ya está ocurriendo en otros países que empezaron antes- lo que en términos de datos macroeconómicos puede finalmente suponer entre cuatro y seis meses de impacto, o lo que es lo mismo, dos trimestres.

Obviamente esto no quiere decir que muchos negocios no lo vayan a pasar muy mal, porque lo harán, y aunque analizaremos sector por sector en sucesivos artículos con los que hoy quiero empezar una serie, nos centraremos en esta ocasión, por la espectacularidad de su caída, en los mercados bursátiles.

La bolsa es un mercado con tantas derivadas que se hace difícil de entender por la mayoría de los ciudadanos que sienten el pánico con las caídas de esta semana -las mayores de la historia de nuestro índice- al igual que en todos los mercados, con caídas equivalentes a las del jueves negro y días sucesivos del año 29. Sin embargo en aquel entonces el mercado murió, no bajaba más el precio porque nadie compraba valores que se habían puesto a un tercio de su valor, no era una cuestión de precio, era el fin del mercado. En esta ocasión y pese a una caída de más del 33% desde el pasado 19 de febrero en que el IBEX alcanzó los 10.100 puntos el mercado ha funcionado y de hecho los futuros han mantenido pautas muy en paralelo lo que indica que los mecanismos de arbitraje entre ambos mercados no se han roto.

“Ahora toca aguantar y no ponerse nervioso ni con las caídas vividas ni con lo rebotes  que vendrán”.

Dicho esto, los mercados financieros son una forma de financiación de las empresas en mercado primario, pero en el secundario, que es del que estamos hablando, tiene más peso en su cotización los movimientos especulativos que los de inversión a largo plazo propiamente dichos. Estos últimos saben perfectamente que las caídas vividas son sólo perdidas para los que venden y que salvo por necesidad de liquidez o por mandato ahora toca aguantar y no ponerse nervioso ni con las caídas vividas ni con lo rebotes -como el de hoy- que vendrán.

Al final del día, las aguas volverán a su cauce inevitablemente y serán los especuladores los que habrán ganado y perdido, como en un juego de suma cero en el que todo lo que unos pierden lo ganan otros. De hecho en esta situación de mercado hay muchos perdedores pero también muchos ganadores y aunque los mercados prohíban -como se ha hecho en España desde hoy- las posiciones cortas, existen muchos mercados Over The Counter donde -al estar fuera de toda supervisión y regulación-, como en un gran casino, los inversores apuestan provocando indirectamente movimientos en los mercados regulados cuando tienen que cubrir la contraparte.

“La historia nos demuestra que las perdidas durante efectos transitorios luego se compensan cuando estos han terminado”.

Es verdad, que muchas de estas compañías pueden tener un shock en su cuenta de resultados a corto plazo, pero la historia nos demuestra que las perdidas durante efectos transitorios luego se compensan cuando estos han terminado. Es verdad que muchos ciudadanos no van a poder salir de vacaciones de semana Santa -con el consiguiente impacto económico en el sector turístico- pero no por eso dejarán de hacer ese viaje que deseaban cuando todo esto pase. Otra cosa es si el hotel al que querían ir seguirá abierto, pero esto es algo que ya veremos la semana próxima cuando analicemos el sector turístico.


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