La Asamblea General de la ONU vuelve a la normalidad en un año clave

La Asamblea General de la ONU vuelve a la normalidad en un año clave

Tras un año de eventos virtuales por culpa de la pandemia, la Asamblea General de Naciones Unidas arranca este martes su edición número 76 con un gran número de líderes mundiales presentes en Nueva York, una oportunidad para relanzar la acción climática antes de la celebración de la COP26


La normalidad vuelve este septiembre a las enormes salas de conferencias y largos pasillos de la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Tras un largo periodo de eventos virtuales y reuniones a través de la pantalla del ordenador por culpa de la pandemia, este martes arranca la 76ª edición de la Asamblea General de la ONUel órgano principal en el que están representados todos los Estados Miembros, con un fuerte retorno de la presencialidad: se espera que hasta 86 líderes mundiales, entre los que se encuentran figuras como el presidente estadounidense Joe Biden o el primer ministro italiano, Mario Draghi,  pronuncien discursos hasta el próximo 30 de septiembre en la tribuna neoyorquina. En la reunión, además de presentarse todos tipo de informes sobre cuestiones de derechos humanos y fijarse los principales parámetros presupuestarios, será clave de nuevo la lucha contra el cambio climático, prioridad de un número cada vez mayor de países ante las crecientes consecuencias del mismo en forma de desastres naturales.

Eso sí, aunque la presencia de numerosos líderes significa un progresivo retorno a la normalidad, la Asamblea General tendrá que recurrir también a las herramientas virtuales para poder desarrollarse correctamente. En concreto, los funcionarios de la ONU y el diplomático que presidirá la reunión, el ministro de Asuntos Exteriores de Maldivas, Abdulla Shahid, han explicado que se seguirán estrictamente los protocolos de salud de la ciudad de Nueva York y el Gobierno de Estados Unidos, por lo que muchas reuniones paralelas de la Asamblea General se harán de forma telemática y se ha planificado ningún tipo de reunión social en la sede, incluido el tradicional almuerzo ofrecido por el secretario general.

António Guterres, que fue elegido para un segundo mandato de cinco años como secretario general este año, explicó el viernes que las Naciones Unidas, como muchas instituciones, había llegado a apreciar el valor de la tecnología de reuniones virtuales para hacer frente a la pandemia. No obstante, para el diplomático portugués la diplomacia en persona sigue siendo mucho más preferible, por lo que los arreglos hechos este año buscan lograr un equilibrio entre las dos modalidades.

ONU ONG
Entrada de la sede de Naciones Unidas, en Nueva York (EEUU).

“Espero que con el apoyo de la tecnología seamos capaces de minimizar la dimensión negativa de una Asamblea General que no se realiza en plena presencia de delegaciones completas de todo el mundo”, ha afirmado Guterres, que considera que “la presencia de todos, aquí, juntos, durante un período significativo, es un instrumento muy importante que nada puede reemplazar”.

En este sentido, a cada delegación presente en el salón de la Asamblea General se le permitirá traer hasta cinco miembros, en comparación con dos en 2020, cuando además los discursos de todos los líderes de los estados miembros se pronunciaron a través de videos pregrabados en una pantalla grande en asientos prácticamente vacíos. Unas vicisitudes que, en opinión de los asistentes, motivó una falta de espontaneidad, contacto físico y encuentros sin guión que condujeron a crear un ambiente artificial y forzado que los participantes quieren evitar replicar.

Diplomacia entre bambalinas

Aunque se espera que la lucha contra el cambio climático y las políticas de reducción de los gases de efecto invernadero tengan un papel central en muchos de los discursos de los líderes mundiales y los eventos que se realizarán de forma paralela a la Asamblea General, el verdadero esfuerzo diplomático ocurrirá detrás del telón, donde el encuentro en persona de las diferentes delegaciones debería ayudar a preparar las negociaciones de cara la próxima Cumbre del Clima (COP26) de Glasgow. En este sentido, tendrán especial importancia las conversaciones climáticas que planea convocar durante la reunión de todos los países de Naciones Unidas el afintrión del evento que arranca el próximo 1 de noviembre, el primer ministro británico, Boris Johnson.

El objetivo de estas reuniones no es otro que romper el impasse global sobre la acción climática y especialmente lograr un compromiso más ambicioso de China, primer emisor mundial de gases de efecto invernadero que, aunque se ha comprometido a lograr la neutralidad de carbono para 2060, aún planea aumentar sus volúmenes de contaminación hasta que finalice esta década. De hecho, según se explica en el medio especializado en la ONU PassBlue, el evento paralelo representa una de las últimas oportunidades para la diplomacia de alto nivel con el gigante asiático a tan solo 51 días del arranque de la COP26.

China
El presidente chino, Xi Jinping, en una foto de archivo.

La reunión se centrará en las formas de alcanzar el compromiso de los países ricos de proporcionar 100.000 millones de dólares al año, de fuentes públicas y privadas, para ayudar a los países más pobres a reducir sus emisiones y hacer frente a los impactos del colapso climático. Esta es precisamente una de las grandes reclamaciones de China antes de acceder a aumentar su ambición climática, a pesar de que el país liderado por Xi Jinping es responsable de más de una cuarta parte de las emisiones mundiales de carbono y sigue dependiendo en gran medida del carbón a pesar de las promesas de reducir su uso.

Xi sorprendió al mundo hace justo un año, cuando en un discurso ante la Asamblea General de la ONU se comprometió a alcanzar el nivel máximo de las emisiones aún crecientes de China antes del final de esta década y alcanzar el carbono neto cero para 2060. Estos compromisos marcaron una fuerte mejora con respecto a los planes anteriores, pero todavía son insuficientes para garantizar que las emisiones globales se reduzcan a la mitad para 2030, lo que los científicos dicen que es necesario para mantener el calentamiento dentro de 1,5 °C, tal y como exige el Acuerdo de París. 

En cualquier caso, la Asamblea General también coincidirá en el tiempo con el lanzamiento de una versión completa del informe de síntesis de las Contribuciones determinadas a nivel nacional, que detallan los planes climáticos nacionales en los que los países que son Partes del Acuerdo de Paris comunican las acciones que planean tomar para abordar el cambio climático. De esta manera, el 17 de septiembre de 2021 se conocerá una imagen global mucho más clara y completa de las acciones que los gobiernos están emprendiendo o planean emprender en cuanto al calentamiento del planeta y cómo estas acciones impactan las emisiones de gases de efecto invernadero en 2025 y 2030, lo que añadirá presión a la comunidad internacional en un otoño que se anuncia decisivo.

Una semana para acelerar los ODS

Al mismo tiempo que la Asamblea General de la ONU, se celebrará en Nueva York entre el 17 y el 26 de septiembre la Global Goals Week, que busca movilizar las alianzas exigiendo una mayor urgencia y potenciando las soluciones prácticas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ya sea digital o físicamente. “Nuestro futuro compartido y el logro de los ODS estarán determinados por nuestra solidaridad global: cómo trabajamos juntos a través de fronteras, nacionalidades, sectores y generaciones“, explican lor organizadores, que cuentan con el apoyo de más de un centenar de empresas, ONG, organizaciones internacionales y asociaciones civiles o académicas de todo el mundo.

Durante este evento, que se celebra al tiempo que la Asamblea General para ayudar a presionar a la comunidad internacional en cuestiones de desarrollo sostenible, tendrán un papel muy importante los jóvenes de todo el mundo, que a través de la Cumbre Juvenil de los ODS busca encontrar nuevas formas de movilizar, empoderar e inspirar a las nuevas generaciones para actuar hacia la consecución de la Agenda 2030. Eso sí, debido a las distintas restricciones relacionadas con la pandemia, el encuentro se celebrará íntegramente de manera virtual.



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