'El pequeño Quinquin': el mejor humor surrealista francés - EL ÁGORA DIARIO

‘El pequeño Quinquin’: el mejor humor surrealista francés

‘El pequeño Quinquin’: el mejor humor surrealista francés

Un chaval gamberro y su pandilla. La pareja de investigadores más rara de la historia de la televisión. Un cuerpo de una mujer sin cabeza. Surrealismo a raudales, estupor y carcajadas. Si te gustan las obras diferentes no te pierdas esta miniserie francesa elegida como una de las mejores películas de la década


Lorenzo Mejino
Madrid | 26 marzo, 2020

Tiempo de lectura: 3 min



En estas recomendaciones diarias  de series para la cuarentena en El Ágora tengo muy clara la necesidad de diversificar  las opciones puesto que existen muchos tipos de humor y cada paladar tiene sus gustos determinados, en especial en el apartado de las cosas que nos hacen reír.

Por ello, si ayer te proponía Día a día, una serie para disfrutar en familia, hoy con El Pequeño Quinquin  ( P’tit Quinquin en su francés original) nos vamos al extremo opuesto  con una historia absolutamente surrealista repleta de toques absurdos pero absolutamente brillantes. Como muestra un botón: la prestigiosa revista ‘Cahiers du Cinema’ la eligió entre las mejores películas de la década, a pesar de ser una miniserie televisiva.

El Pequeño Quinquin es una serie absolutamente inclasificable donde toda la imaginería visual de su director Bruno Dumont se desboca completamente de la mano de toda una tropa de personajes estrafalarios que compiten por ser el más raro del pequeño pueblo de la Picardía donde se desarrolla la historia.

Quinquin es un chaval  que pasa la mayor parte de su tiempo en su bici haciendo travesuras por su pueblo costero del norte de Francia, muy cerca de la frontera belga, y que solo se comporta en presencia de Eva, su amor platónico e hija de los granjeros vecinos.

Su vida y la de su pueblo se ven completamente consternadas por la aparición de una vaca  muerta en el fondo de un bunker, en la que en su interior aparece el cuerpo sin cabeza de una mujer. Un peculiar comandante de la gendarmería  y su lugarteniente son los encargados de investigar la extraña muerte, que desata una serie de inesperados acontecimientos en el pueblo.

La historia se desarrolla en dos frentes diferentes, por un lado descubrimos el entorno rural, con la curiosidad infantil del pequeño Quinquin y su banda de colegas, con una galería de personajes excéntricos y pintorescos, que son presentados como lo mas habitual del mundo y somos testigos de su incipiente descubrimiento del amor en su relación con la vecinita Eva.

En paralelo tenemos a la pareja de investigadores mas rara de la historia de la televisión encargados de resolver el primer asesinato y todas las complicaciones posteriores, que las hay y muchas, en especial el comandante Van der Weyden (izquierda), lleno de tics y de gestos extraños que se convierte en un personaje absolutamente magnético, con un cierto aire a Charles Chaplin.

En segundos podemos pasar del estupor a reírnos a mandíbula batiente con las excentricidades de los personajes que pululan por la pantalla, todos ellos actores no profesionales y elegidos por su creador Bruno Dumont entre los lugareños que sorprendentemente lo hacen de manera impecable y en especial el jardinero de oficio, Bernard Pruvost, como el comandante Van der Weyden, que está impresionante.

Al ser todos los actores de la zona hablan con el acento peculiar y natural del Norte de Francia que ya fue objeto central del bombazo taquillero de Bienvenidos al Norte, y que refuerza la particularidad regional de la propuesta.

El surrealismo  subyace en todo momento y cuando aflora como en una delirante misa por el entierro de la primera victima, Dumont se consagra como un gran creador con un lenguaje propio y original.

A pesar de ser una miniserie cerrada, en 2018 se estrenó una secuela Coincoin y los Inhumanos , con los mismos personajes varios años tarde, que sigue en esa linea de humor absurdo y provocador, esta vez con una invasión de extraterrestres completamente delirante.

El pequeño Quinquin no es una serie para todo el mundo por ese tipo de humor tan particular, pero si le das una oportunidad y te dejas llevar por toda esa galería de personajes, te aseguro que vas a pasarte tres horas completamente diferentes y originales si quieres evadirte con algo tan surrealista como la época que estamos viviendo.

Para finalizar te dejo con el trailer original de El Pequeño Quinquin con todos esos acentos franceses tan peculiares del norte que te he comentado con anterioridad.

 

El pequeño Quinquin y Coincoin y los Inhumanos están disponibles en Movistar.


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