Arranca la COP15 con la misión de salvar la biodiversidad

Arranca la COP15 con la misión de salvar la biodiversidad

Después del fracaso de anteriores agendas, la humanidad tiene el reto de consolidar un marco capaz de blindar la naturaleza frente a los impactos de las actividades humanas. La primera sesión de la COP15, la reunión que se encargará de esto, comenzará este lunes de forma virtual


El futuro del cambio climático y la contaminación atmosférica se decidirán en noviembre en Glasgow en la vigesimosexta Conferencia de las Partes (COP26), mientras que el destino de los ecosistemas, de las especies naturales y la naturaleza misma se determinará en la otra gran COP de este mes: la COP del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

No hay que olvidar, como señaló la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que el mundo está sumido en tres grandes crisis que hay que abordar de forma conjunta, algo para lo que se necesita consenso mundial. Las dos primeras son ampliamente conocidas porque atacan directamente a los artífices de la crisis climática. Sin embargo, la tercera, centrada en la pérdida de biodiversidad, “queda normalmente expuesta a un segundo plano”, según la ONU.

 

Pero al igual que con los gases de efecto invernadero y la temperatura, estamos asistiendo a un escenario sin precedentes. De acuerdo con los datos de la ONU, estamos asistiendo a un evento de extinción no visto desde la época de los dinosaurios hace 65 millones de años, con más de un millón de especies llevadas a borde de la desaparición en apenas un siglo. Por no hablar tampoco de la destrucción y fragmentación de los ecosistemas que habitan estas especies. Su ausencia se traduce en una “canasta” menos abundante de los bienes y servicios biológicos de los que depende una humanidad en creciente expansión.

La primera sesión de la COP15 se centrará en cuestiones administrativas y técnicas relacionadas con los programas del CDB, aunque contará con un panel de alto nivel entre el 12 y 13 de octubre que se concentre en el desarrollo del marco mundial de diversidad biológica posterior a 2020.

La segunda sesión continuará los temas de su predecesora y se volcará principalmente en la finalización y adopción del marco mundial de diversidad biológica posterior a 2020.

Todos estos problemas se abordarán en la decimoquinta reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, o COP15, que se ha planteado para estar dividida en dos sesiones, una telemática que comienza hoy y que se alargará hasta día 15, y otra presencial en Kunming, China, entre el 25 de abril y el 8 de mayo de 2022.

En ambos casos, el objetivo será el mismo: consagrar una hoja de ruta global para la conservación, protección, restauración y gestión sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas para la próxima década y posterior.

Sin embargo, los deberes que la humanidad no se hará exclusivamente en esa conferencia, sino que como afirma la propia Convención, “el periodo previo a la convención han brindado oportunidades para galvanizar los esfuerzos en todos los niveles para construir un futuro mejor en armonía con la naturaleza”, sobre todo tras la llegada de la pandemia a nuestras vidas.

En este sentido, destaca la creación a principios de este verano del borrador del marco que se espera que nazca en esta convención. Elaborado en torno a la teoría del cambio, establece 21 metas y 10 hitos para 2030, pero con visión para mitad de este siglo, como la intención de asegurar al menos el 30% de las áreas terrestres y marinas a nivel mundial -especialmente las áreas de particular importancia para la biodiversidad y sus contribuciones a las personas- con medidas y sistemas eficaces, administrados de manera equitativa, ecológicamente representativos y bien conectados.

El marco debe servir para blindar la naturaleza de aquí hasta más allá del 2030

En el Congreso de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) determinó aún más la agenda para la próxima década y más allá a través del acuerdo de 148 resoluciones y recomendaciones. Instaron en él a invertir, al menos, el 10% de los fondos mundiales de recuperación en la naturaleza, además del compromiso de llevar a la práctica la primera Agenda Global Indígena de la UICN, autodeterminada por las organizaciones de dichos pueblos.

Se tratan en su conjunto acciones mucho más ambiciosas que las acordadas en las Metas de Aichi, que tenían como objetivo “lograr una reducción significativa de la tasa de pérdida de biodiversidad”. La gran mayoría de las naciones de este planeta, entre las que se encuentra el Estado español, adoptaron esa estrategia, pero ninguna de ellas los pudo alcanzar por completo.

Esta vez, el marco presume de estar más orientado a los resultados y del contexto que la pandemia ha brindado. Desde la ONG Greenpeace, señalan tener cierta esperanza en que los cambios que se planteen en el nuevo marco puedan consolidarse a la luz del “esfuerzo titánico” que se ha desarrollado en todo el planeta para combatir los estragos de la pandemia.

“Si la humanidad ha sido capaz de poner toda su capacidad para detener una amenaza como esta, modificando pautas de comportamiento y consumo de forma globalizada, también debe poder ser capaz de adoptar medidas estructurales que eliminen la sobreexplotación a que sometemos al sistema Tierra, antes de que sea demasiado tarde”, exponen.



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