El rebrote masivo en EEUU aborta la recuperación económica

El rebrote masivo en EEUU aborta la recuperación económica

El repunte vírico en Estados Unidos ha frenado los efímeros brotes verdes de la economía y muchas zonas del país tienen un ritmo de contagios nunca antes visto: 21 estados han suspendido el proceso de reapertura económica e incluso han vuelto sobre sus pasos


A finales de mayo, durante el festivo del Memorial Day, los estadounidenses retomaron las fiestas y las barbacoas. Salvo en las regiones costeras en torno a ciudades como Nueva York o Los Ángeles, el coronavirus tampoco había sido para tanto, y parecía esfumarse tan rápido como había venido. A finales de mayo el olor del mar y de las piscinas se mezcló con el de las salchichas y la carne asada. La vida se recuperaba. Y también la economía.

El tráfico aéreo, después de un hundimiento histórico, crecía a tal velocidad que, si mantenía el ritmo, algunas predicciones apuntaban a que en agosto volvería a los niveles de febrero. Sucedía algo similar con el empleo, la producción manufacturera o las ventas minoristas. La soñada recuperación en forma de “V” tenía visos de realidad. Hasta que nos acordamos de la advertencia del Dr. Anthony Fauci:

“Usted no marca el calendario. El calendario lo marca el virus”.

De repente, los contagios salieron disparados en los estados del sur y el suroeste, aquellos que no habían cerrado o que lo habían hecho durante mucho menos tiempo del recomendado por el Gobierno federal. En el precario equilibro de la economía y la salud pública, la mayoría de los estados republicanos, que se habían librado del impacto inicial del virus, optaron por lo primero. Hasta que el virus volvió como un boomerang a darles en los dientes.

Ahora, los contagios siguen subiendo en 37 de los 50 estados y llevan casi un mes marcando récords diarios. Más de 40 hospitales en Florida, que suma 214.000 casos de Covid-19, se han quedado sin camas en las unidades de cuidados intensivos. Los contagios diarios del estado se han duplicado desde finales de junio, según la contabilidad del New York Times. En Texas también sigue creciendo el ritmo de infecciones y la demanda de pruebas es tan grande que los ciudadanos hacen cola durante horas o días para saber si están enfermos, igual que en Arizona.

Como consecuencia, 21 estados han suspendido el proceso de reapertura económica o incluso han vuelto sobre sus pasos, cerrando los bares, restaurantes, teatros, gimnasios y parques acuáticos, ordenando el uso de mascarillas y pidiendo a los ciudadanos que se queden en sus casas. La situación ha embarrado la comunicación entre los estados, con cuarentenas obligatorias, por ejemplo en Nueva York, para quienes vengan desde los más afligidos, y se han ampliado las restricciones a las visas y a los vuelos internacionales.

El repunte vírico ha frenado los efímeros brotes verdes de la economía, y todo apunta a que Estados Unidos, tal y como indicaban los cálculos más pesimistas, tardará mucho más en salir del barranco de lo que tardó en caer en él.

“Tanto las empresas como los hogares van a estar gastando menos y ahorrando más. Eso implica una recuperación muy anémica en forma de U”, declaró el economista Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York, a Yahoo Finance. “Siempre he dicho que mi predicción de una Gran Depresión no trata de 2020, sino de la década de los 2020”.

Los primeros compases de la pandemia habían dejado a los 50 estados en números rojos. La administración Trump movilizó 150.000 millones de dólares en ayudas estatales y locales, y la Reserva Federal puso a su disposición una línea de crédito de 500.000 millones para aliviar la deuda a corto plazo, además de los inmensos planes de estímulo aprobados en el Congreso.

La Asociación Nacional de Oficinas Presupuestarias Estatales calcula que los estados cerrarán el próximo año fiscal con una caída del 20% en los ingresos: casi el doble que la registrada durante la Gran Recesión de 2008 y 2009. En este escenario los estados, obligados la mayoría de ellos por ley a equilibrar sus presupuestos, se verán obligados a emprender difíciles recortes de gasto.

Cada ciudad y cada estado carga su cruz. Hawaii, donde el turismo es una quinta parte del PIB, ha quedado al borde del precipicio. La economía del estado de Nueva York se hundió un 8,2% en el segundo trimestre, y en la ciudad del mismo nombre el agujero es de 9.000 millones. Un abismo que, de momento, obligará a recortar casi todas las partidas presupuestarias y 22.000 empleos públicos.

La Casa Blanca, mientras tanto, prepara la fase 4 de las ayudas, que, según el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, serán mucho más específicas. “Habrá una serie de negocios que han sido particularmente golpeados y estudiaremos dar a esos negocios dinero adicional”, declaró. “El presidente está comprometido a hacer lo que sea necesario en la próxima ley para proteger a los niños, proteger los empleos y proteger las obligaciones”.

Los republicanos optan por esperar unos días más antes de determinar el tamaño de las nuevas ayudas, que los demócrátas reclaman lo antes posible. De los diez estados donde se proyectan más muertes, según el modelo de la Universidad de Washington, nueve están gobernados por republicanos. Las infecciones también crecen rápido en los bastiones demócratas de la Costa Oeste: California, Oregon y Washington.

Además de la salud pública y la economía, está la vertiente electoral. Quedan menos de cuatro meses para las elecciones presidenciales y es posible que la recuperación económica, con la que Trump y su entorno contaban hace un mes, no se materialice a tiempo.

Uno de los ambientes más entusiasmados con la gestión del presidente, el sector financiero y la Bolsa de Wall Street, beneficiados por el recorte de impuestos de 2017 y todo tipo de desregulaciones, rebajan cada vez más las posibilidades de que el republicano gane en noviembre. Según el portal Axios, un sondeo de Citigroup recogía que, entre los gestores de fondos, se le daba a Trump un 70% de posibilidades de victoria el pasado diciembre. Ahora su rival, el demócrata Joe Biden, llevaría la delantera con un 64% de probabilidad. En línea con todas las encuestas nacionales.

El Dr. Fauci claró que, pese a que los contagios siguen subiendo a nivel nacional y ya están en los 3 millones, aún no se trata de una “segunda oleada” del virus, sino que todavía estamos en la primera. “Metidos hasta las rodillas”, dijo.



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