En el Día Mundial de los Humedales, cinco ejemplos de recuperación

En el Día Mundial de los Humedales, cinco ejemplos de recuperación

Piezas clave para la conservación de la biodiversidad, los humedales se ven afectados por los cambios en los usos del suelo y la mala gestión, que conducen a su degradación. Coincidiendo con su Día Mundial, destacamos cinco zonas húmedas de Castilla y León, Cantabria, Andalucía y la Comunidad Valenciana que han sido rehabilitadas y hoy son ejemplo de biodiversidad


Laura Chaparro
Madrid | 2 febrero, 2021


Alrededor del 40% de las especies vegetales y animales del planeta viven o se reproducen en zonas húmedas. Estas áreas, que están saturadas o inundadas de agua de forma permanente o estacional, engloban puntos continentales como marismas, charcas, lagos, ríos o pantanos, y también enclaves costeros, si hablamos de marismas de agua salada, estuarios, manglares, albuferas e incluso arrecifes. Los estanques, arrozales y salinas se consideran humedales artificiales.

Cada 2 de febrero se celebra su Día Mundial, coincidiendo con que ese día de 1971 se firmó el Convenio de Ramsar, que hace referencia a la conservación de estos ecosistemas. La pérdida de biodiversidad es una de sus mayores amenazas: desde 1970 ha disminuido el 81% de las especies de los humedales continentales y el 34% de las de los humedales costeros y marinos, según recoge el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

A continuación destacamos cinco humedales españoles repartidos por diferentes puntos de la geografía que, por sus trabajos de conservación, son un ejemplo en cuanto a la recuperación de estos entornos únicos.

Laguna de La Nava (Palencia)

Este “mar de campos”, como se denominaba en el pasado, llegó a ocupar hasta 4.000 hectáreas. Tras años drenando el lago, desapareció en 1968. Hoy su extensión ronda las 420 hectáreas y combina zonas de conservación y protección para las aves con otras en las que se practica el pastoreo tradicional, que ha sido muy habitual desde siempre en estas praderas.

“La Nava”, que es como la conocen los vecinos de la zona, es un humedal estepárico mediterráneo. Esta laguna artificial empezó a recuperarse en 1990 y los trabajos de gestión que se realizan cada año reproducen el ciclo hidrológico natural: en octubre empieza a llenarse con agua del canal de Castilla interrumpiéndose a comienzos de primavera, lo que hace que, de modo natural y debido a la evaporación, la laguna se seque de julio a septiembre.

La Laguna de La Nava engloba a más de 289 especies de vertebrados, destacando las 254 especies de aves./ Ingolll.

Francisco José Guerrero, investigador del departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaén, destaca a El Ágora el valor de su fauna y su flora. Entre los habitantes de la laguna está el carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola), “una especie en peligro de extinción en toda Europa que presenta aquí el enclave europeo más importante durante el paso posnupcial para esta especie”. El biólogo también subraya la presencia del junco florido (Butomus umbellatus), “otra especie rara en el ámbito mediterráneo”.

La Laguna de La Nava está incluida desde 2002 en lista Ramsar –que integra las zonas húmedas más importantes del mundo– y engloba a más de 289 especies de vertebrados, destacando 254 especies de aves, que suponen más del 41% de las especies observadas en España. “Se han ido ejecutando medidas de restauración pero todavía queda mucho para recuperar la Nava por completo”, afirma a El Ágora Teresa Gil, responsable del Programa de Agua de WWF España.

Laguna de Fuente de Piedra (Málaga)

Después de Doñana y las Tablas de Daimiel, la Laguna de Fuente de Piedra fue el tercer humedal en formar parte de la lista Ramsar. Catalogada como reserva natural, es la más extensa de Andalucía, con 1.400 hectáreas, y en ella se localiza la mayor colonia de flamencos (Phoenicopterus roseus) de la península y la segunda más importante de Europa, solo por detrás de la que hay en La Camargue, en Francia.

“Este ecosistema ha experimentado varios proyectos de restauración, entre ellos, la recuperación de humedales del entorno, como la laguna de Cantarranas, y, sobre todo, diversas actuaciones realizadas con objeto de minimizar el impacto que se deriva del vertido en la laguna de las aguas residuales de la localidad de Fuente de Piedra”, explica Guerrero.

En la Laguna Fuente de Piedra se localiza la mayor colonia de flamencos de la península. / Turismo de Andalucía.

Según el científico, las actuaciones realizadas han permitido recuperar un par de humedales (Laguneto del Pueblo y Laguna de los Juncales) por los que se hace pasar el agua residual antes de verterse a la laguna de Fuente de Piedra. “Con estas actuaciones se consigue minimizar la entrada de nutrientes (nitrógeno y fósforo) a la laguna, así como disminuir considerablemente la entrada de bacterias fecales”, señala.

Entre sus principales características destaca la salinidad y temporalidad de sus aguas, que se recargan gracias a las lluvias, a los arroyos de Santillán y El Humilladero y al flujo de un acuífero. Los mamíferos tienen una distribución importante, relacionada con la transformación del entorno por la agricultura, aunque las protagonistas son las aves, con más de 170 especies catalogadas. En cuanto a la vegetación, abunda la adaptada a ambientes salinos.

Tancat de la Pipa (Valencia)

Dentro del Parque Natural de la Albufera, en la orilla norte de la laguna, se encuentra el Tancat de la Pipa, una reserva fruto de un proceso de restauración ecológico llevado a cabo en 2007 por la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Unas 40 hectáreas de arrozal fueron transformadas en hábitats de agua dulce que funcionan como una reserva de biodiversidad tras el proceso de mejora de la calidad del agua que tiene lugar en sus filtros verdes y lagunas.

El Tancat de la Pipa es una reserva fruto de un proceso de restauración ecológico llevado a cabo en 2007. / Tancat de la Pipa.

“Gracias a la creación de estos hábitats escasos en el parque natural, a un aumento de la superficie de vegetación palustre y a un incremento de su diversidad y complejidad estructural, en el Tancat de la Pipa nidifican aves vinculadas a aguas de buena calidad”, resalta a El Ágora Roberto González, responsable del Programa Aguas de SEO/BirdLife, organización que gestiona actualmente el espacio junto con Acció Ecologista-Agró.

Estas aves son el pato colorado (Netta rufina), la focha común (Fulica atra), la focha moruna (Fulica cristata), el carricerín real (Acrocephalus melanopogon) o la buscarla unicolor (Locustella luscinioides). La reserva recibe la ayuda de voluntarios y tiene en marcha varios proyectos de ciencia ciudadana.

Marisma de Trebujena (Sevilla)

Entre el Parque Nacional de Doñana y la Marisma de Trebujena solo está el río Guadalquivir. Sin embargo, este humedal sigue siendo el gran desconocido, en parte, por las malas condiciones del entorno en las últimas décadas.

“La zona fue desecada para usos agrícolas y luego abandonada. En poco menos de un año, se ha convertido en un refugio para aves y en un área clave para la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), en peligro crítico de extinción”, resume la responsable del Programa de Agua de WWF España, organización que está llevando a cabo su rehabilitación.

La cerceta pardilla es una de las aves presentes en la Marisma de Trebujena. / WWF.

La recuperación de la biodiversidad de la marisma y el impulso al turismo verde en esta zona del estuario es uno de los pilares del proyecto “Misión Posible: Desafío Guadalquivir”, que tiene también como objetivos el ahorro de agua y la implantación de buenas prácticas agrícolas en 15 fincas de cítricos de la provincia de Sevilla.

El proyecto también contempla dinamizar la zona a través de economías verdes como el ecoturismo o la acuicultura artesanal. “Esto no es más que el comienzo de lo que supondría la recuperación de la marisma que hubo en el entorno de Trebujena”, asegura Gil.

La Vaguada de la Llamas (Santander)

Elegimos este humedal por encontrarse dentro de un núcleo urbano, en concreto, junto al conocido barrio de El Sardinero de Santander. Además de contar con áreas recreativas, zonas verdes, caminos y espacios acuáticos, el parque alberga una gran zona central que muchas aves eligen como humedal para anidar o descansar.

“En el diseño y construcción del parque, allá por el año 2006, el Ayuntamiento de Santander incorporó la conservación de un pequeño humedal natural que se había visto absorbido por la expansión de la ciudad”, recuerda el responsable del Programa Aguas de SEO/BirdLife, organización que participó en esta conservación y que realiza un seguimiento ornitológico en el humedal.

“Esta medida ha permitido conservar en plena ciudad de Santander una gran riqueza de flora y fauna silvestres asociadas al humedal, donde estacan especialmente las aves”, añade. La Vaguada de las Llamas, que cuenta con 11 hectáreas, se llama así porque en Cantabria “llama” se usa para denominar a los humedales.

Las zonas húmedas urbanas como esta, según SEO/BirdLife contribuyen al bienestar social, puesto que los ambientes acuáticos ayudan a suavizar las temperaturas, reducen las inundaciones, mejoran la disponibilidad del agua potable y la calidad del aire.

La Vaguada de las Llamas alberga una gran zona central que muchas aves eligen como humedal para anidar o descansar. / SEO/BirdLife.
El caso de las depuradoras: humedales artificiales

En la gestión del ciclo del agua, las depuradoras tienen un papel fundamental. Estos dispositivos –denominados EDAR, Estación Depuradora de Aguas Residuales– recogen las aguas de una población o industria y, gracias diversos tratamientos, reducen su contaminación para devolverla a un cauce que puede ser un río, un embalse o el mar.

Desde hace unos años, algunas de estas balsas de tratamiento de aguas se están convirtiendo en verdaderos humedales artificiales en sí mismas. “Ya no solo basta con hacer que las aguas vuelvan limpias a su cauce natural, sino que todo el ecosistema que rodea a este elemento no se vea alterado”, detallaba el periodista Carlos de Pablo en El Ágora.

SUEZ o el Canal de Isabel II son dos ejemplos de compañías e instituciones que están apostando por este tipo de proyectos en los que las aves funcionan como un bioindicador: cuanto mejores son las condiciones del agua tratada, más variedad de especies y en mayor cantidad se pueden observar y cuantificar.



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