Insectos y medusas para garantizar la seguridad alimentaria global

Insectos y medusas para garantizar la seguridad alimentaria global

De cara al cambio climático y el aumento de la población, la FAO propone los insectos y las medusas como alternativas para garantizar la alimentación


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), determinó que el creciente cultivo de nuevos alimentos, como insectos y medusas, es una alternativa, junto a las nuevas tecnologías, para garantizar la seguridad alimentaria mundial ante el cambio climático y el aumento de la población.

En un informe publicado este lunes al que la organización tituló «Pensar en el futuro de la seguridad alimentaria», se apunta que los cambios que se han hecho hasta ahora para aumentar la producción de alimentos y abastecer a la sociedad «han dañado gravemente el medio ambiente». Esto se debe a la contaminación con pesticidas del suelo, la deforestación y el agotamiento de recursos hídricos, entre otros. Ante esta situación, la FAO insta a que los países planteen alternativas que permitan el abastecimiento de comida saludable, pero respetando el medio ambiente. Una coyuntura a la que quieren dar respuesta las nuevas tecnologías y alimentos alternativos, que tras su creciente uso deben ser estudiados y regulados con protocolos.

La FAO advierte en el informe que el cultivo y consumo de algas, medusas e insectos comestibles es una tendencia al alza que está ganando interés por su «valor nutricional y sostenibilidad». El consumo de medusas, por ejemplo, es ya algo común en los países asiáticos pero según la FAO está cobrando fuerza como materia prima. Las especies de medusas que se pueden consumir como alimento son muy bajas en grasa y lípidos, así como una excelente fuente de proteína (sobre todo colágeno) y minerales. Además, según el reporte, su consumo sirve para combatir el creciente número de medusas en los océanos.

El consumo de insectos, conocida como entomofagia, es ya una realidad habitual en regiones como América Latina, Asia y África. De hecho la ingesta de insectos complementa ya la dieta de aproximadamente 2.000 millones de personas. Es por ello que la FAO echó a andar un programa para concienciar al resto de la población sobre las posibilidades dentro de la entomofagia.

Hamburguesa de gusanos comestibles
Una hamburguesa de gusanos comestibles vendida en un restaurante asiático. | Foto: Charoen Krung Photography

Según la FAO en todo el mundo hay más de 1.900 especies de insectos comestibles. No obstante, los datos disponibles sobre las cantidades de insectos consumidos en todo el mundo son escasos. Según los datos disponibles, los insectos más consumidos son los escarabajos (31%), las orugas (18%) y las abejas, avispas y hormigas (14%) y las langostas y los grillos (ortópteros) (13%).

El impacto medioambiental en la cría de insectos

La FAO subraya la ventaja de los costes reducidos de producción, ya que por ejemplo, las algas no necesitan de fertilizantes o el cultivo de insectos no produce casi gases invernadero. Los insectos son muy eficientes en la conversión de alimentos por ser especies de sangre fría. Por término medio los insectos pueden convertir 2 kilogramos de alimento en 1 kilogramo de masa de insecto, mientras que el ganado requiere 8 kilogramos de alimento para producir 1 kilogramo aumento de peso corporal.

Los estudios afirman también que los insectos utilizan mucha menos agua que el ganado tradicional. Por ejemplo, los gusanos de la harina, son más resistentes a las sequías que el ganado. Además, los gases de efecto invernadero producidos por la mayoría de los insectos son probablemente inferiores a los del ganado convencional. Los cerdos, por ejemplo, producen entre 10 y 100 veces más gases de efecto invernadero por kilogramo de peso. Por último, la cría de insectos requiere menos de la tierra que la actividad ganadera convencional.

Los insectos también representan una alternativa para la elaboración de pienso necesario para las actividades agropecuarias. El uso de insectos a gran escala como ingrediente en la composición de piensos es técnicamente viable según la FAO. Por ello la utilización de insectos como materia prima para la acuicultura y la alimentación de las aves de corral probablemente sea más frecuente durante la próxima década. Sin embargo, varios estudios científicos han demostrado que si estas alternativas no se cultivan y se conservan en entornos regulados, estos alimentos,  pueden ser perjudiciales para la salud por contener bacterias o metales pesados.

La tecnología al rescate alimentario

Finalmente la FAO explica que, ante las alteraciones provocadas por el cambio climático, las innovaciones tecnológicas y científicas permiten adaptarse al nuevo panorama. La tecnología permite reducir costes, mejorar la eficacia de los cultivos y hacer más eficiente el comercio. Como ejemplos, la organización presenta la impresión 3D, que permitirá «diversificar y personalizar la comida a través de la mezcla de ingredientes, probióticos y vitaminas». También hace mención de los sensores para controlar la temperatura y la humedad durante la cadena de producción para asegurar la seguridad alimentaria y evitar desechos innecesarios. Así como la Inteligencia Artificial para mejorar procesos y agilizar la producción de alimentos.

«Estamos en una época en la que las innovaciones están revolucionando el sector de la alimentación por lo que es importante que los países sigan el ritmo de estos avances y que la FAO proporcione un asesoramiento proactivo sobre la aplicación de la ciencia y la innovación», aseguró el científico jefe de la organización, Ismahane Elouafi.

Lo vegano no siempre es la mejor opción

La FAO apunta en el informe que otra tendencia al alza son las alimentaciones veganas, cada vez más populares por la mayor conciencia de la población del cambio climático y las condiciones de los animales. Esto promueve alternativas vegetales como las leches de avena o soja o los sustitutos de carne hechos con legumbres.
A pesar de sus beneficios, el informe apunta que «algunas bebidas de origen vegetal no son sustitutos adecuados de los productos lácteos de origen animal debido a su limitada diversidad de nutrientes», por lo que su uso en infantes podría ser perjudicial para su salud. Además advierte que el cultivo de algunos de los vegetales o cereales necesarios para crear estas alternativas impacta en la sostenibilidad de la agricultura.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas