¿Salvar el turismo con un desconfinamiento a nivel europeo?

¿Salvar el turismo con un desconfinamiento a nivel europeo?

Un nuevo informe analiza la posibilidad de que la desescalada se coordine a través de la UE, una propuesta que, bien articulada y con las suficientes garantías, podría salvar la temporada turística de verano en el sur de Europa y mitigar el daño económico


Europa ya se encuentra inmersa en la desescalada del confinamiento. Por el momento, cada país está optando por una estrategia propia, acorde con la diferente penetración del coronavirus en sus territorios y del estado de su sistema de salud. Sin embargo, más allá de la puesta a disposición de algunos fondos europeos y unos planes para la reconstrucción que aún son objeto de debate, la coordinación a nivel de la Unión Europea ha brillado por su ausencia. Y parte de la solución para la catástrofe económica que se avecina, sobre todo en el golpeado sector del turismo, podría encontrarse precisamente en Bruselas.

Esa es la propuesta de un informe publicado este lunes por Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol), un think tank independiente e interdisciplinar con sede en España. Ya que muchos países, entre los que se encuentra España, han optado por una desescalada asímetrica por regiones que tenga en cuenta el nivel de contagios y fallecimientos por coronavirus en cada territorio. Esto implica que, a medida que la incidencia del virus vaya disminuyendo, la movilidad entre estas regiones se irá normalizando. Pero, ¿qué pasaría si se aplicara esa misma lógica a nivel europeo?

Según los autores del estudio, la cuestión más urgente que deben abordar ahora los países europeos es cómo definir la mejor estrategia para poner fin a las medidas de confinamiento. Francia, Italia y España ya han anunciado su planteamiento de desescalada progresiva y asimétrica, lo que permite desconectar distintas zonas geográficas prohibiendo los desplazamientos innecesarios entre ellas. Este planteamiento consiste en etiquetar cada región con el color rojo (si el virus no está controlado) o verde (si está bajo control), con el fin de evitar la propagación del virus por el territorio y poder reiniciar la actividad económica a una escala más local en cuanto sea seguro hacerlo.

Pero lo más beneficioso, según se indica en el informe, sería elevar este planteamiento de zonificación a la escala comunitaria. Esto significaría que las diferentes regiones que fueran consideradas seguras por una autoridad europea común, se les otorgaría una especie de “etiqueta verde UE”, lo que permitiría viajar entre estas dos zonas verdes con la misma garantía de seguridad que entre dos zonas verdes de un mismo país.

De esta manera, cada región en la que el virus estuviera contenido entraría a formar parte de una red certificada de zonas verdes, que crecería a medida que se consiguiera detener la enfermedad. Esto podría ayudar a permitir los viajes entre zonas verdes de distintos países, lo que ayudaría a salvar el turismo y, muy probablemente, a mejorar la viabilidad económica de varios países europeos.

Red certificada de zonas verdes

Los autores del informe proponen una estrategia en tres tiempos. Primero, sería necesario dividir cada país en áreas geográficas, punto en el que los Gobiernos nacionales tendrían la última palabra para instaurar la región, la provincia o el departamento como zona de referencia. En segundo lugar, habría que etiquetar cada una de estas zonas como verdes o rojas, en función de si el virus está controlado o no en ellas. Eso sí, las etiquetas verdes deberían ser uniformes en todos los países, fiables y seguras.

Por último, las zonas verdes entrarían a formar parte de la red certificada de zonas verdes, donde los viajes –y el turismo– son seguros y están permitidos. Según el informe, esta estrategia tendría ventajas tanto sanitarias como económicas y políticas.

Para empezar, al diferenciar entre zonas rojas y verdes, se minimizaría la propagación del virus por todo el territorio de la UE, puesto que se limitarían los desplazamientos de entrada y salida de las zonas rojas a los estrictamente necesarios –por ejemplo, de trabajadores de sectores críticos– y se implementarían controles rutinarios estrictos. Para reforzar la seguridad de la red, podría ser útil introducir la “etiqueta ámbar” en aquellas zonas en que el virus está más controlado, pero todavía no tienen permiso para unirse a la red certificada de zonas verdes por no disponer de suficiente evidencia, lo que pondría en riesgo a toda la red.

Esquema de cómo funcionaría el desconfinamiento por zonas verdes europeas que propone el informe. | EsadeEcPol

El plan también ayudaría a reducir la carga económica, sobre todo en el sector turístico, vital para muchos países del sur. Los viajes turísticos intracomunitarios de entrada entre junio y octubre representan el 65% del flujo anual en España, el 60% en Italia, el 78% en Grecia y el 79% en Croacia, según datos de Eurostat. Esto quiere decir que el turismo entre europeos podría ayudar a salvar el sector en países como España, donde el turismo representa el 11% del empleo y el 14% del PIB.

Según el informe, permitir el turismo paneuropeo en los meses de verano es, probablemente, el factor determinante más importante para la supervivencia económica de varios países europeos. Además de los beneficios para el sector turístico, también podría acelerarse la recuperación, por ejemplo, de los sectores del ocio y del transporte. Además, esta acción probablemente evitaría el uso del MEDE, una opción particularmente interesante para algunos países más ricos del norte.

Más Europa

El papel de la UE durante la pandemia de la COVID-19 ha sido muy cuestionado por su débil reacción y escasa coordinación en la primera fase del brote. La propuesta de EsadeEcPol permitiría a la Comisión Europea exhibir un liderazgo claro en algo tangible y esencial para la vida de millones de ciudadanos europeos. Ejerciendo esta competencia, los autores consideran que la Comisión Europea debería aprovechar esta oportunidad, ya que su acción podría definir el futuro de varios países europeos.

Además, dar la oportunidad a las regiones de que “determinen su propia fortuna” supondría un potente incentivo para estas comunidades a seguir las normas y contribuir activamente a controlar el brote del virus. De esta manera, las consideraciones nacionalistas pasarían a ser menos importantes y la gente podría sentirse más identificada con el proyecto europeo, puesto que la red certificada de zonas verdes se establece entre distintas regiones, independientemente del país al que pertenezcan.

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Ejemplo de cómo podrían funcionar los desplazamientos entre zonas verdes de diferentes países. | EsadeEcPol

“Estamos firmemente convencidos de que la red certificada de zonas verdes es una oportunidad única para que la UE pueda exhibir su fuerza, creando una situación win-win para todos los países e impidiendo que la temporada de verano y el turismo sean víctimas de la pandemia de la Covid-19″, concluye el informe.

El pasado 6 de abril la canciller alemana, Angela Merkel, dijo en una conferencia que “la respuesta” a esta crisis del coronavirus sólo podía ser “más Europa”. La oportunidad para que sea la UE la que tome el toro por los cuernos y lave la mala imagen dejada por la gestión inicial del coronavirus está ahí. Solo queda lo más difícil: voluntad política.



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