¿Qué será de los pueblos sin agricultores en una agricultura robotizada? - EL ÁGORA DIARIO

¿Qué será de los pueblos sin agricultores en una agricultura robotizada?

Digitalización, tecnología de precisión, innovación para la sostenibilidad y la optimización de los recursos son los elementos que la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola de Zaragoza ha mostrado en un modelo agrícola futurista donde el reto está en entender que no es la agricultura sino el agricultor el que llena los pueblos vaciados


La 41ª edición de la Feria Internacional para la Maquinaria Agrícola (FIMA) que se celebra estos días en Zaragoza ha posicionado los avances en tecnificación agraria como contribuyentes necesarios para el impulso de una agricultura rentable y sostenible, desde el punto de vista social, económico y medioambiental. Estos cambios favorecerán que los territorios rurales sean lugares más atractivos para la incorporación de jóvenes y mujeres, verdaderos motores del desarrollo rural.

Un extraordinario escaparate, que desde 1964 muestra a agricultores y ganaderos soluciones innovadoras para la siembra, el laboreo, la recolección, el transporte, la protección de los cultivos o el regadío.

Este año la feria ha comenzado inquieta, por un lado, porque en lo que va de año las ventas de maquinaria han caído un 19% respecto al mismo periodo de 2019, según ha explicado para El Ágora Ignacio Ruiz Abad, secretario general de la Asociación Nacional de Maquinaria Agropecuaria, Forestal y de Espacios Verdes (Ansemat).

España cuenta con un parque de tractores antiguo, unas 750.000 unidades, de las que 250.000 tienen más de 25 años, 170.000 entre 15 y 20 años, 120.000 entre 11 y 15 años, y solo 200.00 con menos de 10 años; señala Ruiz.

El agricultor encadena tres años de pérdidas de renta en prácticamente todos los sectores y solo el año pasado perdió el 9%. “Por mucho que quisiera invertir por seguridad, eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad, su economía no se lo permite”, insiste Ruiz.

“Sabemos que la maquinaria es necesaria. Hoy por hoy estamos a años luz respecto a la maquinaria de hace medio siglo y llevamos más de diez años trabajando en la industria para reducir las emisiones y hacer más seguro y menos penoso el trabajo en el campo. Pero si no tienen para vivir no tienen para invertir en maquinaria”, explica el secretario general de Ansemat.

Ruiz considera que la realidad nos enseña que a pesar de las ayudas para renovar el parque de maquinaria agrícola y forestal éstas no son suficientes y “observamos que el mercado de tractores usados supone más de dos tercios del mercado total. Así es difícil lograr el objetivo de minimizar emisiones contaminantes”.

Por cada tractor sustituido se reducirían en un 94% las partículas contaminantes y entre un 15% y un 20% las emisiones de dióxido de carbono.

Tractores eléctricos

Si algo caracteriza a la FIMA es su elevado nivel de participación profesional. Agricultores de toda España la visitan cada dos años para conocer de primera mano las novedades del mercado, aún a sabiendas de que “no está el bolsillo para estos dispendios”.

Y los agricultores no acuden solos. Muchos niños y jóvenes han querido acompañar a sus progenitores para imaginarse cómo será la agricultura del futuro; y ellos la ven como “un campo grande, con más hectáreas y tractores de gran tonelaje, digitalizados y manejables desde casa”.

No se trata de una utopía, si bien el tractor eléctrico está aún lejos de hacerse realidad por las elevadas potencias que requieren estas máquinas, la industria ha trabajado para minimizar los tiempos de trabajo, lo que ya supone un importante ahorro de combustible y de tiempo.

Además, “incorporan tecnología digital y control remoto de muchas funciones adaptadas al laboreo, que nos permite hasta modificar la presión de las ruedas y controlar los consumos en función de la labor y el suelo en el que se trabaje”, según ha explicado al equipo de El Ágora Jorge Vilariño, responsable de marketing de Claas.

La Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) está siendo un buen termómetro para medir la situación que vive el sector agrario y su inauguración ha coincidido con la aprobación de las primeras medidas del Gobierno para paliar la crisis de precios que padece el sector.

En este sentido, el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, ha aprovechado la cita para mostrar un mensaje de solidaridad con las reivindicaciones de los agricultores, sector que considera clave en la reforma de la PAC y con los que ha anunciado una reunión en la FIMA el próximo jueves, junto con el ministro de Agricultura, Luis Planas, para analizar la situación.

El Gobierno de Aragón lanzará esta semana una convocatoria de ayudas a la agroindustria por valor de 19 millones de euros para estimular la inversión en la transformación, la comercialización y desarrollo de productos agrícolas.

Lambán ha explicado que con esta convocatoria se trata de impulsar actuaciones que fomenten los productos de calidad, favorezcan la innovación y respeten el medio ambiente, la seguridad laboral, el bienestar animal y mejoren los ratios de sostenibilidad social, económica y ambiental.

Una agricultura sin agricultores

El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Joaquín Olona, en una entrevista para El Ágora se ha mostrado solidario con las demandas de los agricultores “que han logrado meter en la agenda política y social un problema de precios en origen que no es nuevo pero que requiere soluciones urgentes”.

Olona ha resaltado que el mercado no absorbe los costes de producción agropecuarios y que el sentido de la Política Agraria Común, desde su origen, no es otro que compensar la renta de los productores primarios por su papel estratégico en la cohesión del territorio europeo”.

“Por eso debemos apostar por una PAC que sostenga las rentas y compense el modelo de producción europeo, al tiempo que se protege el modelo familiar que es el que mantiene fija la población en el territorio. La PAC tiene una deuda con los productores que hasta ahora o ha saldado”, insiste.

“FIMA nos permite adivinar un futuro casi robotizado para la agricultura, y está claro que la agricultura tiene capacidad tecnológica para adaptarse al cambio climático y a la digitalización, pero, si bien puede haber agricultura sin agricultores sin ellos el campo se vacía y el reto demográfico es una prioridad para los próximos años“, señala el consejero.

El cambio climático y los recursos hídricos son otros retos que afrontar en el campo. “En Aragón, la sequía es un problema estructural y creo que la mejor herramienta para luchar contra la sequía es el regadío. Pese a la situación de crisis climática y la necesidad de adaptarnos a ella y luchar contra ella, en un contexto mediterráneo árido, como Aragón, debemos apostar por el regadío como mejor fórmula contra este gravísimo problema que es la sequía”, explica Olona.

El consejero añade: “En Aragón la estamos desarrollando tanto en el ámbito de la modernización como en la creación de nuevos regadíos, para lo cual tenemos un plan de unas 25.000 hectáreas nuevas. Actualmente en Aragón tenemos unas 350.000 hectáreas, y con este nuevo plan nos planteamos un incremento del 10% aproximadamente”.

“En un ámbito árido como el de Aragón es muy difícil mejorar la cifra de negocio sin regadío, pero siempre planteado desde una necesidad vinculada al modelo familiar y a la contribución al desarrollo territorial y la lucha contra la despoblación“, concluye Olona.


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