Veterinarios, la pieza clave para la prevención de futuras pandemias

Veterinarios, la pieza clave para la prevención de futuras pandemias

En el Día Mundial de la Zoonosis se reclama un novedoso enfoque para tratar la salud humana, animal y ambiental dentro de un mismo bloque, encabezado por los mayores profesionales epidemiólogos, que son los veterinarios. De este modo, se podrán elaborar estrategias de prevención más eficientes y, en definitiva, estar más protegidos frente a futuras pandemias


Los animales juegan un papel fundamental en la seguridad y el bienestar tanto económico como social de la humanidad. Gracias a ellos no solo se generan ingresos, sino que se dispone de una fuente de alimentos de gran importancia, sobre todo, en las poblaciones más pobres.

De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), se estima que en el futuro todos esos servicios que nos aportan los animales sufran una revalorización sin precedentes debido al contexto de cambio climático y aumento de la demanda alimentaría en el que nos vamos a situar.

Superar ese desafío no solo precisará de un mayor esfuerzo en el propio mercado, sino que se requerirá de una mayor y eficiente gestión que garanticen la calidad de los alimentos porque, además de otorgar la vida, estos productos nos la pueden arrebatar.

 El mayor riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas se produce en la interfaz entre el ser humano y los animales a través de la exposición directa o indirecta a los animales

El motivo reside en las zoonosis, aquellas enfermedades que se transmiten, en condiciones naturales, entre los animales vertebrados y las personas. Según Animal Health Europe, actualmente el 60% de las enfermedades que existen se producen mediante zoonosis, que son responsables de, al menos, 2.400 millones de casos de enfermedades humanas y de 2.2 millones de muertes al año, sobre todo en las áreas menos desfavorecidas del planeta.

En Europa, las dos enfermedades más frecuentes declaradas en humanos son la campilobacteriosis y salmonelosis, con un total de 246.571 y 91.857 casos humanos en el continente, respectivamente. De hecho, la Salmonella es la causa más común de brotes de transmisión alimentaria en la Unión Europea.

Sin embargo, si se debe hablar de enfermedades zoonóticas, se debe mencionar la actual pandemia de coronavirus, SARS-CoV-2, una pandemia que no es sino un reflejo del impacto que los humanos están provocando en el medio.

Como mencionaba Fernando Valladares, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la destrucción de la biodiversidad está provocando que los humanos estrechen su contacto con aquellos animales reservorios de virus, aumentando nuestra probabilidad de contagio.

Además de quedar demostrado este fenómeno, la crisis del coronavirus también ha dejado ver la deficiencia de previsión del sistema sanitario y su gestión frente a los agentes biológicos de carácter zoonótico por la falta de expertos que conozcan de verdad estos patógenos.

En el Día Mundial de la Zoonosis, veterinarios de todo el mundo han alzado su voz para reclamar su papel dentro de este sistema al presentarse como verdaderos expertos en la materia, un hecho que abalan las entidades internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la OIE.

“Servicios veterinarios nacionales más fuertes y adaptados hacen que los alimentos y el comercio sean más seguros y abren cadenas de valor crecientes a las poblaciones rurales pobres que son las que más ganan accediendo a sus prestaciones”, asevera la OIE.

“Un buen plan de contingencia y precocidad en las actuaciones son la base de cualquier lucha contra una epidemia”, dice la OCV

La Organización Colegial Veterinaria Española (OCV) explica a El Ágora que “los veterinarios están a la vanguardia en la lucha contra presentes y futuras pandemias” debido a que “la epidemiología es una materia fundamentalmente veterinaria”.

El problema de nuestro ecosistema sanitario radica en que la mayoría de los agentes implicados aún perciben a la veterinaria y a la salud humana como compartimentos estancos. “La primera es mucho más preventiva y la segunda más asistencial, pero se olvida que ambas están estrechamente relacionadas”, aclaran desde la OCV.

Esta división se ha dejado ver en durante la actual pandemia, sobre todo cuando dio sus primeros coletazos. El presidente de la OCV, Luis Alberto Calvo, afirmaba que era “inaudito que no se contase con expertos veterinarios en zoonosis para hacer frente a la crisis”, ante la negativa del Gobierno central por incluirlos en los gabinetes de gestión.

“Ha fallado todo. Desde el punto de vista del punto de vista de la prevención no ha funcionado nada durante los primeros estadios de la pandemia, que es cuando hay que tomar medidas”, declaró Luis Alberto Calvo.

Dos meses después de esas explicaciones, gobiernos autonómicos se percataron de los beneficios de estos expertos y los incluyeron en el desarrollo de los planes de desescalada. Aun así, se trata de casos aislados que solo han implantado Comunidades Autónomas como Castilla y León o Aragón.

Los beneficios de Una Sola Salud | Foto: Animal Health Europe

Ante este panorama, Luis Alberto Calvo, junto a otros expertos nacionales e internacionales, han hecho un llamamiento para un enfoque futuro que se base en el One Health (Una Sola Salud), que clama por la unión de la medicina humana, medicina animal y protección del ecosistema. “Todos compartimos la misma salud, y el bienestar de uno depende del cuidado del otro. Son las patas de una misma mesa”, detalla la OCV.

“El concepto de Una Sola Salud surgió de la consideración de las grandes oportunidades ligadas a la protección de la salud pública por medio de las políticas de prevención y control de patógenos en las poblaciones animales en la interfaz entre el hombre, el animal y el medio ambiente”, informa la OIE.

“La puesta en marcha de estas políticas pone en primera línea de acción a los veterinarios y a los propietarios de animales y también a todos aquellos que están en contacto regular con la fauna silvestre”, añade la OIE.

En definitiva, la medicina humana es insuficiente para lograr nuestra total protección frente a los patógenos externos. Como explicaba Fernando Valladares, en nuestra mano queda apostar por un enfoque que se está viendo superado o abrazar otras vías que impliquen el trabajo de todos y disuelvan el problema de raíz.

Porque hoy es el coronavirus, pero mañana puede ser la enfermedad X con la que tanto especula la OMS, y las mascarillas no podrán solucionar el problema. Sin embargo, tal vez la correcta gestión animal y del medio ambiente puedan servir como ese escudo con el que tanto deseamos.



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