Paisajes de la batalla (VII): el sector agrícola

Paisajes de la batalla (VII): el sector agrícola

El economista Lorenzo Dávila analiza en esta nueva entrega de Paisajes de la Batalla distintos problemas que afectan al agro español y defiende su valor estratégico. Durante la crisis del coronavirus el sector está teniendo un rendimiento excelente logrando mantener el suministro en todo momento, evitando fluctuaciones de precios y garantizando el abastecimiento de alimentos a los ciudadanos


El sector agrícola en España tenía buena parte del protagonismo ganado antes que España se sumiese de lleno en la contención del coronavirus, y no precisamente por estar en una buena situación. Por el contrario, las reivindicaciones sobre la mejora de los precios en origen eran un reclamo que encontró atención desde el pasado mes de enero.

Las preocupaciones saltaron con la declaración del Brexit, lo cual podría suponer aranceles en un mercado de las frutas y hortalizas, donde Reino Unido supone el 13,14% del total de exportaciones (13.542 millones de euros en 2019) siendo el segundo destino de las exportaciones del sector después de Alemania que concentra el 26,3% de las mismas. La preocupación por que el sector fuese usado como moneda de cambio para influir en otros sectores estratégicos activó la alarma y los agricultores en bloque salieron a manifestarse.

“El sector agrícola español, con sus deficiencias, es quizá el más estratégico en situaciones como estas debido a su capacidad de producción”

La principal reivindicación según la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), que agrupa más de 80.000 mil pequeños agricultores, se refiere entre otras a que los precios que reciben por sus productos apenas se ha incrementado desde hace 20 años, dado que la cadena de distribución y comercialización la conforman pocos actores y poderosos, mientras que la producción es atomizada y débil.

Por otra parte, los precios de los insumos sí se incrementan año a año, como se puede apreciar en los índices de precios pagados por el sector. Por ejemplo, los bienes de inversión presentan un índice anual de 105,2 (Base 2015 = 100), donde la maquinaria presenta un índice de 107,3 y los carburantes marcaron un 115,08, el de mayor incremento dentro de los bienes y servicios de uso corriente.

Por su parte, precios percibidos que se reflejan en el índice general marcaron un 103,48 para 2017 y 102,89 para 2018 (último año anualizado). Esta situación deja al sector con poco margen y, en muchos casos, se ven obligados a no recolectar su producción ya que ni siquiera llegan a cubrir los costes. Este sector intensivo en capital, tierra y mano de obra, ocupa a unas 480.000 personas asalariadas y cerca de 780.000 en total, aportando el 2,8% del total de asalariados (2017 último dato anualizado).

“La principal reivindicación se refiere a que los precios que reciben por sus productos apenas se ha incrementado en 20 años”

Otra de las preocupaciones del sector es el cambio climático. Los cambios en el comportamiento de las lluvias condicionan la disponibilidad de este recurso, necesitando por tanto de una inyección decidida de inversión. Hay que tener en cuenta que el sector agrícola consume en torno al 70 % del agua dulce y la superficie de regadío no para de crecer (3,7 millones de hectáreas en 2018, un 3,26% más que en 2016).

Los mecanismos para mejorar la eficiencia parecen no estar del todo dando los resultados adecuados, dado que más del 50% del riego se realiza aún por gravedad (donde el consumo de agua es mayor), siendo por tanto esta materia dentro del sector un área que necesita de gran cantidad de proyectos de inversión y más colaboración público-privada. Por otro lado, se espera que el sector avance tomando medidas que incorporen la innovación tecnológica como los sistemas GIS y sistemas de agricultura de precisión[1].

Por otro lado, puede apreciarse según datos del INE que la formación bruta de capital fijo del sector agrario ha presentado una recuperación importante entre 2014 y 2016 (incremento del 18% respecto a 2013 donde la FBCF era de 4.125 millones de euros a precios corrientes), pero en materia de I+D es muy reducida, tan solo un 4,5% de la inversión bruta nominal en I+D (datos 2016 últimos registrados) y la edad media de sus activos como porcentaje de la vida media del stock de capital es del 50,25%, la más alta de todos los sectores[2], llegando al 65,8% en el material de transporte y al 60% a otras maquinarias, lo que supone que el recorrido de los activos se agota así como su potencial aportación de eficiencia.

“Las últimas tendencias de deslocalización de la producción pueden causar graves problemas al sistema productivo”

Como se puede observar, el sector agrícola presenta varios frentes de batallas abiertos, a los que ahora debemos añadir la situación coyuntural que se afronta a nivel mundial por el coronavirus, lo cual ha puesto de manifiesto que las últimas tendencias de deslocalización de la producción pueden causar graves problemas al sistema productivo, más cuando la mayoría de empresas han pasado a modelos de inventarios just in time.

Sin embargo, el sistema de producción agrícola español con sus deficiencias es quizá el más estratégico en situaciones como estas debido a su capacidad de producción (sumando factores geográficos y de producción) ya que cuenta con una variada producción agrícola, ganadera y de pesca, que acompañada de una estructura logística que ha mantenido el suministro en todo momento ha evitado las fluctuaciones de precios y el desabastecimiento de las ciudades.

Podemos ver cómo el sector del automóvil, el hotelero o el de la restauración, entre otros, han sucumbido a esta situación por causas exógenas y endógenas. Sin embargo, el abastecimiento local se mantiene e incluso hemos visto fuertes presiones del lado de la demanda debido a la histeria vivida en la población en la medida que el gobierno anunciaba sus medidas en cuanto a la restricción de la movilidad.

La camisa de fuerza que tiene el sector por los frentes abiertos conlleva que el peso en el PIB del sector (2,6% en 2018) no sea mayor. Por tanto, una vez se normalice esta situación, las tareas están sobre la mesa para que los diversos agentes aporten para que un sector como el agrícola busque un modelo de producción que dependa cada vez menos de las subvenciones y cada vez más de su la generación de valor añadido. De lo contrario, este sector siempre permanecerá constipado.


[1] En el mercado se encuentran aplicaciones como Cultiva Decisiones, orientado al mercado vinícola.

[2] Fuente: El stock de capital en España y sus comunidades autónomas


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