Los bosques tropicales buscan protección en su Día Mundial - EL ÁGORA DIARIO

Los bosques tropicales buscan protección en su Día Mundial

Los bosques tropicales buscan protección en su Día Mundial

Los bosques tropicales son un potente aliado contra el cambio climático, pero los estamos perdiendo. Por eso, en el Día Mundial de los Bosques Tropicales se pretende visibilizar su papel en nuestras vidas al tiempo que se piden más medidas para restaurar los destruidos y proteger los intactos


El Ágora
Madrid | 22 junio, 2021


El mundo acoge 4.060 millones de hectáreas de bosques, lo que supone el 31% de la superficie total de la Tierra. Sin embargo, lejos de estar repartidos de forma equitativa por todo el mundo, el 45% de todos ellos forman un bastión alrededor del ecuador en el que durante milenios se han fortalecido hasta convertirse en guardianes de vida. A estos bosques en particular se los conocen como los bosques tropicales.

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), que esta cantidad de árboles se haya agolpado alrededor de esta zona no es una casualidad ya que las enormes cantidades de agua que reciben han tenido mucho que ver en su desarrollo.

La humedad del entorno hace crecer árboles singulares en los bosques tropicales

De hecho, los árboles que crecen en los bosques tropicales son bastante diferentes de aquellos que nacen en climas más templados, empezando por su tamaño: “En las selvas tropicales, los árboles crecen a un tamaño gigantesco, sostenidos por fuertes contrafuertes en forma de puntal en la base del tronco que ayudan a estabilizarlos en suelos forestales poco profundos”, comentan desde WWF.

Al mismo tiempo, la disposición de estos gigantes forma ecosistemas en sí mismos al ir canalizando poco a poco la luz desde sus copas hasta las zonas más cercanas al suelo. Dado este entramado, WWF no duda en admitir que “los bosques tropicales son los que tienen la biomasa viva más grande una de las tasas más altas de biodiversidad terrestre”.

Ahora bien, una riqueza así no ha podido pasar desapercibida y menos para los ojos de los humanos, que ven ellos zonas prístinas repletas de recursos que explotar. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), desde 1990 el mundo ha perdido 178 millones de hectáreas de bosques, siendo curiosamente los tropicales los más afectados.

Solo en 2020, el Global Forest Watch señala que los trópicos perdieron 12,2 millones de hectáreas de cubierta arbolada. Lo peor es que 4,2 millones de hectáreas, casi la extensión de Extremadura, se produjeron en zonas de bosques primarios, es decir, en aquellas que había no habían sido alteradas nunca por la acción antropogénica.

La quema controlada es una de las prácticas más habituales que se usan en Brasil para deforestar partes de la selva

En este sentido, Brasil encabezó la lista de los países que más bosques primarios perdieron, con un total 1,7 millones de hectáreas, un 25% en 2020 en comparación con el año anterior y tres veces más que el segundo país de esa clasificación. Una vez más, la explotación de productos básicos, la agricultura y los incendios fueron los principales factores impulsores de la deforestación, aunque le propio cambio climático también está acelerando este proceso.

Y lo acelera porque el futuro de los bosques tropicales y el clima global están inextricablemente vinculados. De hecho, estos bosques funcionan como enormes depósitos de carbono que, si se destruyen, liberan todo su contenido.

Para hacernos una idea de esto, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) expone que en tan solo dos años (2015-2018) la pérdida de la cobertura forestal de los bosques tropicales supuso la emisión de 4,5 gigatoneladas de dióxido de carbono, o lo que es lo mismo, cada uno de esos años expulsaron lo mismo que 85 millones de coches durante toda su vida.

Si tenemos en cuenta que los bosques tropicales contienen alrededor de 470 mil millones de toneladas de carbono, más de la mitad del carbono terrestre del mundo, y casi el doble de la cantidad que se ha acumulado en la atmósfera desde que comenzó la revolución industrial, la destrucción está servida.

Sin embargo, del mismo modo que este proceso puede acelerar el cambio climático, su relación permite avanzar hacia el lado contrario hasta hacer retroceder al fenómeno mundial. Tan solo hace falta recordar que los bosques tropicales se presentan como enormes maquinas productoras de oxígeno a partir del CO2.

incendios
El cambio climático propicia la aparición de incendios

De hecho, para la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales, el papel de estos bosques en el ciclo mundial del carbono es tan importante que “simplemente sería imposible cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento a 1,5 grados Celsius sin una acción urgente para protegerlos.

“Aproximadamente el 8% de las emisiones globales provienen actualmente de la pérdida de cobertura arbórea en los bosques tropicales, pero estos mismos bosques pueden proporcionar el 23% de la mitigación climática rentable necesaria antes de 2030”, señalan los expertos.

Además del papel en el presupuesto global del carbono, los bosques tropicales también funcionan como enormes maquinas de aire acondicionado, o más bien que dos porque, según un estudio, 100 litros de agua transpirada por uno de los árboles del bosque tropical equivalen al gasto eléctrico de 70 kilovatios/hora para una tarea de enfriamiento.

Por todos estos motivos, la organización ambiental Rainforest Partnership estableció por primera vez el 22 de junio del 2017 el primer Día Mundial de los Bosques Tropicales “como un esfuerzo de colaboración para crear conciencia y alentar la acción para proteger las selvas tropicales del mundo”.

Hoy, tras cuatro años de celebración, han aprovechado para lanzar el primer evento anual Rainforest Ambitions Global Summit, un evento que se prolongará hasta este martes y en el que, bajo el paraguas del lema de este año, “Protegidos juntos. Ahora. Para siempre”, se llevarán a cabo discusiones críticas, acciones colectivas y oportunidades para conectarse con personas de todo el mundo.

“El evento de este año es más que una celebración de las selvas tropicales o un llamado al cambio. Es un acto colectivo sin precedentes para llamar a la acción y construcción de coaliciones colaborativas. Es un espacio para que vengan todas las personas del mundo y así crear una estrategia y acción reales para lograr nuestros ambiciosos objetivos colectivos de cero deforestación neta para 2030 y una restauración a gran escala de las selvas tropicales del mundo”, comenta Niyanta Spelman, CEO de RainforestPartnership.

En este sentido, cabe destacar que durante el Día Mundial del Medio Ambiente se dio el pistoletazo al Decenio de la ONU sobre la restauración de los Ecosistemas, que pretende restaurar Decenio de la ONU sobre la restauración de los Ecosistemas hasta 2030, entre ellos los bosques tropicales.



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