¿Abrirán las escuelas en septiembre? La realidad y el deseo según Trump - EL ÁGORA DIARIO

¿Abrirán las escuelas en septiembre? La realidad y el deseo según Trump

El último deseo del presidente es reabrir los colegios de Estados Unidos para el mes de septiembre. Una intención que no depende de él, sino de cada uno de los 50 estados. Pero su administración ha amenazado con recortar los fondos federales si las escuelas permanecen cerradas


Una de las características más especiales de Donald Trump es el voluntarismo: el convencimiento de que, para conseguir algo, lo único que hay que hacer es desearlo con todas tus fuerzas. Lo ha dicho muchas veces: “La mente puede superar cualquier obstáculo”, declaró a The New York Times en 1983. “Nunca pienso en lo negativo”. El entonces constructor acababa de inaugurar, a la edad de 35 años, un rascacielos en plena Quinta Avenida, con su apellidos en letras grandes y doradas.

Trump solo seguía la filosofía que le había enseñado el párroco de su familia, el reverendo Norman Vincent Peale, que casó a Trump en su primer matrimonio y plasmó su manera de ver la vida en un libro: El poder del pensamiento positivo. Uno de los primeros y más exitosos manuales de autoayuda que se han escrito.

La carrera de Trump es una sucesión de cruzadas voluntaristas. A veces le salen mal, como cuando se construyó un Xanadú en Atlantic City, el casino Trump Taj Majal, que costó seis veces más de lo presupuestado y se financió con préstamos basura al 14% de interés, dejándolo arruinado durante cinco años; y a veces le salen bien. Tal es el caso de su imposible victoria presidencial.

Una vez en la Casa Blanca, el patrón ha seguido siendo ese. El presidente observa la realidad como si fuera un folio en blanco. Un lienzo en el que proyectar sus ideas y ambiciones más grandilocuentes. Su Gobierno está acostumbrado a operar de esa manera. Una orden baja, por sorpresa, desde el despacho oval, y las legiones burocráticas tienen que encontrar la manera de sustanciarla, de aplicarla a toda prisa: tienen que redactar la letra pequeña y planchar las posibles contradicciones; tiene que transformar la idea en realidad.

El presidente Donald Trump regresa al despacho oval tras una rueda de prensa en el jardín de la Casa Blanca, el 14 de julio de 2020. | EFE/EPA/TASOS KATOPODIS / POOL

El último deseo del presidente es reabrir los colegios de Estados Unidos para el mes de septiembre. Una intención que no depende de él, sino de cada uno de los 50 estados. Pero su administración ha amenazado con recortar los fondos federales si las escuelas permanecen cerradas.

“No es cuestión de si, es cuestión de cómo vamos a reabrir las escuelas y de que los niños vuelvan a aprender a tiempo completo”, dijo a la CNN la secretaria de Educación, Betsy DeVos. “La clave es que tienen que volver a la escuela. Habrá rebrotes y lidiaremos con ellos caso por caso. Pero la regla tiene que ser que los niños vuelvan a la escuela en otoño. Si no reabren y cumplen la promesa, no deberían de obtener los fondos”.

Las demandas del Gobierno federal han chocado con las estimaciones de médicos y grupos de profesores, implicados, junto a los diferentes gobiernos estatales, en diseñar el proceso por el que se reabrirán las escuelas. “El Covid-19 continúa propagándose por el área de Los Ángeles y el virus va a impactar en cómo empezamos el nuevo año escolar”, dijo en un comunicado Austin Beutner, superintendente del distrito escolar de la ciudad californiana. “La salud y la seguridad de toda la comunidad escolar no es algo que podamos comprometer”.

Autobuses escolares aparcados en el estado de Virginia. | EFE/EPA/JIM LO SCALZO

Tanto esta ciudad como San Diego han anunciado que las clases continuarán dándose por internet, al menos, hasta bien entrado el otoño. Los epidemiólogos temen que los niños puedan ejercer de vectores de contagio para sus familias. La doctora Deborah Birx, coordinadora de la comisión especial contra el virus, ha reconocido que por ahora no hay estudios concluyentes sobre este riesgo.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ha presentado una serie de condiciones para que se dé la reapertura: entre ellas, que el ratio diario de contagio, en las regiones que se encuentran en fase cuatro, no pase del 5%. Cuando esto suceda, el personal de los colegios recibirá un curso de formación higiénica y habrá estrictos protocolos de limpieza para las instalaciones.

Cuomo no ha podido evitar lanzar una flecha al presidente de EEUU y al resto de los republicanos, cuyos estados, a lo largo del llamado sunbelt, están experimentando fuertes rebrotes de coronavirus. “Es la misma conversación que tuvimos con el presidente de EEUU”, declaró en su rueda de prensa diaria. “Él dijo: simplemente reabrid la economía. Y ya hemos visto cómo funcionó. Id a preguntar a Florida, Texas o Arizona si eso funcionó”.

La mayor parte de la opinión pública, el 71% de los estadounidenses, considera que mandar a los niños a la escuela representa “un riesgo grande o moderado”, según una encuesta de Axios e Ipsos. Sin embargo, hay notables diferencias partidistas. La preocupación sube a un 82% entre los demócratas, frente al 53% de los republicanos. Casi 9 de cada 10 afroamericanos lo ven arriesgado.

La administración Trump parece seguir dispuesta a inclinar la balanza a favor de una vuelta a la normalidad, pese a que los contagios diarios están en máximos y crecen en 33 estados. El presidente de EEUU también quiere que las universidades estén operativas en otoño, y se ha metido en una batalla con ellas.

La semana pasada varias universidades, capitaneadas por Harvard, anunciaron que el próximo semestre todas las clases se darán por internet, y que la disponibilidad de las instalaciones estará en mínimos. La Casa Blanca vio aquí una oportunidad de hacer presión: horas después de conocer el anuncio, Washington decretó que los estudiantes extranjeros que no dieran clases presenciales tendrían que volver a sus respectivos países. Si no, serían deportados.

Campus vacío de la Universidad de Harvard, Massachusetts.

La medida generó una dura respuesta por parte de los centros educativos, dependientes en gran medida de los alumnos extranjeros (en Estados Unidos residen a día de hoy más de un millón de estudiantes de fuera). Harvard, el MIT y 17 estados denunciaron al Gobierno federal, que se ha visto forzado a rescindir el decreto. Es posible que la Casa Blanca anuncie nuevas restricciones en las próximas semanas, pero solo para quienes se matriculen en el futuro.

A menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales, Donald Trump tiene pocas cartas que jugar. Una de ellas es la carta de la vuelta a la normalidad, junto a una posible recuperación económica: la posibilidad de que Estados Unidos resurja, salga de la pandemia y Trump pueda afrontar la recta final de la campaña en un momento bueno, de crecimiento. Pero, para llegar en buena forma a noviembre, quizás no sea suficiente con desearlo.


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