'The Good Place': el limbo puede esperar - EL ÁGORA DIARIO

‘The Good Place’: el limbo puede esperar

‘The Good Place’: el limbo puede esperar

¿Dónde vamos después de la muerte? A esta importante cuestión pretende responder la brillante comedia The Good Place, una serie con tintes filosóficos cuyos giros te dejarán sin habla y que tienes completa en Netflix. ¿A qué esperas?


Lorenzo Mejino
Madrid | 7 abril, 2020

Tiempo de lectura: 4 min



Una pregunta recurrente en los pensamientos de muchas personas es sobre nuestro destino más allá de la muerte, con las religiones dando diferentes respuestas a sus creyentes con todo tipo de explicaciones que generalmente buscan reconfortar frente a esa incertidumbre existencial. Por difícil que te pueda parecer, se puede hacer comedia, y muy brillante, con esa premisa tan complicada, como ha demostrado la fabulosa The Good Place, nuestra recomendación divertida de hoy para los lectores de El Ágora.

The Good Place se mete en ese terreno absolutamente virgen, desarrollando una historia con importantes aspectos filosóficos pero desarrollados en una especie de limbo adonde vamos después de morir.

Esa mezcla de comedia y fantasía parecía difícil de hilvanar a priori, pero tras  finalizar su singladura de cuatro temporadas ha demostrado ser uno de los formatos más innovadores que se han estrenado recientemente. Además, The Good Place tiene un gran reparto, que me he hecho reír y mucho con las historias y  giros inesperados que suceden en ese limbo tan surrealista donde se desarrolla la trama.

Eleanor Shellstrop (la luminosa Kristen Bell, izquierda) es una joven que tras fallecer en un extraño accidente de tráfico, se despierta en el más allá, donde es recibida por Michael (el mítico Ted Danson de Cheers, derecha) que le da la bienvenida al denominado ‘The Good Place’, que podemos traducir como ‘El Sitio Bueno’, una utopía maravillosa donde son enviadas las personas que se lo merecen como recompensa a una vida virtuosa e intachable.

El problema es que Eleanor no ha sido precisamente un dechado de perfección en su vida y pronto se percata que debe estar en ese sitio por equivocación. No obstante, decide callarse e intenta aprovechar esa segunda oportunidad, intentando convertirse en una buena persona, con la ayuda de Chidi (William Jackson Harper, centro) un profesor de ética y filosofía que intenta inculcarle los valores positivos de la vida y hacerle merecedora de estar en ese ‘sitio bueno’.

Para complicar todavía más las cosas, el mismo Chidi ha sido designado por un algoritmo infalible como su pareja perfecta para la eternidad, aunque no tienen nada en común.

Chidi no entiende cómo semejante persona tan egoísta y sin principios morales pueda ser su pareja perfecta, pero decide ayudarla e instruirla para que entienda las razones por las que debe ser una buena persona, por mucho que le cueste entenderlo.

Los capítulos iniciales nos permiten ir conociendo ese buen sitio, de la mano de su diseñador, Michael, que ejerce a su vez de cicerone de la recién llegada, a la que muestra orgulloso todos sus logros, mientras que intenta que Eleanor se adapte de la mejor manera posible a ese paraíso celestial.

El entorno lo completan Tahani  (Jammela Jamil, izquierda) una pija británica dedicada a las obras sociales y el altruismo desde su posición de la alta sociedad y  un extraño monje budista con voto de silencio, Jianyu Li (Manny Jacinto, derecha) otra pareja supuestamente perfecta pero que comparten esa sensación de ser malas personas en el lugar equivocado.

Por último ademas de los cuatro protagonistas y de su guía Michael tenemos a Janet un robot poseedor de todo el conocimiento del universo, que está para cumplir todos sus deseos por extraño que puedan parecer. Poco a poco se convierte en el personaje más brillante y divertido de toda la serie, gracias a la hilarante interpretación de D’Arcy Carden.

‘The Good Place no muestra apenas sus cartas al principio, con una escueta presentación de los personajes, para ir descubriendo todos sus secretos personales y sobre todo lo que pintan en un lugar para el que no parecían haber sido destinados, por sus obras en vida.

La serie va avanzando de sorpresa en sorpresa, gracias a los principios morales y éticos que vamos descubriendo, hasta llegar al impactante final de la primera temporada que nos rompe completamente los esquemas de todo lo que habíamos visto hasta en ese momento, en un triple giro mortal con doble tirabuzón, en el que han clavado la caída de pie.

A partir de ese punto de inflexión, The Good Place se reinventa absolutamente para la segunda temporada y las posteriores, de las que me voy a abstener de darte más detalles, por si deseas entrar  al menú de Netflix y empezar a devorar los episodios, que queman tramas a una velocidad endiablada con una continua huida hacia adelante de la que salen airosos lo que siempre es de agradecer en estos tiempos.

The Good Place no es una comedia apta para todos los públicos, por su propia premisa de corte fantástico que no te va a ser fácil de aceptar si buscas historias más convencionales, pero por lo menos en mi caso, ahí radica su enorme atractivo, al descolocarme continuamente con unos giros que nos han llevado hasta su fabuloso final a pesar del riesgo que conllevaban.

Para finalizar nada mejor que dejarte con su brillante trailer inicial.

 

The Good Place tiene la serie completa (cuatro  temporadas) disponible en Netflix.


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