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El éxito de la reutilización está en mantener la calidad del agua regenerada en toda la red de riego

Los regantes consideran que el éxito de la Directiva europea de reutilización de aguas regeneradas radica en mantener la calidad fijada, 10 veces superior a la actual, en toda la red de distribución del riego para no afectar a la percepción de calidad de los productos

El Ágora
Madrid | 5 enero, 2021

De aquí a tres años la Unión Europea confía en multiplicar por seis la cantidad de agua regenerada reutilizada para el riego de cultivos agrarios.

Europa podría reutilizar hasta 6.600 millones de metros cúbicos de agua en 2025, seis veces más que actualmente con la entrada en vigor de la nueva Directiva

Las cada vez más frecuentes sequías y la escasez de recursos hídricos convencionales exigen la búsquedas de fuentes alternativas para garantizar la producción de alimentos y la reutilización de aguas regeneradas es una herramienta esencial para garantizar el regadío en el conjunto de los países comunitarios.

Salvar las reticencias culturales y sociales para la completa aceptación del uso de aguas regeneradas para usos agrícolas, y otros como los industriales, ha llevado a la Comisión a establecer nuevas medidas de calidad de estas aguas, de manera que garanticen la seguridad alimentaria, multiplicando por 10 los estándares de calidad del agua regenerada a la salida de las depuradoras.

Los sistemas de depuración actuales en España ya alcanzan estos estándares de calidad recogidos en la nueva Directiva UE pero para la Federación Nacional de Regantes (Fenacore), el problema no radica en la exigencia de una mayor calidad a la salida de la planta de tratamiento, sino en mantenerla en toda la red de distribución de riego (canales, balsas…).

Fenacore considera que la normativa europea sobre la reutilización de aguas podría complicar la exportación de productos agroalimentarios a países comunitarios, tal y como recoge en las alegaciones que acaba de presentar al Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización (Plan DSEAR), cuyos trabajos se integran con la estrategia general del MITECO y con otras iniciativas como el Libro Verde de la Gobernanza del Agua en aras de configurar un nuevo paradigma alineado con los objetivos de transición ecológica y reto demográfico.

Y en su opinión, cualquier crisis sanitaria o intento de “rebajar los parámetros” puede crear un problema de comercialización en todos los productos alimenticios que se exportan; ya que, aunque la Unión Europea quiera “normalizar” el uso de estas aguas, la sociedad es todavía muy reticente a comprar y comer productos alimenticios regados con agua regenerada.

Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, “el regadío español defiende la depuración de las aguas residuales y su posterior reutilización, porque ofrece una garantía de suministro muy superior a la de las fuentes convencionales. No obstante, la reutilización de las aguas regeneradas debe atender a factores relacionados con la calidad, los costes, las cotas y las concesiones”.

En este contexto, Fenacore no entiende que siendo España el país de Europa con el mayor volumen de agua reutilizada (350-400 Hm3) tenga que legislar mediante el reglamento europeo, cuando el reglamento español lleva funcionando más de 12 años. En cualquier caso, los regantes defienden el principio de ‘quien contamina paga’ para que el coste del tratamiento recaiga sobre el usuario que genera el agua residual.

Fenacore cree que la cuestión a determinar con la máxima transparencia es quién es el beneficiario de la reutilización de aguas en cada caso, que no tiene que coincidir obligatoriamente con el usuario directo de las aguas regeneradas.

Por otra parte, pide una mayor coordinación entre el canon de vertido que impone el Estado y los cánones de saneamiento de las comunidades autónomas. En este sentido, critica que resulte más barato tirar vertidos al mar, con o sin depuración, que a los ríos y barrancos.

Tres años para la aplicación de la nueva Directiva Europea de Reutilización de aguas regeneradas

Europa podría reutilizar hasta 6.600 millones de metros cúbicos de agua en 2025, seis veces más que actualmente con la entrada en vigor de la nueva Directiva

Esto requerirá una inversión de al menos de 700 millones de euros y nos permitirá reutilizar más de la mitad del volumen actual de agua procedente de las plantas de tratamiento de aguas teóricamente disponibles para el regadío, evitando más de un 5% de extracción directa de las masas de agua y aguas subterráneas, según las expectativas dela Unión Europea.

Las medidas adoptadas se aplicarán tres años después de su entrada en vigor, en 2023.

España lidera el camino de la reutilización

España es el líder europeo en reutilización de agua, dado que es el país que más volumen de agua reutilizada produce, y ocupa la quinta posición a nivel mundial en cuanto a capacidad de reutilización instalada.

La innovación juega un papel muy importante en el desarrollo y crecimiento de esta aplicación, según destaca la Asociación Española de Desalación y reutilización (Aedyr).

El 27% de las más de 2.000 estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de nuestro país están preparadas tecnológicamente para ofrecer los tratamientos terciarios que posibilitan la reutilización del agua y se estima que ya reutilizamos más de 400 hectómetros cúbicos al año, entre el 7% y el 13% del agua residual tratada.

El 90% del total de agua reutilizada se concentra en la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Islas Canarias e Islas Baleares y grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

Valencia es, de hecho, la comunidad que mayor caudal de agua reutiliza (158 hm3 en 2015) y Murcia es la que lo hace en un mayor porcentaje, llegando a alcanzar el 90% del agua residual tratada. Conjuntamente en ambas regiones se produce más de la mitad del agua regenerada que se usa para riego en toda España, que es el principal uso de este recurso.

Este recurso mayoritariamente se emplea en nuestro país para el riego agrícola, superando el 60% del total, seguido por usos recreativos (riego de campos de golf…) y usos municipales (riego de zonas verdes, limpieza de calles…) y, de manera más minoritaria, para usos industriales.

También es destacable el cada vez mayor interés que despierta su uso para la mejora ambiental de otras fuentes de agua, como por ejemplo la recarga de acuíferos, humedales o mejora de los caudales ecológicos de los ríos.

Medida complementaria para garantizar la alimentación

En paralelo, Fenacore afirma que las aguas regeneradas suponen una medida alternativa o complementaria para atender una situación de déficit o escasez coyuntural. De hecho, en sus alegaciones al Plan DSEAR detalla que la reutilización no debe mermar los derechos concesionales de los regantes.

La Federación indica que el uso de aguas regeneradas y desaladas debe ser sólo un complemento a los recursos ordinarios superficiales o subterráneos para garantizar la alimentación en el futuro, ya que cubrir las necesidades crecientes de alimentos requiere un incremento del agua disponible para riego.

Y frente a la escasez, que se agrava en periodos de sequía, resulta imprescindible buscar recursos alternativos y complementarios a los convencionales.

Asimismo, respalda a las Comunidades de Regantes que cedan su agua para los abastecimientos para que disfruten de un derecho preferente a la reutilización de esas aguas, una vez que hayan sido depuradas por el primer usuario urbano. Sea como fuere, a la hora de otorgar una concesión insta a respetar el orden de preferencia previsto en los Planes Hidrológicos de cuenca.

Maria Santos: