El decálogo de López Obrador solo busca agradar a su clientela

El decálogo de López Obrador solo busca agradar a su clientela

Desde el comienzo de la pandemia el presidente mexicano no cesa de lanzar propuestas propagandísticas para captar el apoyo de las clases populares. Ahora presenta un decálogo de iniciativas para incentivar la economía que no convence a empresas ni analistas porque están vacías de contenido. Son promesas generales de regeneración democrática que en realidad deberían cumplirse desde hace años


Sin ser su partidario, de alguna manera me extrañaba que el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, electo por una inmensa mayoría y con una aprobación que, con ligeras bajas, se ha mantenido a lo largo de su gestión de año y medio, fuera también el más criticado por periodistas y comentaristas políticos en cada una de sus acciones.

Desde luego su estilo personal de gobernar y sus conferencias mañaneras, todos los días a las seis de la mañana, lo identifican más como un candidato en campaña que como un gobernante en ejercicio de sus funciones.

Las críticas han llegado a su extremo en este momento de la pandemia, en la que, la mayor parte de los gobernantes del mundo afectados por el Covid-19, son cuestionados por su forma de manejar la crisis sanitaria y la crisis económica que la viene acompañando.

Dejo a los expertos la crítica del manejo de la crisis sanitaria, pero es evidente que el aspecto económico requiere de medidas que no se han tomado con el rumbo correcto. Atacado por su falta de atención a la clase media y a las pequeñas empresas que mantienen la mayor parte de los empleos formales en el país, los últimos días de la semana pasada el presidente dio a conocer su propuesta para apoyar a las clases media y empresarial de la sociedad.

Leyendo el documento expuesto, entiendo y comparto con sus críticos la respuesta a su propuesta. La más interesante y sistemática la planteó la periodista Verónica Malo Guzmán, que me permito repasar y comentar con ustedes punto por punto. Veamos.

1. Combate a la corrupción

La primera propuesta del presidente es la de combatir la corrupción y la impunidad. Esta, que no es una propuesta sugerida por la crisis definitivamente, es una de sus banderas de campaña, y como dice la periodista, beneficiaría a toda la sociedad y no solamente a la clase media y a la clase alta.

No es una iniciativa novedosa para llevar la crisis económica y de salubridad por la que atravesamos sino que debería de ser resultado de los últimos 17 meses, porque aparentemente la administración no está en posibilidades a la fecha de rendir cuentas de resultados válidos a la población. Menos cuándo es sabido que la mayor parte de las compras realizadas por el gobierno federal se han hecho, en más de un 85%, en forma directa y sin licitación. Sin explicaciones rendidas en forma objetiva, lo cierto es que el discurso anticorrupción es un discurso hueco.

2. Reducir gastos en el gobierno

Reducir y eliminar gastos onerosos en toda la administración federal, lo cual aparentemente beneficiaría a todos, es otra medida que no tienen nada que ver con la crisis actual y que se viene realizando desde el principio del gobierno, en forma que se antoja muy mal y con grave peligro hacia la eficacia de las instituciones. Es una austeridad mal entendida que sólo ha contribuido a exacerbar la precaria situación financiera y de salud en la que nos encontramos.

3. Garantizar el ejercicio de las libertades

Esta propuesta no tiene nada que ver tampoco con la crisis actual. Garantizarla entre todos los mexicanos sin censura y represión es algo que está estipulado en la Constitución, documento que el presidente juró cumplir al rendir protesta. Sin embargo, sobre este tema Reporteros sin Fronteras, en 2019, consideró que México no ha dejado de estar en la parte baja de la clasificación mundial de la libertad de prensa.

El nuestro sigue siendo un país en la que el oficio de practicar el periodismo es muy peligroso aún sin estar en guerra y la ONG asegura que el 99,3% de los asesinatos de periodistas en nuestro país no se investiga de manera adecuada y hasta obtener resultados. Aunque este es un problema que viene de administraciones pasadas, es evidente que no constituye una adecuada propuesta exclusivamente dedicada a beneficiar a las clases medias.

Desde este punto de vista se confunde la libertad de crítica en la prensa con la libertad de todos los periodistas. Cómo señala Verónica Malo Guzmán, la situación de las principales ciudades, como Monterrey, Guadalajara, Culiacán, Mérida, Hermosillo, o Torreón, no es la misma que en multitud de localidades en las que el narco y otros grupos delincuenciales recurren a la violencia para silenciar a quienes informan de sus actividades, problema que ha llegado a extremos intolerables.

4. Estado de derecho

Garantizar el vivir un verdadero estado de derecho es también un mandato constitucional, pero decir que esto se cumple parece lo más falso que se ha pronunciado por una autoridad desde hace mucho tiempo. En este aspecto basta ver las críticas que se han realizado a muchos de los actos del gobierno federal: la situación de la cervecera de Mexicali, las facultades para modificar el presupuesto federal, la cancelación del aeropuerto internacional, la decisión de construir el tren maya, etc. Constituyen claros ejemplos de que no se está respetando el estado de derecho. Pero, otra vez, ¿qué tiene que ver esto con una propuesta seria de apoyo a la crisis?

5. Paz con justicia

La quinta propuesta que señala el ejecutivo como específicamente benéfica para los mexicanos de mayores ingresos en el país es el conseguir paz con justicia, “pues con ello no verán afectados ni su patrimonio ni sus personas”. Otra vez esto no puede considerarse una propuesta, sino que es parte de las obligaciones de cualquier gobierno. Es evidente que la política de “abrazos y no balazos” no ha funcionado y que los delincuentes ni siquiera están confinados. Sin hacer caso de la crisis continúan desarrollando su actividad como si nada, haciendo que el mes de marzo se alcance la cantidad de 2.585 personas asesinadas, haciéndolo el mes más violento del sexenio.

6. Precio de la gasolina

Esta propuesta toca prácticamente el absurdo, si consideramos que si han bajado los precios de los combustibles no es por las decisiones del gobierno federal, sino porque el precio del crudo a nivel internacional se ha devaluado hasta cero. Proponerlo como un una solución a la crisis, suena a burla.

7. Impuestos

No crear nuevos impuestos ni aumentar los actuales. El problema no son los impuestos sino el incremento que han tenido los precios de los servicios que estamos obligados a pagar. Además, lo que podría constituir un apoyo verdadero, que sería la aprobación de la petición que se le planteó por parte de las personas morales de dar un periodo de gracia para pagar las contribuciones tributarias, únicamente ha obtenido como respuesta un rotundo “No”. Esto constituye en realidad una tasa impositiva, si tomamos en cuenta que en todos los países del mundo se está tomando el acuerdo de diferir el pago de contribuciones tributarias.

8. La tasa de interés

Esta propuesta es muy parecida a la del precio de las gasolinas. Las tasas de interés están bajando, pero no en razón de la gestión encabezada por el gobierno federal, sino como una acción que es potestad del banco de México, órgano que toma las decisiones para favorecer el crédito, lo mismo que en el resto de los bancos nacionales de otros países.

9. Inversión pública

La propuesta es la de no detener las obras públicas en beneficio de miles de empresas en el sector de la construcción, sin embargo, esta propuesta puede ser muy discutible. La refinería de Dos Bocas es construida por cinco empresas extranjeras y sólo una mexicana. El aeropuerto de Santa Lucía lo está construyendo el ejército mexicano, atestiguando la excelencia de los ingenieros de nuestras fuerzas armadas, pero en el que no participan empresas nacionales. Para el Tren Maya el primer contrato fue dado al consorcio de la paraestatal asiática China Communications Construccions Company Ltd. y la lusitana Mota Engil.

10. El T-MEC

La décima propuesta es la próxima puesta en marcha del nuevo Tratado de Libre Comercio, lo cual impactará a todos los mexicanos, esperando que sea en forma positiva, pero sin importar el nivel socioeconómico.

A modo de conclusión

Posiblemente, si no hay un cambio de actitud verdaderamente importante y más que en el contenido de las 10 propuestas del presidente, el costo en términos económicos y de millones de empleos será enorme. Es evidente que estas propuestas más que apoyos de emergencia para las clases media y empresarial del país tienen por objeto generar una reacción entre su clientela política, a la vez que busca seguir construyendo la imagen del buen presidente.

Las críticas comentadas por la periodista me parecen muy acertadas y deberían de ser, como ella misma comenta, motivo de una discusión muy seria en la sociedad y no convertirse en insultos y ofensas, como sucede normalmente en lo que ella llama, el chiquero de las redes sociales.



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