Paisajes después de la batalla (II): el turismo al borde del abismo

Paisajes después de la batalla (II): el turismo al borde del abismo

El principal sector de la economía española, el turismo, es el que peor parado sale de la crisis del Covid-19. La salida pasa, como señala el alcalde de Madrid en el vídeo del programa Miradas Viajeras de Capital Radio, por una intensa colaboración de las administraciones con el sector, para recuperar la confianza de los ciudadanos cuanto antes


El sector turístico y la hostelería están recibiendo noticias cada vez menos alentadoras sobre una primera previsión de recuperación en “V”, de hecho, cuantificar actualmente el impacto en los sectores productivos se hace una tarea cada vez más complicada hasta tanto no haya una estandarización de los datos que hacen referencia a un diagnóstico general del estado de la pandemia a nivel global y local.

Hay que tener en cuenta que en una economía como la española, la hostelería (servicios de alojamiento; servicios de comida y bebida) facturó en 2018 123.612 millones de euros, ocupando a cerca de 1,7 millones de personas, la cual venía recuperándose desde 2013 a ritmos significativos presentando una variación acumulada del 25% hasta cierre de 2018 con un valor añadido (VA) de 67.743 millones lo que representa un 6,2% del PIB (VA antes de impuestos y subvenciones).

 

En términos globales, el peso del Producto Interior Bruto (PIB) asociado al turismo, medido a través de la demanda final turística, alcanzó los 147.946 millones de euros en el año 2018. Pensemos que esta cifra supuso el 12,3% del PIB, una décima más que en 2017, Por su parte, la ocupación en las ramas económicas características del turismo alcanzó los 2,62 millones de puestos de trabajo (12,7% del empleo total de la economía)[1].

En este contexto, con la falta de información sanitaria fiable, actualizada y estandarizada que permita tener una visión general del problema que estamos afrontando, donde vemos incluso cómo los modelos macroeconómicos pierden capacidad de predicción debido a la velocidad a la que cambia la información y los hechos, nos encontramos con las empresas del sector inmersas en cómo afrontar los problemas más inmediatos como la liquidez y su supervivencia a corto plazo. Por tanto, conviene ahora detenerse en ver cómo será la vuelta a la actividad y que condiciones podrían ayudar al sector en España.

Recuperar la confianza

Está claro que las medidas tomadas para la prevención del contagio del virus, como el distanciamiento social y el protocolo COVID-19 golpean significativamente al sector. Se prevé que este sector sea uno de los últimos en recuperar la normalidad hasta tanto no se encuentre una vacuna o un tratamiento efectivo contra el virus. Esto obliga a que tal y como ha mencionado recientemente el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en el programa Miradas Viajeras de Capital Radio, sobre el sector, se den la mano las administraciones con las empresas y emprendedores del sector para intentar trasladar confianza, comunicar lo positivo de nuestra realidad y minimizar los riesgos con todo lo que esto pueda implicar en una situación tan excepcional como esta.

Por parte de los establecimientos del sector, deberán realizar una reestructuración de sus costes y puntos de equilibrio con unos aforos reducidos en torno a un 40%-60% dependiendo del espacio del que se disponga. Esto hace que los establecimientos de restauración pequeños tengan más problemas para ser rentables con tales reducciones. La extensión del espacio hacia el exterior mediante la ampliación de terrazas ahora que viene el buen tiempo puede ser una medida paliativa más.

Por otra parte, será necesario realizar inversiones en dos áreas de seguridad sanitaria, principalmente en protocolos de “exposición cero al virus” para toda la cadena de producción y por otra parte en mecanismos de control de temperatura en los accesos. Estos protocolos de seguridad brindarán a los clientes una mayor confianza y seguridad, la cual será la manera que de que superen el temor a la exposición. Los sistemas de información jugarán un papel importante para el control y distribución de la demanda a fin de evitar aglomeraciones. Veremos seguramente dentro de las calificaciones de los comercios si los establecimientos cumplen con estas medidas y habrá que intentar ayudar desde las administraciones a aquellos que tengan más dificultad en realizar estas inversiones.

El sector hotelero

El sector hotelero afrontará sus propios desafíos en sus tres vertientes, turismo de playa, de negocios y de interior. Este último en su vertiente de turismo rural puede tener un papel protagónico y consolidar su posicionamiento como lo venía haciendo en los últimos años.

Este tipo de turismo cuenta con unas características que podrían adaptarse a los protocolos de seguridad post-Covid mencionados con mayor facilidad, ya que principalmente son unidades independientes, con amplios espacios y seguramente con una alta demanda posterior al confinamiento, siendo quizá uno de los primeros que se puedan reactivar con algunas medidas, como la no interacción con las poblaciones aledañas para el caso de aquellos establecimientos o casas rurales que se encuentran a las afueras de las cabeceras municipales, lo que supondría una autosuficiencia durante la estancia y con medidas para proveer los recursos necesarios por parte de los establecimientos para ello.

El turismo de playa, que ya venía presentando inquietudes sobre la masificación del mismo y su impacto ambiental y social, puede que sufra un impulso en las medidas que se estaban barajando sobre limitaciones de aforo en ciertos lugares principalmente playas.

En España los principales destinos turísticos en esta tipología son Canarias, Cataluña, Andalucía y Valencia. Al igual que la restauración, los protocolos de seguridad mencionados anteriormente incrementarán los costes de la puesta en marcha con una revisión detallada de los escandallos debido a que los modelos de buffet podrán verse modificados.

El problema en este sentido es que buena parte del gasto en turismo de este segmento proviene de fuera. Cerca de 83,7 millones de turistas visitaron España en 2019 de los cuales el 87% lo hizo con motivo de ocio, recreo y vacaciones y por motivos profesionales un 6,45%.  Por tanto, recuperar esta masa de turistas ya no depende solamente del sector sino de las medidas que aborde el gobierno en función del comportamiento de la pandemia a nivel global, actualmente con restricciones de movilidad entre los principales lugares de origen, como son Reino Unido, Alemania, Francia, entre otros. El pasaporte sanitario sería una medida que ayudaría dotar de una demanda al sector de forma más rápida, aunque de momento, parece que en la Zona Euro el entendimiento de las partes no ha estado a la altura hasta el momento. Sin embargo, la característica de insularidad de destinos como Canarias y Baleares permite plantearse modelos de control que en otros destinos se hacen significativamente más difíciles.

Las cadenas hoteleras tendrán que avanzar hacia estructuras más rentables. Esto acelerará la venta de activos inmobiliarios para adelgazar sus balances, hacer caja para afrontar el periodo post-cCvid19 hasta la vacuna, donde se entiende habrá una relativa normalización de las distintas actividades productivas y de movilización, teniendo en cuenta que sus márgenes y rentabilidades se verán seriamente afectadas.

A nivel local, los establecimientos hoteleros tendrán que trabajar de la mano con las autoridades locales para determinar cuáles son las medidas que se esperan tomar para poder tener un margen de maniobra al respecto. Es importante vincular al sector en las propuestas para que haya un proceso interactivo que busque minimizar el impacto de esta crisis. La reapertura escalonada del sector y la más tardía, como se prevé, tendrá a un sector en pérdidas durante la vuelta a la actividad. Por tanto, será crucial atender medidas de choque para evitar que muchas actividades no consigan superar este periodo donde se compromete al mayor generador de empleo de los últimos años.

Por último, el turismo MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions/Events), donde Madrid y Barcelona junto con otras capitales como Málaga, Sevilla, entre otras, estaban teniendo gran participación, presentará descensos estructurales y para hacer rentable este tipo de actividades se tendrá que compaginar público presencial y online, ya que los aforos a los que estábamos acostumbrados difícilmente los podremos retomar a corto plazo. Las inversiones necesarias para implementar nuevos canales de interacción y divulgación promoverán un cambio sustancial en este tipo de actividades, donde la tecnología será su gran aliado para reconducir esta tipología de negocio que han sido durante años la mejor bandera de nuestro país en el exterior con recintos como IFEMA en Madrid o la Fira en Barcelona.

Por tanto, los principales aliados del sector serán las medidas de choque que tomen a corto plazo para obtener liquidez, la inversión en seguridad sanitaria, la interacción con las autoridades para construir de manera interactiva las nuevas reglas de juego,  la tecnología como promotor de nuevos modelos de negocio y, sobre todo, el contar con los protagonistas del sector, que son los que más saben del negocio y los únicos que lo pueden sacar adelante.


[1] Fuente: INE, Cuenta satélite del turismo de España. 2016-2018. Disponible en: https://www.ine.es/prensa/cst_2018.pdf



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