'Club de cuervos': el fútbol como fuente de carcajadas

‘Club de cuervos’: el fútbol como fuente de carcajadas

‘Club de cuervos’: el fútbol como fuente de carcajadas

La divertida sátira mexicana Club de Cuervos muestra los entresijos, intereses y conductas que mueven el mundo del deporte rey y denuncia muchos aspectos reprobables. Con momentos tanto cafres como brillantes, las risas están aseguradas


Lorenzo Mejino
Madrid | 28 mayo, 2020

Tiempo de lectura: 4 min



Esa luz al final del túnel de la pandemia que han bautizado de forma eufemística y machacona como la nueva normalidad, va a tener uno de sus hitos más importantes en la reanudación de la Liga Profesional de fútbol, anunciada para mediados como junio, como un símbolo importante de que las cosas están volviendo a sus cauces más o menos habituales, para regocijo de los numerosos aficionados al deporte rey.

En este contexto, nada mejor que aprovechar nuestros periplos mundiales de cada jueves en El Ágora para desplazarnos hasta México y hablarte de la divertida sátira futbolera Club de Cuervos, un sainete muy divertido que se ríe de todos los entresijos de ese deporte a partir de todas las desgracias humorísticas que le suceden a un club de fútbol de la primera división mexicana.

El fallecimiento de Salvador Iglesias, presidente y dueño absoluto del equipo de primera división de los ‘Cuervos de Nuevo Toledo’, ubicado en la ficticia ciudad mexicana de Nuevo Toledo, provoca una enorme crisis interna en el club ante la pugna de sus dos herederos para hacerse con las riendas del club.

Los aspirantes a la poltrona presidencial son su hija mayor Isabel, aplicada y dispuesta a continuar el legado de su padre, pero que por su condición de mujer es absolutamente ninguneada en dos entornos tan machistas como el futbolístico y el mexicano.

Por otro lado, tenemos a Chava el hijo de su segunda mujer, el típico niñato ricachón y malcriado que no ha dado un palo al agua en su vida, excepto un curso de gestión deportiva en la prestigiosa Universidad Johan Cruyff de Barcelona (real como la vida misma).

La elección del inútil de Chava como presidente, básicamente por su condición masculina, su gran inexperiencia en el mundo del fútbol, unido a su enorme ego y una ambición desmedida, forman un cóctel letal para el devenir del equipo, que empieza a derrumbarse por todos los lados, como podéis ver en el trailer de presentación de la serie:

Club de Cuervos tiene un tono de comedia desmadrada que puede ser chabacana y muy bastorra por momentos mientras que en otras llega a tener momentos muy brillantes, en especial a medida que avanza la serie en sus cuatro temporadas, abrazando sin tapujos el sainete y el esperpento puro y duro, mejorando a cada entrega en esa visión ‘destroyer’ del mundo de fútbol.

Poco a poco y entre risas, Club de Cuervos denuncia muchas más conductas reprobables de los intereses que rodean al fútbol, que dramas mucho más intensos como Todo por el Juego, que no le llega ni a la suela del zapato a nivel de conseguir esos objetivos.

El fútbol y su entorno ocupa el centro de la serie, pero no esperes ver partidos ni grandes jugadas en Club de Cuervos, ya que de vez en cuando sale alguna, pero se centra mucho más en la dinámica interna del vestuario y en los entrenamientos, así como en la turbulenta vida privada de algunos jugadores que no dudan en alegrar la vista del respetable con abundantes desnudos en las duchas del vestuario.

Los mejores momentos de la serie se producen con la serie en su segunda temporada, cuando el impresentable de Chava, en su afán por convertir a su club en el ‘Real Madrid de Latinoamérica’, se embarca y consigue el fichaje de la mayor estrella del fútbol mundial, el delantero del Barça y la selección española Aitor Cardoné (un genial Alosian Vivancos, izquierda) , un auténtico divo y egolatra capaz de hacer una rueda de prensa tan genial como la del vídeo:

La entrada de Cardoné en el equipo proporciona de largo las escenas más divertidas, destrozando por completo la poca química que existía en el vestuario y con una vida personal y sexual bastante peculiar que lleva de cabeza al pobre Chava por su veneración hacia su fichaje estrella.

A nivel de interpretaciones destacan Luis Gerardo Méndez y Mariana Treviño que interpretan de forma muy divertida a la pareja de hermanos protagonistas y antagonistas, los Iglesias.

Su éxito ha sido tan grande que se ha convertido en una especie de franquicia ha dado lugar a diversas secuelas tanto en forma de películas como de una serie   La Balada de Hugo Sánchez.

No se han hecho muchas series centradas en el mundo del fútbol, por lo que si eres fanático del deporte rey, Club de Cuervos puede ser tu nuevo vicio inconfesable, porque está plagada de referencias reales tanto del fútbol mexicano como español. Ten por seguro que se te van a pasar los episodios volando, al tratar de tu pasatiempo preferido y echándote unas risas de paso, una gran combinación.

Club de Cuervos tiene sus cuatro temporadas disponibles en Netflix.


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