La adaptación al cambio climático transforma los cultivos en Zambia

La adaptación al cambio climático transforma los cultivos en Zambia

La adaptación al cambio climático transforma los cultivos en Zambia

Gracias a fondos públicos y privados, un proyecto apoyado por el PNUD en Zambia está ayudando a los agricultores a adaptarse al aumento de las inundaciones y las sequías con formación, técnicas avanzadas de plantación resistente al clima y nuevas oportunidades comerciales


El Ágora
Madrid | 21 enero, 2022


Zambia es un país sin litoral del sureste de África que, como muchos vecinos de la zona, es extremadamente dependiente de su propia agricultura de subsistencia, que genera un 85% de empleo total del país. En concreto, la mayor parte de la población rural basa toda su alimentación en cultivos de secano como el maíz, la batata o la mandioca, por lo que se han vuelto muy vulnerables a los impactos negativos de la crisis climática, especialmente a la mayor severidad y frecuencia de los extremos hídricos: sequías e inundaciones.

“El calentamiento inducido por el hombre en el océano Pacífico occidental está provocando más lluvia alrededor de Indonesia y un déficit de precipitaciones preocupante pero predecible en el este de África, con países de la zona enfrentando situaciones de sequía cada vez más graves y sufriendo inseguridad alimentaria”, explicaba en un reciente artículo en The Conversation Chris Funk, director del Centro de Riesgos Climáticos de la Universidad de California.

Y es que la falta de lluvias, combinado con un aumento de las inundaciones en muchos puntos del país, se ha traducido en una drástica bajada del rendimiento de los cultivos y motiva que casi la mitad de la población no pueda cumplir con los requisitos mínimos de calorías establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el 35% de los niños sufran retraso en el crecimiento, según el Programa Mundial de Alimentos (FAO). De hecho, Zambia aparecía en el primer lugar en la lista de la ONG CARE sobre emergencias humanitarias con poca atención mediática a lo largo de 2021, con alrededor del 60% de sus 18,4 millones de habitantes viviendo por debajo del umbral internacional de pobreza de 1,90 dólares (1,67 euros) al día.

En este sentido, el hecho de que los fenómenos meteorológicos extremos hayan alterado cientos de años de prácticas agrícolas tradicionales obliga a repensar profundamente el modelo alimentario de la zona. No solo a la hora de transformar la forma en que las personas cultivan sus alimentos básicos, sino también cómo funciona todo el sistema.

Lograr que esa transición ecológica sea efectiva y, sobre todo, que tenga lugar cuanto antes, es precisamente lo que está intentando hacer un innovador proyecto de agricultura de conservación respaldado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y financiado por el Fondo Verde del Clima, un mecanismo pensado para ayudar a países en desarrollo en prácticas de adaptación al cambio climático que cuenta con aportaciones tanto públicas como privadas. En concreto, este proyecto, conocido localmente con el nombre de SCRALA, quiere salvar la agricultura local mediante escuelas de campo para agricultores, técnicas agrícolas resilientes al clima y nuevas actividades generadoras de ingresos.

Del desastre a la esperanza

En un artículo recientemente publicado por el propio PNUD, la esperanza que supone este proyecto se personaliza en la figura de Patricia Munwela, una madre soltera con cinco hijos que lucha para llegar a fin de mes en una pequeña granja familiar ubicada en el sur de Zambia. Y es que esta agricultora de 45 años vio su vida completamente alterada en la última década por el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos ya sea en forma de sequías prolongadas o inundaciones. De hecho, cuando a finales de 2020 una inundación sin precedentes destruyó toda su cosecha de maíz, Munwela tocó fondo.

“Perdimos nuestras cosechas. Todo quedó destruido”, asegura esta agricultora, que no es capaz de recordar un desastre de magnitud similar en toda su vida. “La sequía nos golpea constantemente en esta zona. Lo que debería haber sido una bendición se convirtió en una pesadilla”, lamenta.

Zambia
Patricia Munwela (der.) ha mejorado sus cultivos con la agricultura de conservación. | UNDP Zambia/Moses Zangar

Sin embargo, gracias al proyecto SCRALA, Munwela y otros muchos productores de la zona han conseguido no solo conservar sus granjas y modo de vida: ahora ayudan a proteger los ecosistemas locales y tienen mejores perspectivas de futuro. Y es que esta iniciativa promueve la agricultura de siembra directa sobre rastrojo, una técnica de cultivo sin alteración del suelo mediante arado que es especialmente respetuosa con el medio ambiente. Además, se ha introducido una mayor rotación de cultivos, adoptando más variedades de plantas tolerantes a la sequía, por lo que el proyecto está aumentando el rendimiento de los cultivos y mejorando la seguridad alimentaria.

Además, la agricultura de conservación mejora la estructura del suelo y lo protege contra la erosión y la pérdida de nutrientes. Esto genera mejores rendimientos, incluso durante las sequías, y una mejor protección del ecosistema.

Por otro lado, y siempre en paralelo a las formaciones en nuevas técnicas de plantación avanzadas, el proyecto SCRALA también busca que los agricultores diversifiquen sus actividades para lograr nuevas oportunidades de negocio. De hecho, muchos agricultores de la zona ahora crían cabras y cultivan vegetales, en lugar de depender únicamente de sus cultivos de maíz. En este sentido, las familias que reciben cabras se comprometen a entregar las crías a otros miembros de la comunidad. Esto amplía el alcance del proyecto y mejora la solidaridad de la comunidad para generar resiliencia a largo plazo.

Agricultura inteligente

En el artículo del PNUD también aparece Christine Mudenda, otro agricultora local que ha podido beneficiarse de los cursos, las herramientas y las técnicas que se están desarrollando a través del proyecto. Y es que Mudenda también conoce ahora las ventajas de adoptar una técnica de cultivos intercalados para mejorar los rendimientos y asegurarse de tener otro cultivo al que recurrir en caso de que la cosecha de maíz falle. “Usando el conocimiento que adquirí de la capacitación, pude producir un buen rendimiento la temporada pasada, tres toneladas de maíz, por primera vez en muchos años”, explica.

Pero lo más importante es que estos pequeños casos de éxito están abriendo la puerta a una auténtica transformación sistémica en Zambia. Como resultado de esta intervención, la agricultura de conservación ahora está ganando popularidad en los 16 distritos a los que se dirige el proyecto. De hecho, el proyecto SCRALA se ha asociado también con estaciones de radio comunitarias para transmitir mensajes clave en los idiomas locales, incluida información sobre cómo los agricultores pueden cultivar otros tipos de cultivos que requieren menos agua.

La agricultura de conservación ahora está ganando popularidad en los 16 distritos a los que se dirige el proyecto.

Además, esta iniciativa del PNUD no se olvida de los cambios significativos en los patrones climáticos tradicionales que motivan el fondo del proyecto, por lo también está invirtiendo en mejorar la información climática y los sistemas de alerta temprana. Esto permite a los pequeños agricultores gestionar los riesgos climáticos y planificar para el futuro, con buenos resultados: según datos del Ministerio de Agricultura de Zambia, se prevé que el país produzca un estimado de 3,4 millones de toneladas métricas de maíz este año. Esto es mucho más alto que la producción de cultivos de la temporada pasada, que fue de poco más de 2 millones de toneladas.

“Con las condiciones adecuadas y un apoyo específico, los pequeños agricultores pueden adquirir conocimientos y habilidades vitales que les permitan adoptar las soluciones prácticas y duraderas necesarias para adaptarse al cambio climático y poner la agricultura sobre una base más sostenible y equitativa y superar la pobreza extrema en Zambia”, asegura Lionel Laurens, representante residente del PNUD en Zambia.



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